Cuentos de la A a la Z


Cuento Zen: ¿Cómo evitar accidentes?

¿Cómo evitar accidentes?

Si estás despierto, puedes evitar los accidentes. Si te vuelves centrado, alerta, vigilante, un testigo, todos los accidentes se disipan, se evaporan.


Cuento Zen: ¿Cómo soltar el yo?

¿Cómo soltar el yo?

Si el «YO» siempre ha existido, ¿Qué es lo que queda por soltar? Y si no lo encuentras, no hay manera de soltarlo. ¿Cómo puedes soltar algo que no existe?


Cuento Zen: ¿Debes cambiar a otros?

¿Debes cambiar a otros?

La vida está llena de cosas que no dependen de la voluntad, sino de nuestra actitud. No podemos forzar a nadie a cambiar lo que no quiere solo con imponerlo.


Cuento Zen: ¿Puedes ver la realidad?

¿Puedes ver la realidad?

No es necesario cambiar la realidad, sino solo la forma en que la ves. Los verdaderamente despiertos ya no están a merced de la ilusión y la imaginación.


Cuento Zen: ¿Quién es el tonto?

¿Quién es el tonto?

El sabio aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente. Lo que importa no es lo que piensan los demás, sino lo que uno piensa de uno.


Cuento Zen: ¿Se puede detener la mente?

¿Se puede detener la mente?

No trates de detener tu mente porque ella ha llegado a través de tu inconsciencia y se irá a través de tu consciencia. Solo obsérvala y ella se detiene.


Cuento Zen: Aceptarse a uno mismo

Aceptarse a uno mismo

Acéptate a ti tal como eres, de manera incondicional y ese será el comienzo de tu verdadera revolución, el comienzo de tu real transformación existencial.


Cuento Zen: Al maestro le gusta elegir

Al maestro le gusta elegir

Saber elegir es darte la posibilidad de vivir positivamente. No elegir, es darte la posibilidad de vivir sin preocupaciones en total aceptación. Tú eliges.


Cuento Zen: Alcanzar el nirvana

Alcanzar el nirvana

Con el estado del nirvana o iluminación, todos los estados han sido trascendidos. ¡Se acabó! Todo ha desaparecido. Ha sucedido la pura trascendencia.


Cuento Zen: Alejandro Magno y el agua

Alejandro Magno y el agua

Nunca conocerás el verdadero valor del agua, a menos que hayas estado sediento en el desierto como lo figurado con Alejandro Magno y la botella de agua.


Cuento Zen: Alimentando a dos lobos

Alimentando a dos lobos

El todo es amoroso. Si quieres volverte uno con el todo, tendrás que alimentar todo lo que es positivo. Alimentar todo lo negativo es un suicidio lento.


Cuento Zen: Amar al prójimo

Amar al prójimo

Ama a tu prójimo, sin preocuparte de a quién se lo estás dando. Simplemente, da y encontrarás paz y silencio tremendos. Conviértelo en tu meditación.


Cuento Zen: Ámate a ti mismo

Ámate a ti mismo

Ámate a ti mismo, ámate con intensidad, y con ese amor desaparecerán tu orgullo y tu ego. Y si desaparecen, tu amor empezará a alcanzar a otras personas.


Cuento Zen: Amor condicionado

Amor condicionado

¿Y qué es lo que te impide amar? Tus conceptos, prejuicios y apegos, que tú has elaborado a partir de tus propios condicionamientos y experiencias pasadas.


Cuento Zen: Anhelar a Dios con fuerza

Anhelar a Dios con fuerza

Solo puedes anhelar a Dios con toda tu fuerza si estás dispuesto a poner todo tu ser en la búsqueda, han de involucrarte con todo tu corazón y todo tu ser.


Cuento Zen: Aprender amar

Aprender amar

El fanático entregar su cuerpo a la hoguera, sin amor en absoluto. Ideal que no quemara su cuerpo; y quemara su «EGO». Y el amor brotará automáticamente.


Cuento Zen: Ata tu camello

Ata tu camello

El significado de atar al camello es que no debes evadir tu deber; luego, si no sucede nada, confía en Dios o en la existencia o como prefieras llamarlo.


Cuento Zen: Beneficios colaterales

Beneficios colaterales

Los políticos son intocables. No puede ser de otra forma, porque cuando la mente experimenta un complejo de inferioridad trata de convertirse en superior.


Cuento Zen: Buda y la imperturbabilidad

Buda y la imperturbabilidad

No trates de ser imperturbable, porque el esfuerzo es parte de la actividad. Sé totalmente activo permaneciendo en el medio, así es como llega a la calma.


Cuento Zen: Buscando idiotas

Buscando idiotas

Si logras imaginarte lo que vive otra persona, te sentirás menos inclinado a juzgarla. Inténtalo con firmeza y comprenderás por qué razón se comporta así.


Cuento Zen: Cambia tu consciencia

Cambia tu consciencia

No cambies la conducta, cambia tu consciencia. Debes actuar conscientemente y esto se convertirá en transformación, y así toda tu conducta será cambiada.


Cuento Zen: Cambiarme a mí mismo

Cambiarme a mí mismo

Lo único que debes hacer para tu superación es cambiarte y comprender que cambiar el mundo entero es solo una estupidez, no es responsabilidad tuya.


Cuento Zen: Carta dirigida a papa Noel

Carta dirigida a papa Noel

La verdad no necesita que se la mantenga, esa es la belleza de la verdad. Pero una ficción y el ego, debes pintarla seguido, está a cada instante derrumbándose.


Cuento Zen: Ceguera en el alma

Ceguera en el alma

Agradecer, no algo personal, sino todo lo que existe, por la gracia que se recibe, florece un sentimiento de gratitud: por tu parte y por parte de Dios.


Cuento Zen: Charla de la verdad y la mentira

Charla de la verdad y la mentira

La gente prefiere aceptar a la mentira disfrazada y no a la verdad desnuda. Algún día toda la verdad saldrá del pozo para fustigar a todos los mentirosos.


Cuento Zen: Cleopatra impresiona al César

Cleopatra impresiona al César

El ego se resiste al amor, se resiste a la oración, se resiste a la meditación, se resiste a Dios. El ego es una resistencia, por eso es el rey del mal.


Cuento Zen: Comprender la dualidad

Comprender la dualidad

Lentamente, a medida que ves cómo es el ritmo de la vida, el ritmo de dualidad, de polaridad, dejas de preguntar, dejas de elegir. Encuentras el secreto.


Cuento Zen: Controlar la ira

Controlar la ira

Aléjate de la ira, no sufras, acepta, coopera con lo inevitable y la sabiduría llegará a ti para que puedas entender, aprender y adaptarte a lo nuevo.


Cuento Zen: Crecer con la crítica

Crecer con la crítica

A nadie le gusta que lo critiquen. Sin embargo, las personas exitosas extraen lo que es positivo de la crítica y la usan para mejorar o cambiar opiniones.


Cuento Zen: Criticando a los demás

Criticando a los demás

La envidia es criticona. No paras de criticar aquel que pasa por tu lado y el resultado será una gran envidia. Deja de comparar y la envidia desaparece.


Cuento Zen: Cuando preguntar

Cuando preguntar

Tienes derecho a preguntar y a recibir respuesta. Pero generalmente, si el nivel de iluminación es alcanzado, no es necesario formular ninguna pregunta.


Cuento Zen: David y la derrota de Goliat

David y la derrota de Goliat

El miedo es parte de la mente. La mente es cobarde, y tiene que ser cobarde porque no tiene sustancia real: está hueca y vacía, y tiene miedo de todo.


Cuento Zen: Debes confiar en ti

Debes confiar en ti

Confiar abre los ojos, la confianza no tiene nada que perder, significa que aquello que es real, es real, que puedo poner mis deseos y anhelos a un lado.


Cuento Zen: Déjate fluir

Déjate fluir

La habilidad de ceder para fluir sin rigidez, para ir con la corriente en vez de contra. Es el poder que logra el cambio mediante el esfuerzo sin esfuerzo.


Cuento Zen: Descubrir la verdad

Descubrir la verdad

¿Todas tus andanzas y tus búsquedas para descubrir la verdad te sirven para algo? Sí, te preparan para reconocerla en el preciso momento que se presente.


Cuento Zen: Desgracia o suerte

Desgracia o suerte

La desgracia o la suerte es un cuento que te enseña a no juzgar, o jamás serás uno con el Todo. Una vez que juzgas. El juicio implica una mente decaída.


Cuento Zen: Despierta ahora

Despierta ahora

Así es la iluminación. Sí dicen: No hay nada para hacer, usted dice: Sí yo puedo hacer algo: ¡Puedo despertar! De repente la vida ya no es una pesadilla.


Cuento Zen: Diógenes de esclavo

Diógenes de esclavo

Imposible hacer esclavos a quienes han alcanzado la iluminación, porque son exactamente igual de felices en estado de esclavitud que en estado de libertad.


Cuento Zen: Dios está en tu interior

Dios está en tu interior

Para ir a tu interior debes trascender todas las ataduras. Sólo entonces puedes encontrar la fuente: la fuente que es la libertad, la fuente que es Dios.


Cuento Zen: Dios sin intermediario

Dios sin intermediario

Si no están los intermediarios, las personas tardarían mucho menos en encontrar a Dios, en darse cuenta de que pueden hacerlo sin la ayuda de los demás.


Cuento Zen: Dios y el camino del medio

Dios y el camino del medio

¿Cómo servir a Dios? Permanece en equilibrio y así servirás a Dios. Permanece en equilibrio y Dios estará a tu alcance y tú estarás al alcance de Dios.


Cuento Zen: Dios y el Robot

Dios y el Robot

El verdadero buscador sabe que, si te disciplinas sin consciencia, te volverás un hipócrita. Si te disciplinas sin conciencia, te volverás un robot.


Cuento Zen: Dios y el tiempo

Dios y el tiempo

El tiempo puede ser vivido, pero no ser visto. El tiempo no es un problema filosófico, es existencial. Dios tampoco es un problema filosófico, es existencial.


Cuento Zen: Dios y el zapatero

Dios y el zapatero

Si nos amamos verdaderamente, somos capaces de aceptarnos y valorarnos sin ambicionar nuestras carencias, nuestra imperfección y nuestra vulnerabilidad.


Cuento Zen: Dios y la aceptación

Dios y la aceptación

Las cosas son lo que son, Dios es como es. Si lo aceptas y lo comprendes no hay nada más que hacer. Entonces podrás seguir observando y seguir disfrutando.


Cuento Zen: Dios y las campanas del templo

Dios y las campanas del templo

Si deseas ver a Dios, mira atentamente la creación. No rechaces: no reflexiones de ella. Simplemente obsérvala. La observación es el camino a la no-mente.


Cuento Zen: Disfruta de la inseguridad

Disfruta de la inseguridad

Recuerden que todas nuestras parálisis están en nuestra mente; la cual no quiere vivir, la cual no es realmente capaz de vivir y crea toda clase de miedos.


Cuento Zen: Disolver el Yo

Disolver el Yo

Para disolver el «yo» evalúa sin prejuicios. Ve hacia tu interior. Descubre que existes como parte de la infinita existencia, no como una isla separada.


Cuento Zen: Dominar el ego

Dominar el ego

El ego pone en marcha tu mente, necesita un pedaleo firme y agotador, es lo más ilusorio, y parece sólido y real. La gente estúpida vive y muere por él.


Cuento Zen: Dos cuentos ególatras

Dos cuentos ególatras

El egocéntrico se obsesiona consigo mismo. El egoísta solo instrumentaliza su vida para el reforzamiento de su ego apartándose cada vez más de su esencia.


Cuento Zen: El aborto

El aborto

No abortes. Tú eres luz, amor y paz. Escuchar el clamor del bebe en el vientre de querer vivir. Llénate de amor, da tu vida por ese ser y serás feliz.


Cuento Zen: El afecto de una Madre

El afecto de una Madre

¿A qué se debe este inusual comportamiento de esta Madre afectiva? A una cosa: la mente de una Madre que solo ve por sus hijos no podrá ver la realidad.


Cuento Zen: El agradecimiento

El agradecimiento

El verdadero agradecimiento es la parte principal de hombres de bien. Recuerda que agradecer es de sabios y como buenos sabios debemos agradecer lo poco.


Cuento Zen: El agricultor

El agricultor

Vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.


Cuento Zen: El agua del pozo

El agua del pozo

La esencia de la contemplación es la capacidad de asombro, es la capacidad de prescindir de que lo que se contemple sea una puesta de sol o una piedra.


Cuento Zen: El agua envenenada

El agua envenenada

La desconfianza nunca es una buena consejera. Tenemos prejuicios con respecto a los cambios, hasta tal punto de no darnos la oportunidad de experimentar.


Cuento Zen: El amar y la amistad

El amar y la amistad

Si este momento está lleno de amistad, ¿por qué preocuparse por el próximo momento? Mira lo que le sucedió a este par de amigos en el campo de batalla.


Cuento Zen: El amor

El amor

Si amas una flor, no la recojas. Si lo haces morirá y dejará de ser lo que amas. Entonces si amas una flor, déjala ser. El amor no se trata de posesión.


Cuento Zen: El amor de María Magdalena

El amor de María Magdalena

Jesús estaba preocupado por el amor de María Magdalena. Era una cosa tan profunda que evitar que ella lo hiciera sería herir todo su sincero y pleno amor.


Cuento Zen: El amor de una madre

El amor de una madre

El amor de una madre es como la sombra que ofrece el árbol, ya sean buenos o malos, jóvenes o viejos, incluso a quien pretende cortarlo y echarlo abajo.


Cuento Zen: El amor es lo primordial

El amor es lo primordial

Este cuento enseña que las decisiones basadas en el amor y la empatía pueden conducir a una vida más rica y satisfactoria, tanto emocional como material.


Cuento Zen: El amor transforma

El amor transforma

Todos cambiamos en presencia del amor aun si el amor es duro. No olvidemos que el amor es clarividente y comprensivo. Siempre está de parte del otro.


Cuento Zen: El amor verdadero

El amor verdadero

El amor no conoce el rechazo, el amor no conoce quejas. El amor es una comprensión profunda. Amar a alguien no significa que el otro también debe amarnos.


Cuento Zen: El amor y la perfección

El amor y la perfección

El amor es el valor supremo, la plenitud final. No puedes perfeccionarlo. Pero antes de alcanzarlo tendrás que desaparecer. Si el amor está, tú no estarás.


Cuento Zen: El amor y las flores de Blavatsky

El amor y las flores de Blavatsky

Da tu amor a cualquiera, al extraño a quien sea. No se trata de dar algo valioso, basta con echar una mano. Aprende a dar de corazón y descubrirás el amor.


Cuento Zen: El amoroso viejo sufí

El amoroso viejo sufí

Uno debe ser amoroso desde el interior, no un actuar amorosamente falso; amor que ha de ser una manifestación intensa natural, no un atributo, un agregado.


Cuento Zen: El anacoreta que quería domarse

El anacoreta que quería domarse

Un anacoreta es una de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad para solamente dedicarse plenamente a la oración y a la penitencia.


Cuento Zen: El anciano amargado

El anciano amargado

La felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad nada que ver con dinero. La felicidad se relaciona con tu consciencia, no con tu carácter.


Cuento Zen: El anciano y la vejez

El anciano y la vejez

La mente tiene problemas para aceptar nuestras limitaciones en la vejez. La mente tiende a explicarlo todo y si no lo explica, ¡al menos de justificarlo!


Cuento Zen: El ángel observador

El ángel observador

La observación es sólo la semilla, es el método para alcanzar la no-mente. Naturalmente, sentirás que la observación es más fácil; está más cerca de ti.


Cuento Zen: El anillo de Giges

El anillo de Giges

Platón insiste para quienes tienen poder hacer lo que es justo o correcto, ya que sus malas acciones dañan sus almas y sus caracteres como personas.


Cuento Zen: El apego

El apego

Este inusitado cuento es para mostrar lo dañoso que un insignificante apego puede resultar para quienes han llegado a ser ricos en dones espirituales.


Cuento Zen: El aprendizaje florecerá

El aprendizaje florecerá

Diferencia entre Maestro y discípulo: un maestro no es quien enseña, porque no hay nada que enseñar. Un maestro es en cuya presencia es posible aprender.


Cuento Zen: El aquí y el ahora

El aquí y el ahora

El Buda decía repetidamente que si podías estar en el ahora, no había necesidad de ninguna técnica para meditar. El ahora hará todo lo que sea necesario.


Cuento Zen: El árbol de los deseos

El árbol de los deseos

Los deseos te conducirán al infierno, los deseos en sí, son un camino al infierno. Por eso Buda dice: A menos que dejes de desear no podrás ser dichoso.


Cuento Zen: El árbol no sabe quién es

El árbol no sabe quién es

El hombre ha sido condicionado para que sea otra persona. Hay intereses en contra de que tú seas tú mismo, existe el miedo a que sea un hombre nuevo.


Cuento Zen: El árbol obediente

El árbol obediente

Los niños son esclavos como el árbol obediente. Si te fijas, todo el mundo vive en la esclavitud, ocultando sus heridas detrás de bellas palabras.


Cuento Zen: El ataque al corazón

El ataque al corazón

Si el párroco sufrió un ataque al corazón por promover el Reino de Dios fue imposible hacerle ver de forma amable que se trataba de codicia y de egoísmo.


Cuento Zen: El avaro

El avaro

No considero la avaricia como un deseo, es una enfermedad existencial. No estás en sintonía con la totalidad, y solo esa sintonía con la totalidad puede darte la salud.


Cuento Zen: El banco del tiempo

El banco del tiempo

El tiempo es pequeño, no puedes atraparlo. Si lo coges, ya ha pasado. Si piensas, estás en el futuro. Puedes permanecer en él, pero no puedes atraparlo.


Cuento Zen: El barbero ateo

El barbero ateo

Tremendo cuento del barbero ateo. Da un claro concepto de lo que es Dios y como es que la percepción de la palabra Dios fue tergiversada por la religión.


Cuento Zen: El barquero ignorante

El barquero ignorante

Si alguien se identifica con el intelecto, nace el intelecto; Si alguien es dueño de sí mismo sin identificarse con el intelecto, nace la inteligencia.


Cuento Zen: El bebé y Dios

El bebé y Dios

La respiración rítmica como la de un bebé es el primer paso para alguien que quiere conectar con Dios y desarrollar e influenciar sus centros vitales.


Cuento Zen: El beso del gusano

El beso del gusano

Alma significa que lo vertical ha penetrado lo horizontal. O, como un ejemplo, puedes pensar en el gusano convertido en capullo y luego en mariposa.


Cuento Zen: El borracho mentiroso

El borracho mentiroso

Si piensas que para triunfar hay que ser un mentiroso. Entonces, te pierdes a ti mismo. Triunfas en este mundo y te conviertes en un fracaso en el otro.


Cuento Zen: El brindis del bohemio

El brindis del bohemio

Celebración de un año nuevo entre bohemios: un brindis por la vida y el amor. Una mágica reunión de seis bohemios brindando la llegada del nuevo año.


Cuento Zen: El buscador

El buscador

Si buscar a Dios, estás listo a despojarte de todo, menos de tu idea acerca de cómo es realmente Dios. Si utilizas la mente para buscarlo, no verás a Dios.


Cuento Zen: El café y los amigos

El café y los amigos

Los amigos beben café, se sientan juntos en un lugar agradable y cálido para escuchar y conversar simplemente con el corazón a su compañero del alma.


Cuento Zen: El cajón de reblujos

El cajón de reblujos

El espíritu del amor es sutil, vuela libre sin los reblujos del pasado. Un espíritu oscuro es denso y pesado, vive del reblujo del pasado que lo esclaviza.


Cuento Zen: El camello atado

El camello atado

Despertarse es despertar a la realidad de que no eres el que crees ser. Cuando lo ves desde lo existencial, lo ves desde la libertad que te da la verdad.


Cuento Zen: El caos que trajo Jesús

El caos que trajo Jesús

Con Cristo algo ha cambiado en el hombre; Algo ha penetrado en la consciencia del hombre. Buda es hermoso, pero falta el puente. Cristo es el puente.


Cuento Zen: El chisme y el cuento

El chisme y el cuento

Al chisme y al cuento si no les metes lógica, te abrirán puertas interiores, te descubrirán misterios. Si les metes lógica, se te cerrarán las puertas.


Cuento Zen: El choque

El choque

Al alcanzar un estado extático, la risa es lo único que queda. Quien pierde toda su risa está en la cima de la ignorancia, pierde el sentido de la vida.


Cuento Zen: El ciego y el cojo

El ciego y el cojo

Cierto país fue anunciado de una gran inundación. Cuando un cojo se lo comunicó a un ciego, este se cargó al cojo a sus espaldas y escaparon juntos…


Cuento Zen: El ciego y la lámpara

El ciego y la lámpara

La lámpara es un símbolo, es la luz de tu consciencia de tu ser encendido en tu interior, como el sol, para ver que si queda algo o si todo es hipocresía.


Cuento Zen: El ciempiés no puede caminar

El ciempiés no puede caminar

Le sucedió al ciempiés. Perdió la unidad, se convirtió en dos: el observador y lo observado. Su mente fue alterada, perdió la felicidad y su fluir se detuvo.


Cuento Zen: El coco

El coco

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo…


Cuento Zen: El cofre encantado

El cofre encantado

El cuento enseña el secreto para ser feliz. Presta atención. En realidad son dos cofres que guardan el secreto para ser feliz. Son la mente y el corazón.


Cuento Zen: El comportamiento

El comportamiento

Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con el comportamiento de ser bueno o generoso, porque siempre harás lo necesario, sin olvidarte de ti mismo.


Cuento Zen: El conchudo

El conchudo

Si un día el amor desaparece, el compromiso dejará de existir; era una sombra. Si el amor se ha ido, no hables de compromiso; si lo haces eres un necio.


Cuento Zen: El conocimiento

El conocimiento

La iluminación se asemeja al conocimiento porque hay consciencia, y es distinto de la ignorancia, porque la ignorancia es absoluta ausencia de consciencia.


Cuento Zen: El conocimiento y la balsa

El conocimiento y la balsa

El hombre teme perder el saber porque cree convertirse de nuevo en ignorante. La realidad es que si has conocido no puede caer otra vez en la ignorancia.


Cuento Zen: El consejo matrimonial de Sócrates

El consejo matrimonial de Sócrates

El matrimonio no es para encarcelar y atar el uno del otro; esta unión es amor en libertad y su propósito es ayudar a crecer en el amor el uno con el otro.


Cuento Zen: El creyente en brujas

El creyente en brujas

Excelente cuento para ver lo que pasa si te dejas llevar por las creencias. La verdad es un alimento que hay que digerir momento a momento con todo tu ser.


Cuento Zen: El cuento de la tierra

El cuento de la tierra

Nuestro Padre nos regaló un planeta hermoso lleno de vida, pero no fue para que acabáramos con esa vida sino para que cuidáramos de ella con amor y paz.


Cuento Zen: El cuento de los cuentos

El cuento de los cuentos

La distancia entre un hombre y la realidad es un cuento. El poeta o el escritor, por medio de un cuento, te hace captar una realidad sin etiquetas.


Cuento Zen: El cuento del milagrero

El cuento del milagrero

La paz se esconde detrás del milagro, en el centro de la ilusión: unos y otros deben ser dejados atrás, para que lo inexpresable pueda ser expresado.


Cuento Zen: El desapego de un sabio

El desapego de un sabio

Desapego, ese es el secreto. Todo lo que se guarda acaba estropeándose. La razón es que todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.


Cuento Zen: El desapego del maestro

El desapego del maestro

El apego obligan a las personas que se relacionan a convertirse en objetos y el amor ayuda a las personas a ser libres, independientes y más sinceros.


Cuento Zen: El desapego y el abandono

El desapego y el abandono

Desapego, ese es el secreto, es un arte. Todo lo que se guarda se estropea. La razón es que todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.


Cuento Zen: El descanso y la iluminación

El descanso y la iluminación

En el estado de descanso y sueño profundo hay perdida de toda ansia. La iluminación solo sucede cuando estás en silencio, tan relajado, que casi no estas.


Cuento Zen: El deseo de vida y muerte

El deseo de vida y muerte

El deseo de vivir y de morir van unidos, se unifican. Porque si la vida requiere deseo, la muerte también necesita del deseo. No decimos que Cristo murió.


Cuento Zen: El despertar y la independencia

El despertar y la independencia

La independencia entra sólo por la puerta del no; por la puerta del sí entra la dependencia. Por eso cuando estamos dormidos hay dependencia, impotencia.


Cuento Zen: El dolor y el placer

El dolor y el placer

La vida se halla entre el placer y el dolor. Esta tensión entre ellos te hace capaz de crear una música maravillosa; la música solo existe en esa tensión.


Cuento Zen: El eco de la existencia

El eco de la existencia

La existencia es un espejo, refleja tu rostro. Sé amistoso, y la vida reflejará amistad. Entiende que si eres amable con un árbol, el árbol es amable contigo.


Cuento Zen: El ego herido del león

El ego herido del león

La desaparición del ego revitaliza, rejuvenece. Con la desaparición del ego, aun en profunda inconsciencia, tienes una experiencia de conciencia de Dios.


Cuento Zen: El elefante y la hormiga

El elefante y la hormiga

La verdad es extremadamente difícil de adaptar a nuestras preconcepciones, mucho más difícil que para un elefante ponerse el bañador de una hormiga.


Cuento Zen: El emperador mendigo

El emperador mendigo

La mente es la facultad de distorsionar. Si no miras a través de la mente sabrás lo que es la vida eterna. Solo la mente muere. Sin la mente, tú eres inmortal.


Cuento Zen: El equilibrio de la rosa y el sapo

El equilibrio de la rosa y el sapo

Aceptación total, quiere decir armonía con la existencia. Hay un equilibrio entre la rosa y el sapo, también lo hay entre estos dos y la existencia.


Cuento Zen: El eremita apegado

El eremita apegado

El apego obligan a las personas que se relacionan a convertirse en objetos y el amor ayuda a las personas a ser libres, más independientes, más sinceros.


Cuento Zen: El esclavo de las posesiones

El esclavo de las posesiones

Renuncia a lo externo, renuncia a lo interno, vuélvete vacío, eso es de lo único que se trata la meditación. Volverse totalmente vacío, plenamente libre.


Cuento Zen: El espejismo

El espejismo

En un espejismo, todo es falso. Él no la causa la objetividad; es el resultado de la subjetividad. El mundo no la está causando: tú la estás causando.


Cuento Zen: El espejo mental

El espejo mental

Las imágenes que has creado en tu impotencia a fin de ocultarte para enmascarar tu realidad. Abandona esas máscaras, permanece quieto, permanece vacío y mira en tu ser.


Cuento Zen: El estadístico y los hijos

El estadístico y los hijos

Un estadístico es un estadístico. La mente es muy matemática; por eso la mente se ha vuelto tan poderosa. Por eso resulta tan difícil salirse de la mente.


Cuento Zen: El estúpido ritual del gato

El estúpido ritual del gato

La meditación tiene un elevado valor de la vida. No debe ser reducido a estúpidos rituales. Todos los rituales son falsos; son programaciones culturales.


Cuento Zen: El exhibicionismo de Diógenes

El exhibicionismo de Diógenes

El concepto de exhibicionismo para Diógenes era totalmente diferente al que plantea el padre del psicoanálisis Sigmund Freud. Exhibicionismo es hipocresía.


Cuento Zen: El falso sacerdote

El falso sacerdote

Si abolimos el cáncer de estos falsos sacerdotes será un gran cambio, una revolución: la única y verdadera que es necesaria y que aún no ha ocurrido.


Cuento Zen: El fanatismo

El fanatismo

Jesús enseñó a perdonar y amar, pero la gente fanática, atrapada en toda una red de deberes religiosos, olvidó por completo el arte de perdonar y amar.


Cuento Zen: El fanatismo religioso

El fanatismo religioso

Únicamente aquel que contiene la duda en sí mismo se convierte en un fanático. Un religioso fanático es uno que no confía en la validez de su religión.


Cuento Zen: El fantasma en la imaginación

El fantasma en la imaginación

La imaginación puedes emplearla incorrectamente, entonces te destruirá. Puedes usarla correctamente, y entonces surgen las meditaciones imaginativas.


Cuento Zen: El farol

El farol

Es más seguro andar con tu propia oscuridad que con la luz de otro. Sé luz en ti mismo, no sigas a otros, no imites, no trates de parecerte a alguien.


Cuento Zen: El foso de las ranas

El foso de las ranas

La moraleja es no actuar para que te aprueben. El verdadero tú está aquí para descubrir el poder que hay en ti, no para satisfacer la opinión de los demás.


Cuento Zen: El fracaso de la zorra

El fracaso de la zorra

La zorra no pudo alcanzarlas, pero para el ego es difícil aceptar que se fracasó. En vez de reconocer: «He fracasado», el ego dirá: «No valían la pena».


Cuento Zen: El funeral de arroz y de flores

El funeral de arroz y de flores

Respetar las opciones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. No juzgue, solamente comprenda. Las personas son diferentes.


Cuento Zen: El gallo de pelea

El gallo de pelea

Nada perturba la calma de tu espíritu. Relájate, no te esfuerces tanto, porque solo puedes hacerte consciente mediante la relajación, no con el esfuerzo.


Cuento Zen: El gran arquero

El gran arquero

Con la concentración eludes cosas. Te vuelves alerta de una cosa a costa de otras mil. En el mindfulness, meramente eres consciente sin ninguna exclusión.


Cuento Zen: El gran Paul Cezanne

El gran Paul Cezanne

Hay vida donde aflora la sencillez. Sencillez es vivir la vida sin ideales, no enraizada en el pasado ni motivada por el futuro, una vida aquí y ahora.


Cuento Zen: El hacedor de puentes

El hacedor de puentes

Nadie está separado, de ahí que el ego sea absurdo separándolo todo. La conexión se logra con palabras provenientes del amor: la interdependencia de todo.


Cuento Zen: El halcón y el águila

El halcón y el águila

Hermoso cuento de cómo se debe amar en pareja. Llegará el día que podamos aprender a volar juntos como hermanos o a lastimarnos juntos como necios.


Cuento Zen: El hindú y el judío

El hindú y el judío

Un gracioso cuento zen de un hindú que utiliza la meditación para soportar el sufrimiento y un judío que se concentra astutamente para evitar el dolor.


Cuento Zen: El hipnotizador

El hipnotizador

La hipnosis puede llevarte a un sueño deliberado; deshipnotizar puede llevarte a un despertar deliberado, te lleva a una total liberación interior.


Cuento Zen: El hombre sin orejas

El hombre sin orejas

Si eres inteligente no te burles nunca jamás de nadie y tu vida será más bella, una belleza que se irradia desde dentro, la belleza de tu consciencia.


Cuento Zen: El honorable profesor

El honorable profesor

Aprenderás qué es de verdad Dios cuando veas un honorable profesor en todos. Tú eres todo el universo como lo son todos en la vida, todos son tus maestros.


Cuento Zen: El intelectual y el sabio

El intelectual y el sabio

Para el sabio la verdad mental es un poste indicador que señala el camino hacia la verdad interior. Pero el necio se obstina en adherirse al indicador.


Cuento Zen: El jardinero de la mente

El jardinero de la mente

La mente no es nada más que la ausencia de tu presencia, es como un jardín sin su jardinero. Si meditas tomas control y eres un jardinero en su jardín.


Cuento Zen: El judío

El judío

El mundo está repleto de conclusiones. Alguien es cristiano, otro es hindú, otro protestante, otro un budista. Por eso es por lo que la verdad se pierde.


Cuento Zen: El juego de la vida

El juego de la vida

En el momento en que aceptas, toda ansiedad desaparece. Surge una gran aceptación, y así es como tiene que estar tu mente, sin la penuria de la oración.


Cuento Zen: El lirio y la hormiguita

El lirio y la hormiguita

Este hermoso cuento Zen nos enseña que no hay que esperar un mañana para decirle a tus seres queridos que lo amas o lo importantes que son en tu vida.


Cuento Zen: El loro en el gallinero

El loro en el gallinero

Cuando ames a una mujer, no te preocupes por lo que los demás han dicho sobre el amor, porque las palabras de loro se convertirán en una interferencia.


Cuento Zen: El loro en silencio es el maestro

El loro en silencio es el maestro

El auténtico interior es absolutamente silencioso, el punto de silencio absoluto es el interior. El sonido es exterior; el silencio es interior.


Cuento Zen: El loro que imitaba a Nasrudin

El loro que imitaba a Nasrudin

Incluso el loro que imitaba a todos puede aprender de los modos humanos, puede imitar, puede volverse neurótico. Ser imitativo es sin duda ser neurótico.


Cuento Zen: El maestro es insultado

El maestro es insultado

El hombre de consciencia y entendimiento, actúa y no atiende a los insultos. El hombre que es inconsciente, mecánico, reacciona y atiende a los insultos.


Cuento Zen: El maestro nido de pájaro

El maestro nido de pájaro

Alcanzar la claridad y ser un erudito, solo se adquiere a través del esfuerzo. Has de trabajar para ello. En ese mundo interior nada puede ganarse prestado.


Cuento Zen: El maestro y el escorpión

El maestro y el escorpión

La consciencia es la naturaleza que puede ver la realidad y amar. Siendo la memoria que purifica la mente es capaz de ver la verdad sin obstrucciones


Cuento Zen: El maestro Zen que se iluminó

El maestro Zen que se iluminó

La iluminación consiste en que aceptemos lo que es, en todo momento con la consciencia de que cada momento en el aquí y el ahora es sin dudar el mejor.


Cuento Zen: El mago de la felicidad

El mago de la felicidad

La felicidad no se encuentra en cosas materiales. Encuentra la felicidad en las cosas simples de la vida, valorará lo que tienes y sé agradecido por ello.


Cuento Zen: El manantial de la alegría

El manantial de la alegría

La alegría es algo que se parece a un pequeño manantial en la montaña: cuando no hay obstáculos, el manantial fluye; cuando hay obstáculos, no puede fluir.


Cuento Zen: El mandarín impaciente

El mandarín impaciente

Si hay problema, no te metas en ello. Ten paciencia. Dile a la mente que espere. Es difícil para la mente esperar, es la encarnación de la impaciencia.


Cuento Zen: El manual de instrucciones

El manual de instrucciones

La inteligencia es la clara visión de las cosas acerca de las cuales no tienes información. La mente funciona solo con las cosas que ya le son conocidas.


Cuento Zen: El marido programado

El marido programado

Lo que haces como hábito y que no puedes dejar de hacer porque te domina, te hace dependiente, esclavo de lo que crees, porque te lo han programado.


Cuento Zen: El médico

El médico

Si escuchas, simplemente escucha. Permanece completo en lo que haces, no permitas que tu mente se pierda en otra cosa. Y de repente, el presente irrumpirá.


Cuento Zen: El médico y el anciano

El médico y el anciano

La aceptación ayuda a sentir que estás en lo correcto. Reconocer te hará sentir que vas en el objetivo correcto. Aceptemos la realidad y sus limitaciones.


Cuento Zen: El meditador presente

El meditador presente

Un meditador ni se preocupa por el pasado, ni por el futuro. Está centrado en el presente, y lo que tiene lo disfruta en su plenitud, segundo a segundo.


Cuento Zen: El mendigo condicionado

El mendigo condicionado

La conciencia no es un hábito; la conciencia consiste en vivir siendo conscientes, no reducidos a un condicionamiento, no poseídos por un mecanismo.


Cuento Zen: El mendigo del Támesis

El mendigo del Támesis

¡Despierta! Si estás dispuesto a cambiar tus ilusiones por la realidad, cuando estés dispuesto a cambiar tus sueños por hechos, entonces encontrarás todo.


Cuento Zen: El milagro de la consciencia

El milagro de la consciencia

Una anciana de esas de muy poca consciencia cuando oyó la noticia de la bomba atómica de Hiroshima, dijo: Milagro, milagro, gracias a Dios no cayó acá.


Cuento Zen: El milagro del zen

El milagro del zen

En el Zen, la vida no es un acertijo que haya que resolver, es un misterio que hay que vivir. Es un profundo misterio, solo confía y déjate llevar.


Cuento Zen: El místico observador

El místico observador

El hombre de consciencia no reacciona. La observación es el principio de la espontaneidad; la responsabilidad es la culminación de la observación.


Cuento Zen: El místico que no rezaba

El místico que no rezaba

Yo vivo en completa meditación, así que no rezo. Solo aquellos que no viven en la meditación les gusta rezar. ¿Qué verdadero sentido tiene una plegaria?


Cuento Zen: El monje y la mujer hermosa

El monje y la mujer hermosa

La mente provoca todo tipo de miserias como le sucedió al monje que no dejaba de pensar en la hermosa mujer. Su mente siempre estuvo alejada del presente.


Cuento Zen: El monje Zen y el arquero

El monje Zen y el arquero

Si entrenas para ser arquero, solo serás un arquero. La concentración es estrechamiento de la conciencia. La espiritualidad es expandir la sensibilidad.


Cuento Zen: El monstruo del río

El monstruo del río

En definitiva, es más fácil creer en los dioses que hemos creado si somos capaces de convencer a la mayoría de desprevenidos incautos de su existencia.


Cuento Zen: El núcleo familiar

El núcleo familiar

Formas un hogar estructurado si eres consciente de la llama interior de tu ser interior, si entiendes que no eres una isla, que eres parte de una familia.


Cuento Zen: El obsequio de las palomas

El obsequio de las palomas

No se puede celebrar y ser feliz a costa del sufrimiento de los demás. Al ego le gusta aparentar ser la nota falsa dentro de ti. Simplemente vive y sé.


Cuento Zen: El oficial de mal humor

El oficial de mal humor

El mal humor es el resultado de una vida sin sabiduría. Acuérdate. Si ves a alguien sin sentido del humor, ten por seguro, que este no es ningún sabio.


Cuento Zen: El origen de la violencia

El origen de la violencia

Solo el que declara: Acepto la muerte, pues la muerte es una de las circunstancias de la vida, es una realidad, puede ser una persona no violenta.


Cuento Zen: El origen del sufrimiento

El origen del sufrimiento

Cada vez que te mueves a la consciencia, el sufrimiento desaparece. La próxima vez que sufras, no te quejes, no conviertas tu sufrimiento en angustia.


Cuento Zen: El padre moribundo

El padre moribundo

¿Por qué se hizo esto con el padre moribundo? Por la sencilla razón de que el componente sustancial de nuestro ser es la bondad como luz de la verdad.


Cuento Zen: El paisajista

El paisajista

La verdad es la fuerza divina en el alma de cada individuo. Es la realidad eterna omnipresente que une a todos los seres en una sola conciencia divina.


Cuento Zen: El pájaro de piedra

El pájaro de piedra

El bello cuento del pájaro de piedra que salvo el planeta. Era una criatura bella y mágica que un día se convirtió en nube por la destrucción del bosque.


Cuento Zen: El párroco de doble moral

El párroco de doble moral

La ambición es la pasión del ego. Esos dotados con ella pueden realizar actos muy buenos o actos muy malos. Todo depende de la moral que las dirigen.


Cuento Zen: El párroco y la hermosa mujer

El párroco y la hermosa mujer

Los pensamientos son como una nube. Se van por si solos, no debes hacer nada. Si observas sin juzgar, sin desear, sin criticar, obtienes el control.


Cuento Zen: El pasajero

El pasajero

Si el miedo te rodea, recuerda que en la vida hay solamente una cosa segura, y esta es la muerte. De ahí, que aquellos que lo entiendan abandonen el miedo.


Cuento Zen: El pensamiento erróneo de los humanos

El pensamiento erróneo de los humanos

Vivir él ahora es vivir. Si no vives en el ahora, no vives. La vida está en el presente, no en el pasado, ni en el futuro; solo puede estar en el ahora.


Cuento Zen: El perdón

El perdón

La devoción es una de las formas de alcanzar el perdón y la liberación, pero no encajarás en situaciones religiosas de tendencia cultural y programática.


Cuento Zen: El perdón deja que fluyas

El perdón deja que fluyas

Si aceptamos que todo fluye; no hay lamentos, ni quejas, así es la vida y así son las cosas, el que vive él ahora tiene el perdón implícito en su corazón.


Cuento Zen: El perdón y el amor

El perdón y el amor

El amor siempre ocurre cuando descubres quién eres; entonces no puedes hacer otra cosa que perdonarlo todo y compartir tu ser con toda la existencia.


Cuento Zen: El perezoso que moría de hambre

El perezoso que moría de hambre

No te ayudo a que seas perezoso, pero la pereza consciente, tiene para triunfar, una ventaja sobre las demás actividades, y es el que no exige nada.


Cuento Zen: El perro

El perro

Los humanos reaccionan no frente a la realidad, sino frente a las ideas que tienen en su mente. La mente es la masa que toma el control si tú la dejas.


Cuento Zen: El perro y el abandono

El perro y el abandono

Abandona todo pensamiento y toda frase acerca del futuro y acerca del pasado. Debes abandonar, y hacerte totalmente presente. Y la contemplación se produce.


Cuento Zen: El poder de dar amor

El poder de dar amor

Dar amor es una experiencia muy hermosa porque entonces eres un emperador. Recibir amor es una experiencia muy pequeña, es la experiencia del mendigo.


Cuento Zen: El poder de escuchar

El poder de escuchar

Él escucha intelectual es no escuchar en absoluto. La forma correcta es no poner tu mente en medio y me dejes llegar hasta tu ser interno sin barreras.


Cuento Zen: El poder de la luz

El poder de la luz

Las últimas palabras de Buda al morir para demostrar el poder de la luz fueron: Sé una luz en ti, es decir, no imites, no trates de parecerte a alguien.


Cuento Zen: El poder de la negación

El poder de la negación

Él No da poder. El Sí no da ningún poder. Cuando dices que no, puedes sentir tu poder; cuando dices que sí, puedes sentir amor, compasión, pero no poder.


Cuento Zen: El poder interior

El poder interior

Tú tienes tu fuerza interior para cruzar tu camino. Con tu poder interior, encontrarás la ruta, la ruta que a ti se adapte. Déjalo todo a tu interior.


Cuento Zen: El poder reconocer

El poder reconocer

Si dices de corazón que reconoces tu vanidad, es rendición profunda, una apertura, una receptividad, al reconocer descubres que los fallos te pertenecen.


Cuento Zen: El poderoso amor

El poderoso amor

Si consideras que el Amor es Dios, pronto entenderás que la compasión y el perdón son atributos del Amor, que este amor puro es el estado de iluminación.


Cuento Zen: El poderoso miedo

El poderoso miedo

Si diriges a otros, los dominas, por tu miedo crearás el caos en sus vidas. Puede que sea un buen tratamiento, pero es esparcir la enfermedad del miedo.


Cuento Zen: El pordiosero superior

El pordiosero superior

¿Acaso eres Dios? Se le preguntó. Mi rango es superior al de Dios. Dijeron: Nada es superior a Dios. Y dijo: Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo.


Cuento Zen: El positivismo

El positivismo

Si se encuentran lo positivo y lo negativo, ahí está el templo de lo Divino. Si las contradicciones se encuentran, ese es el pináculo, el clímax de vida.


Cuento Zen: El positivo y el negativo

El positivo y el negativo

Estás dividido en dos. Una parte positiva y una negativa. La negativa es fría, silenciosa, tranquila. La positiva es cálida, vibrante de energía, activa.


Cuento Zen: El primer paso hacia el amor

El primer paso hacia el amor

El amor es el primer paso hacia Dios; la oración o la meditación es el paso final. El amor te enseña una nueva sed, solo Dios es suficiente, nada más.


Cuento Zen: El príncipe y el ave marina

El príncipe y el ave marina

La cuestión es saber dar libertad al otro para que sea él mismo o ella misma. Debemos permitir que los demás sean ellos mismos; ahí radica su libertad.


Cuento Zen: El principio y el final

El principio y el final

Si no miras a través de la mente, sabrás lo que es la vida eterna. Solo la mente muere. Sin la mente tú eres inmortal. Sin la mente nada ha muerto nunca, la vida sigue y sigue para siempre.


Cuento Zen: El prisionero

El prisionero

No pueden quitarte la libertad a menos que tú la entregues. Para ser libre se necesita ser consciente, la prisión está enraizada en nuestra inconsciencia.


Cuento Zen: El problema

El problema

Tienes tantas cosas en tu mente que en realidad no puedes comprender la raíz de un problema. La mente nunca comprende, es la propia raíz de la ignorancia.


Cuento Zen: El problema del ego y Dios

El problema del ego y Dios

Hay algo decisivo: si proteges tu ego, perderás a Dios. Si estás preparado para abandonar tu ego, le encontrarás. En ese abandonar se produce el hallazgo.


Cuento Zen: El ratón con miedo

El ratón con miedo

El mayor descubrimiento de la vida, el tesoro más precioso, es la consciencia. Sin ella vas a estar siempre en la oscuridad, vas a estar lleno de miedos.


Cuento Zen: El recuerdo de George Washington

El recuerdo de George Washington

¿Cómo liberarse de los recuerdos? Obsérvalos, contémplalos. Recuerda siempre que esto me ha sucedido, pero esto no soy yo, ha sido un suceso exterior a ti.


Cuento Zen: El reflejo de la luna

El reflejo de la luna

Buscar en las escrituras la verdad a través de las filosofías, es mirar el reflejo. Si pides, cómo deberías vivir tu vida, estás pidiendo un mal consejo.


Cuento Zen: El reino de los cielos

El reino de los cielos

Entender el contexto del reino de los cielos es tan simple: depende de ti y de tu Dios; no necesitas a ningún mediador, no necesitas a ningún agente.


Cuento Zen: El relojero y el futuro

El relojero y el futuro

La filosofía orientada hacia el futuro es venenosa, te impide vivir tu vida, aquí y ahora. La filosofía orientada hacia el futuro es como el opio: te droga, te impide vivir plenamente.


Cuento Zen: El reto

El reto

Todos contamos con la inteligencia y sabiduría para conseguir todo lo que nos propongamos, solo tenemos que escucharnos sin miedo y creer en nosotros mismos.


Cuento Zen: El saber y el conocimiento

El saber y el conocimiento

El hombre de conocimientos cree saber. El hombre de saber, sabe. El saber implica transformación en tú ser. Es la resurrección armoniosa en la eternidad.


Cuento Zen: El sabio y la trampa

El sabio y la trampa

Si estás perdido, usa la sabiduría. No olvides el poder que llevamos dentro. La sabiduría es la cualidad del testigo; observa la mente y le da dirección.


Cuento Zen: El sacerdote terco

El sacerdote terco

Aprender a orar no significa dejar todo en manos de Dios. No debes volverte inactivo; por el contrario, la acción solo puede surgir de la oración sincera.


Cuento Zen: El sapo

El sapo

El hombre no puede ser perfecto pero puede experimentar. Hasta que el hombre corriente no experimente algo de lo divino, no podrá conocer la perfección.


Cuento Zen: El secreto de la serenidad

El secreto de la serenidad

Aceptar significa no resistirnos desde el interior. Cada situación tiene una explicación, que todas las cosas pasan por un por qué a nuestro favor.


Cuento Zen: El sentido común y el ego

El sentido común y el ego

Una vez que empieces a observar la realidad a través de la mente, todo se convierte en un problema; entonces el ego empieza a interpretar y solo te quedas con las interpretaciones.


Cuento Zen: El silencio de John Cage

El silencio de John Cage

Cuando tu foco de consciencia se transfiere desde los objetos a los sonidos, al centro de consciencia sin sonidos, entonces estás en absoluto silencio.


Cuento Zen: El sol y la oscuridad

El sol y la oscuridad

La oscuridad no existe, es solo ausencia de luz. De esta forma, dondequiera que se presente la luz, su ausencia no puede existir, no puede permanecer.


Cuento Zen: El sonido del silencio

El sonido del silencio

En cuanto seas capaz de oír el sonido del silencio, podrás entrar en los secretos de la existencia. Ya mereces que te sean revelados todos los misterios.


Cuento Zen: El suicidio de Marilyn Monroe

El suicidio de Marilyn Monroe

Marilyn Monroe expuesta, desnuda, sin un yo privado, todo era público. Ella posiblemente se suicidó porque era el único acto que podía hacer en privado.


Cuento Zen: El suicidio del ego

El suicidio del ego

Si debe practicarse el suicidio que sea el del ego, no el tuyo. Deja que muera el ego y entonces observa que con ello todos los problemas desaparecen.


Cuento Zen: El sultán y los dos esclavos

El sultán y los dos esclavos

Cuando se disuelva la ira o la codicia, todo lo demás se disolverá. No imites a nadie porque la característica principal de otro puede ser muy distinta.


Cuento Zen: El tartamudo infeliz

El tartamudo infeliz

La felicidad es muy sencilla, no necesitas nada para crearla, necesitas estar presente y ser feliz. Si no aceptas lo que tienes, lo que hay, serás infeliz.


Cuento Zen: El taxímetro y Dios

El taxímetro y Dios

Si el taxímetro corre lentamente eres feliz, si corre a mil, infeliz. Si experimentas esta sensación es porque tu felicidad depende de una causa externa.


Cuento Zen: El temor a lo desconocido

El temor a lo desconocido

Si encuentras la oportunidad de riesgo y miedo, no la desaproveches, y así no serás un perdedor. El riesgo es la única garantía que tienes de estar realmente vivo.


Cuento Zen: El templo que será destruido

El templo que será destruido

Ni una sola piedra de programación mental quedará al ser manifestada la verdad. Mira, observa, examina, explora... y tu mente se hará viva y despierta.


Cuento Zen: El tiempo no se vende

El tiempo no se vende

Quienquiera que seas. No puedes comprar un día de vida con todo el dinero del mundo. Cuidado con lo que haces con tu tiempo. ¡Es la mayor fortuna!


Cuento Zen: El tonto del reino

El tonto del reino

Recuerden que el interior y el exterior son solo uno: el exterior es solo la prolongación del interior, el interior es solo la penetración del exterior.


Cuento Zen: El trabajador sano

El trabajador sano

Si eres un trabajador sano te vuelves más arraigado espiritualmente, centrado, sereno, calmado, porque entonces toda la calidad de tu sanación cambiará.


Cuento Zen: El tropezón del ciego

El tropezón del ciego

Entendamos el verdadero propósito de la mente para no tener el tropezón del ciego. La mente no es el problema. No sabes cómo manejarla, ese es el problema.


Cuento Zen: El trozo de la verdad

El trozo de la verdad

La verdad libera, lo demás esclaviza. Y la verdad no se puede encontrar mediante el esfuerzo intelectual, la verdad no es una teoría, es una experiencia.


Cuento Zen: El valor de la existencia

El valor de la existencia

El ser alguien, llega en relación con alguien. Eso significa: ser nadie es estar en la naturaleza; ser nadie es estar verdaderamente en la existencia.


Cuento Zen: El valor del ser humano

El valor del ser humano

Cuidémonos del hombre sin principios para no tener que preocuparnos por la falta de ética. Intenta no volverte un hombre de éxito sino un hombre de valor.


Cuento Zen: El valor del trabajo

El valor del trabajo

Aprender a trabajar debería ser importante, una alegría en sí misma. Deberías trabajar por esfuerzo propio, porque te gusta luchar; porque amas el trabajo.


Cuento Zen: El vampiro ateo

El vampiro ateo

Si crees en algo y la vida no encaja con ello, ¿qué harás? Seguirás utilizando tu crucifijo, pero el vampiro es ateo y no hará caso de tu cruz. ¿Qué harás?


Cuento Zen: El verdadero amor

El verdadero amor

El amor es un fulgor de tu subjetividad, y entre más amplio sea, más grande es tu alma y amplias son las alas de tu amor y grande es el cielo de tu ser.


Cuento Zen: El viaje al alma

El viaje al alma

Viaja a tu propia alma por medio de la meditación para que puedas empezar desde el principio. El viaje al alma tiene que empezar por este primer paso.


Cuento Zen: El viajero sediento

El viajero sediento

Los individuos de la caravana olvidaron la necesidad del sediento. Pasa en la vida y sigues ocupándote de todo lo inútil, y te olvidas de lo más esencial.


Cuento Zen: El violín

El violín

El intelecto resuelve problemas y el sabio previene problemas. Albert Einstein dijo: En tiempos de crisis la consciencia es más efectiva que el intelecto.


Cuento Zen: El yo

El yo

El que puede entrar en su yo meditando, orando o danzando, entra en el todo. El día en que se entra en el yo desaparece el yo. Lo que queda es el todo.


Cuento Zen: El zapatero y la oración

El zapatero y la oración

La oración a de ser experiencia viva, diálogo de corazón a corazón. Si es de corazón, sentirás que no solo estás hablando, sino que la respuesta está ahí.


Cuento Zen: El zorro mutilado

El zorro mutilado

El hábito de imitar a inútiles, te deja atrás. La ocasión hay que crearla. El sendero fácil es una cosa negativa de poca energía, consciencia y propósito.


Cuento Zen: Entender el ahora

Entender el ahora

Estar en el ahora puedes intentar, pero el esfuerzo puede resultar vano. Si te esfuerzas por estar en el presente este esfuerzo se mueve hacia el futuro.


Cuento Zen: Envidiar es comparar

Envidiar es comparar

La comparación es una actitud tonta, cada persona es única e incomparable. Si comprendes eso, la envidia desaparece. Cada ser es único, incomparable.


Cuento Zen: Escuchando a Theodore Roosevelt

Escuchando a Theodore Roosevelt

Si escuchas a alguien aprovecha para practicar este ejercicio: préstale tu atención. Hazte uno con tu interlocutor; sé consciente de lo que estás haciendo.


Cuento Zen: Esperando el tren

Esperando el tren

Hay mil situaciones en las que la vida se presenta con su ilógica y si el marido del cuento analiza con lógica la situación, seguramente todo acabará mal.


Cuento Zen: Experimentar es de sabios

Experimentar es de sabios

La vida es experiencia, no teoría. No necesita de ninguna explicación. Está ahí, con toda su gloria, para ser vivida, disfrutada, gozada y experimentada.


Cuento Zen: Explicar el Sol en palabras

Explicar el Sol en palabras

Las palabras son la única comunicación, están para provocarte, para seducirte en un viaje de silencio para que tú experimentes la verdad manifestada.


Cuento Zen: Fácil o difícil

Fácil o difícil

La iluminación, ¿Es fácil o difícil? Es difícil como ir a la Luna y fácil como beber agua. Si lo haces difícil es difícil, pero si lo haces fácil es fácil.


Cuento Zen: Generoso hasta la muerte

Generoso hasta la muerte

La generosidad trae felicidad en cada etapa de su expresión. Experimentamos alegría al formar la intención de ser generosos y el propio acto de dar algo.


Cuento Zen: Has oído el canto de ese pájaro

Has oído el canto de ese pájaro

Si miras un árbol y ves solamente un árbol, no has visto realmente el árbol. Cuando miras un árbol y ves un milagro, entonces, por fin, has visto un árbol.


Cuento Zen: Información veraz y fatal

Información veraz y fatal

Procura ser preciso y veraz con tu información. Cada información mal dada es un veneno; Solo la información verdaderamente veraz da buenos resultados.


Cuento Zen: Ir al templo obligado

Ir al templo obligado

Las religiones insisten en programar a los niños desde tan pronto como sea posible, porque una vez pasada la infancia es muy difícil poder desprogramarlos.


Cuento Zen: Jesús convierte el agua en vino

Jesús convierte el agua en vino

El cuerpo es como las uvas, si lo utilizas creas vino dentro de ti, creas lo eterno. El cuerpo desaparece, pero el vino permanece, el espíritu permanece.


Cuento Zen: Jesús ha resucitado

Jesús ha resucitado

Cuando Jesús fue crucificado nació Cristo; este es el renacimiento. Por una parte, crucifixión, por la otra resurrección. Muere para estar realmente vivo.


Cuento Zen: Jesús va al futbol

Jesús va al futbol

¿A qué equipo apoya, buen hombre? ¿Yo?, respondió Jesús visiblemente excitado por el juego. ¡Ah!, yo no animo a ninguno. Simplemente disfruto del juego.


Cuento Zen: Jesús vivió plenamente

Jesús vivió plenamente

Jesús está en absoluta libertad, vive plenamente. No está en el cielo, no está en el infierno. Es totalmente libre de cualquier prisión: sea buena o mala.


Cuento Zen: Jesús y María Magdalena

Jesús y María Magdalena

Recuerda: A menos que te conviertas en Jesús o Buda, no podrás amar, porque aquel para el cual ha desaparecido la necesidad de ser necesitado puede amar.


Cuento Zen: Jesús y Miguel Ángel

Jesús y Miguel Ángel

La búsqueda es individual, llena de peligros. Uno tiene que ir solo. Pero esa es su belleza. En profunda soledad, Dios entra en ti, o se revela a ti.


Cuento Zen: Jesús y Pinocho

Jesús y Pinocho

Si despiertas por completo descubres la realidad sin la mente. Si le sumas la mente, todo se convierte en una ilusión, porque la mente crea las ilusiones.


Cuento Zen: Joneyed y el barbero

Joneyed y el barbero

El proceso de condicionamiento debe cambiar. La mente debe ser entrenada para servir al amor. Y entonces la vida se puede convertir en un festival de luz.


Cuento Zen: Juan el testigo de Dios

Juan el testigo de Dios

Se necesita a alguien que pueda ser un testigo, que pueda dar testimonio, que pueda decir: «Sí, yo he visto la luz», que pueda resonar en tus profundidades.


Cuento Zen: Jugando a la filosofía

Jugando a la filosofía

El juego de la filosofía es muy refinado en el cual nunca gana nadie ni nunca pierde nadie, y la belleza estriba en que todos creen que han ganado.


Cuento Zen: Jugar ajedrez intensamente

Jugar ajedrez intensamente

Si juegas ajedrez, vívelo plenamente, sin condena, sin que nadie interfiera. Vívelo con naturalidad, intensamente, totalmente, y la iluminación vendrá.


Cuento Zen: La actitud con la verdad

La actitud con la verdad

Para conocer la verdad has de ser inmenso, vasto, amoroso, inquisidor, meditativo, pero sin prejuicios, sin libros sagrados, sin conceptos ni filosofías.


Cuento Zen: La actitud frente a la vida

La actitud frente a la vida

La actitud frente a la vida de tres trabajadores haciendo lo mismo, pero uno desde la amargura, otro desde la resignación y el otro, desde la ilusión.


Cuento Zen: La alegría compartida

La alegría compartida

La alegría es una elección, pruébala. Hazlo hoy, y cuando te des cuenta de que la felicidad se abre a tus pies, pregúntate: ¿Quiero desgracia o alegría?


Cuento Zen: La alegría y la comparación

La alegría y la comparación

Si comparas, tu comparación crea problemas. No, a través de la comparación nadie llega a la alegría. La alegría es un estado no comparativo. No compares.


Cuento Zen: La amabilidad del sol

La amabilidad del sol

Toda la existencia es sensible. Esto es lo que quiero decir cuando digo que la existencia es Dios. Sé amable, y no te preocupes si alguien lo es contigo o no.


Cuento Zen: La anciana que ama

La anciana que ama

El amor sanará tanto a quienes lo reciben como a quienes lo dan. El amor no es una cantidad, es una cualidad que crece si la das y morirá si la retienes.


Cuento Zen: La angustia y la iluminación

La angustia y la iluminación

Si no alcanzas la iluminación estarás angustiado. Es como caer al agua y no sabe nadar: te asusta, y por eso te hundes. Si pierdes el miedo te iluminas.


Cuento Zen: La apuesta arriesgada

La apuesta arriesgada

El mayor reto es cómo abandonar la mente porque solamente cuando la mente desaparece, puede existir Dios. Si lo conocido desaparece, surge lo desconocido.


Cuento Zen: La avaricia del rey Midas

La avaricia del rey Midas

El hombre se siente pleno si está en sintonía con el universo; si no está en armonía está vacío, totalmente vacío. Y de ese vacío procede la avaricia.


Cuento Zen: La avaricia mezquina

La avaricia mezquina

Solamente basta con poder entender la naturaleza de la avaricia. No tienes que hacer nada más para librarte de ella; la comprensión aclarará todo el lío.


Cuento Zen: La belleza interior

La belleza interior

La belleza interior viene de tu propio crecimiento de la conciencia que estás trayendo de muchas vidas. El interior es eterno, el exterior es muy temporal.


Cuento Zen: La bolsa de diamantes

La bolsa de diamantes

Si no podemos ser felices aquí y ahora, no lo seremos jamás. Para muchos la felicidad depende de lo que no soy, de lo que no tengo, de lo que me falta.


Cuento Zen: La burra y la reencarnación

La burra y la reencarnación

La reencarnación es el eterno renacer de la existencia, es por excelencia la fuerza unificadora que se difunde por todo el vasto universo, eternamente.


Cuento Zen: La búsqueda de Alejandra

La búsqueda de Alejandra

Este cuento es muy significativo. ¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que estás buscando? No. La búsqueda existe solamente cuando estás dormido.


Cuento Zen: La calma

La calma

En la superficie, hay caos y agitación. Practica la meditación, el silencio y la respiración, te llevarán a tu interior donde todo se encuentra en calma.


Cuento Zen: La calma del maestro

La calma del maestro

Relájate, no te esfuerces tanto, porque solo puedes hacerte consciente mediante la relajación, no con el esfuerzo. Mantente tranquilo, callado, en calma.


Cuento Zen: La caridad y el egoísmo

La caridad y el egoísmo

El egoísta crea situaciones como la de la zanahoria; esa es la única forma en que el ego puede existir, mantenerse. El ego siempre está en dificultades.


Cuento Zen: La carreta vacía

La carreta vacía

Detrás del ruido de la mente hay una dimensión de absoluto vacío. Sin Dios eres hueco, sin Él no eres más que vacío. Tapas con la bulla incesante del ego.


Cuento Zen: La cerca y los leones

La cerca y los leones

Somos como el león de la historia, estudiamos la naturaleza de la cerca para liberarnos del deseo, rendirnos al despertar sin hacer daño a los demás.


Cuento Zen: La chiquilla tiene miedo

La chiquilla tiene miedo

No es sólo una cuestión que atañe a los niños. Estos niños formarán la sociedad del mañana: el niño sin miedo es el padre sin miedo del mañana.


Cuento Zen: La ciencia de los negocios

La ciencia de los negocios

Un meditador vive en el mundo de negocios, pero no vive poseído por él; es trascendental, permaneciendo en el mundo y a la vez un poco por encima de él.


Cuento Zen: La codicia del dinero

La codicia del dinero

El hombre codicioso no ama porque su verdadero amor es el dinero del mundo. El amor tiene que ver con Ser, es compartir, dar lo que posees y lo que eres.


Cuento Zen: La conciencia constante

La conciencia constante

Si no pones todo el esfuerzo en despertarte, no ocurrirá. Los esfuerzos parciales son inútiles. La transformación solo ocurre si pones toda tu energía.


Cuento Zen: La conciencia de Adán y Eva

La conciencia de Adán y Eva

Adaptación para mundos duales, donde las palabras quedan cortas para expresar la realidad de la no-dualidad y la diferencia entre conciencia y consciencia.


Cuento Zen: La confianza de Mark Twain

La confianza de Mark Twain

Si deseas llegar a la verdad, abandona tus creencias. No te ayudarán. Una mente que cree es una mente estúpida. Una mente que confía es pura inteligencia.


Cuento Zen: La confianza en la existencia

La confianza en la existencia

Recuerda: la confianza en la existencia solo puede ser verdadera si confías en ti mismo, porque tú eres la experiencia más próxima de la existencia.


Cuento Zen: La confianza y la fe

La confianza y la fe

Nadie nace confiando, se nace en el seno de una fe. La fe es una confianza muerta. La confianza es una fe viva. Trata entonces de entender la diferencia.


Cuento Zen: La consciencia embotada

La consciencia embotada

Tu presencia está aquí. Y cuanto más consciente te vuelvas, más silencio alcanzará tu vida, más paz, más amor. Estas son consecuencias de la consciencia.


Cuento Zen: La consciencia te transforma

La consciencia te transforma

El hombre es siempre viejo, pero existe algo en el hombre que no es ni viejo ni nuevo: la consciencia, que siempre es absolutamente trasformadora.


Cuento Zen: La desnudez de Adán y Eva

La desnudez de Adán y Eva

Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de que estaban desnudos, surgió un estado de opinión sobre si era o no correcto. Adán y Eva se sintieron avergonzados.


Cuento Zen: La dieta mental

La dieta mental

Pon a dieta tu mente de ese parloteo continuo. Ese parloteo la mantiene viva. Así que libérate de las garras de la mente, libérate del parloteo interno.


Cuento Zen: La diferencia

La diferencia

El ser humano hará absurdas y estúpidas distinciones en lo que para el Amor es una cosa. La naturaleza del Amor nunca se obsesiona con las diferencias.


Cuento Zen: La distancia del corazón

La distancia del corazón

Si discutes, no dejes que tu corazón se aleje. No digan nada que distancie, algún día la distancia será tanta que no podrás encontrar el camino de regreso.


Cuento Zen: La doctora y el abogado

La doctora y el abogado

No engañen a una mujer preparada. Ella en libertad crece en potencial. No subestimen a las mujeres, ámenlas y respétenlas, de sus vientres nacemos todos.


Cuento Zen: La dulce vida

La dulce vida

Al alcanzar la iluminación, la conciencia de la muerte te hace degustar la vida. Incluso la muerte es una hermosa experiencia que hay que atravesar.


Cuento Zen: La educación de los hijos

La educación de los hijos

El sistema de educación es básicamente erróneo, solo te enseña la mitad del proceso; cómo usar la mente. No te enseña cómo pararla, para poder descansar.


Cuento Zen: La esencia de la felicidad

La esencia de la felicidad

La verdadera felicidad y la desdicha dependen de como afrontemos todos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos que nos suceden.


Cuento Zen: La esencia de la iluminación

La esencia de la iluminación

Si de verdad prestas el mismo tipo de atención a todo, verás que todo se volverá sagrado. Si su atención se vuelve absoluta, todo lo físico se disolverá.


Cuento Zen: La espiritualidad

La espiritualidad

La espiritualidad no es imitar. No puedes imitar a una persona espiritual. Si la imitas, será un ser falso, no auténtico. Te volverás falso tú mismo.


Cuento Zen: La espiritualidad y la iluminación

La espiritualidad y la iluminación

La iluminación no es un juego. Lo demás es un juego pero la iluminación no. Debes tener paciencia. A más apuro menos posibilidades tendrás de lograrla.


Cuento Zen: La estaca del elefante

La estaca del elefante

La sociedad generalmente les pone una estaca a los niños, programándolos. Si criamos niños que tengan total libertad, la sociedad programática desaparecerá.


Cuento Zen: La existencia y el ahora

La existencia y el ahora

Un ser que vive el ahora flota en la existencia, sin tiempo, porque carece de futuro y mente. Es aquí y ahora. Cada momento constituye la eternidad total.


Cuento Zen: La fábula del colibrí

La fábula del colibrí

Quieren que nuestro mundo se mantenga en paz y libertad. Hagan su parte. El planeta es el hogar donde hemos crecido, hay que defenderlo y luchar por él.


Cuento Zen: La falsa humildad

La falsa humildad

La humildad es la ausencia del ego. Abandona la decoración que has acumulado, y ser como niño que no sabe quién es, que no sabe nada acerca del mundo.


Cuento Zen: La familia que juzga

La familia que juzga

La primera regla para comprender, es no juzgar. Los despiertos existen en una dimensión más allá de toda comparación donde todo lo pueden comprender.


Cuento Zen: La fe y la confianza

La fe y la confianza

La fe sin confianza se muere. La confianza es una fe viva. La confianza es vivencial, el amor es vivencial. Crecer en ella, es una aventura sin criterio.


Cuento Zen: La felicidad es como la mariposa

La felicidad es como la mariposa

Recuerda: La paz, el silencio y tranquilidad, es el estado de la felicidad. El ser humano no alcanza la felicidad a través del deseo y de la comparación.


Cuento Zen: La feria de las religiones

La feria de las religiones

Si los nombres de Dios desaparecen de tu mente y estás ahí observando, siendo, sin hacer nada, tienes la primera penetración del infinito en el infinito.


Cuento Zen: La fotografía

La fotografía

La placa fotográfica no es fiel a la vida. Aunque sea una fotografía de ahora mismo, cuando el fotógrafo la haya sacado de la cámara, ya no serás el mismo.


Cuento Zen: La fresa

La fresa

El iluminado se desapega de todo. Cuando le alcanza la felicidad o el infortunio, con sabiduría no se deja afectar ni por la euforia ni por el abatimiento.


Cuento Zen: La gallina de corral

La gallina de corral

El niño programado es un niño que ha perdido su identidad. Hay cosas implicadas que lo estás destruyendo completamente. Se hará viejo, pero no crecerá.


Cuento Zen: La grulla tramposa y su karma

La grulla tramposa y su karma

Al final los malos como la grulla del cuento terminan siendo víctimas de sus propias artimañas y la encargada de traer esa justicia es la ley del karma.


Cuento Zen: La guerra

La guerra

Hoy día en el planeta hay quienes por ignorancia emprenden una guerra para acabar con todas las guerras, o adoptan la violencia para llegar al amor.


Cuento Zen: La hija que lloraba y gemía

La hija que lloraba y gemía

Hay que dar al otro la oportunidad de que sea él mismo, eso es comprensión, eso es amor verdadero. No programar a los demás es de sabios e iluminados.


Cuento Zen: La historia de sansón y Dalila

La historia de sansón y Dalila

¿Acaso Sansón pierde toda su fuerza si le cortan la melena? Desde la perspectiva del yoga el cabello es un simbolismo que representa tu energía corporal.


Cuento Zen: La historia del beso

La historia del beso

John y Mary se dirigían a casa a altas horas de la noche. Tengo un miedo espantoso. ¿Y de qué tienes miedo? De que puedas intentar besarme…


Cuento Zen: La hormiga y el elefante

La hormiga y el elefante

No importa cuán pequeños o grandes seamos en comparación con los demás. Todos tenemos talentos y habilidades únicas que nos hacen valiosos.


Cuento Zen: La hormiga y la cigarra

La hormiga y la cigarra

Trabajar demasiado solo trae bienes en las fábulas. Trabaja, pero disfruta de la vida que es única. Aprovecha la vida: dosifica el trabajo y la diversión.


Cuento Zen: La huida de la sombra

La huida de la sombra

Es lo que pasa con tus pensamientos. A no ser que te vuelvas consciente, los pensamientos continuarán y la sombra de tu inconsciencia te seguirá siempre.


Cuento Zen: La humildad

La humildad

La falsa humildad es el ego reprimido, aparentando ser humilde deseando ser el mejor. La humildad no tiene nada que ver con el ego; es la ausencia del ego.


Cuento Zen: La humildad de Tagore

La humildad de Tagore

El ego tiene la fuerza de la roca, la persona humilde tiene la fuerza del agua y Tagore entendía que debía volverse como el agua para finalmente vencer.


Cuento Zen: La humildad religiosa

La humildad religiosa

Si el ego desaparece, encontraremos una clase de humildad. No hay nada por lo que ser tímido, y no tendremos que escondernos detrás de la falsa humildad.


Cuento Zen: La idolatría del rey loco

La idolatría del rey loco

Dios no puede ser reducido a una imagen: ese es uno de los cimientos de la experiencia existencial y espiritual. El esfuerzo mismo es falsear la realidad.


Cuento Zen: La iluminación y los Upanishads

La iluminación y los Upanishads

La iluminación es descubrir que no hay nada que descubrir. La iluminación es saber que no hay sitio al que ir. La iluminación es comprender lo que es todo.


Cuento Zen: La imaginación de un perrito

La imaginación de un perrito

Tu imaginación puede funcionar como un infierno o como un cielo. A través de ella puede llegar la creatividad, pero también puede llegar la destrucción.


Cuento Zen: La imaginación y el miedo

La imaginación y el miedo

El zen es muy realista. Dice que hay que abandonar la imaginación. La imaginación proviene del pasado, estas desde pequeño condicionado por ciertas ideas.


Cuento Zen: La importancia de la actitud

La importancia de la actitud

La felicidad es la actitud básica que alimenta el alma. Cuanto más gozo, más fuerte se hace tu alma. Si sales victorioso, el alma tiene una gran alegría.


Cuento Zen: La inconsciencia

La inconsciencia

Siendo dueño de tu mente, adquirirás conciencia sobre el origen de la luz interior. La verdadera libertad se alcanza al ser totalmente consciente de ello.


Cuento Zen: La inocencia

La inocencia

En la inocencia no hay pasado, solo hay futuro. El pasado te corrompe porque provoca memorias, experiencias y expectativas. Te vuelven listo pero no claro.


Cuento Zen: La inseguridad

La inseguridad

Una persona sin miedo tiene todo lo que la vida quiere regalar. Entonces no hay ninguna barrera. Será colmada de una gran sensación de autoridad.


Cuento Zen: La isla

La isla

Para despertar no se necesita que te enseñen a mirar. Solo necesitas que te libren de la programación cultural y religiosa que te mantiene dormida y ciega.


Cuento Zen: La joven ciega desagradecida

La joven ciega desagradecida

Siempre debemos agradecer porque no hay nada más eficaz que ser agradecido. Y aun en lo malo, porque sin las dificultades quedamos ignorantes y miserables.


Cuento Zen: La joven Susanita

La joven Susanita

Si te vuelves el amo de tu mente, sin que el deseo obre por ti, te volverás como Susanita, consciente de dónde proviene la luz interior, de su origen.


Cuento Zen: La lengua y los dientes

La lengua y los dientes

El camino de la vida es movimiento, y muchos, están fijos; la vida fluye, y muchos, se han estancado; la vida es flexible y libre, y muchos están rígidos y paralizados.


Cuento Zen: La lógica en la vida

La lógica en la vida

La lógica no funciona en la vida. No te libras fácilmente. Puedes salir de una trampa de un modo lógico porque la trampa consiste en lógica aristotélica.


Cuento Zen: La lógica y la dialéctica

La lógica y la dialéctica

La ciencia se ha aproximado a la existencia y entiende que la vida es dialéctica y no lógica. La lógica no funciona en la vida. No te libras fácilmente.


Cuento Zen: La maestra y la guerra

La maestra y la guerra

La maestra decía al acabar la guerra: Dios ha sido muy bueno con nosotros: rezamos sin parar y todas las bombas han caído en la otra parte de la ciudad.


Cuento Zen: La máquina de Kennedy

La máquina de Kennedy

La espiritualidad no es programación ni un mecanismo. Es, por el contrario, un desafío: Dios desafía al hombre gritándole una y otra vez: ¡Interiorízate!


Cuento Zen: La máscara de la felicidad

La máscara de la felicidad

A veces tú mantienes una máscara de felicidad. ¿Qué sentido tiene mostrarle tu infelicidad al mundo? A eso se debe que la gente parezca tan feliz.


Cuento Zen: La meditación y la falta de tiempo

La meditación y la falta de tiempo

La práctica de la meditación es algo muy simple, precisamente debido a su sencillez puede parecer difícil y quizá no la practiques por falta de tiempo.


Cuento Zen: La mente intuitiva

La mente intuitiva

Desarrolla tu mente intuitiva. Asume que lo buscado está aquí, delante de ti y que tienes un universo de medios que están accesibles para ser encontrados.


Cuento Zen: La mente sexual del abuelo

La mente sexual del abuelo

Hay gente que es incapaz de comprender que la felicidad es posible por medios distintos del sexo y no puede entender que existe el gozo más allá del sexo.


Cuento Zen: La motivación

La motivación

No entender es problema de conocer. No tratar de obtener lo que quieres es problema de motivación. No lograr lo que quieres es problema de persistencia.


Cuento Zen: La muerte de frente

La muerte de frente

La cercanía de la muerte hace posible comprender la inmortalidad que está en tu interior. Te sorprenderá descubrir que en el centro de tu ser eres eterno.


Cuento Zen: La muerte de Narciso

La muerte de Narciso

La muerte de narciso es un cuento sobre el origen del ego. Por medio de los espejos al hombre le llegan a interesar más los reflejos que la realidad.


Cuento Zen: La muerte de Sócrates

La muerte de Sócrates

Sócrates decía: Cuando uno ha vivido su vida, empieza a sentir. Ahora que sé lo que es la vida, me gustaría saber qué es la muerte. Que sea otra aventura.


Cuento Zen: La mujer perfecta

La mujer perfecta

Con el amor no podemos jugar a la perfección. El amor es el valor supremo, la plenitud final. No hay nada más allá de él. Por eso no puedes perfeccionarlo.


Cuento Zen: La mujer que lee

La mujer que lee

No discutas con una mujer que lee, porque ella sabe pensar. Por ello no se puede engañar a una mujer, la mujer ve con los ojos del alma, ve con sabiduría.


Cuento Zen: La mujer racista

La mujer racista

Si te vuelves consciente de la llama interior de tu ser interior, te das cuenta de que no eres una raza privilegiada, eres parte de la unidad infinita.


Cuento Zen: La mujer y los tres eruditos

La mujer y los tres eruditos

No insultes a una mujer que sabe hacer pastelillos porque la verdad se asocia con la sabiduría y la experiencia incluso, en realidades como hornear.


Cuento Zen: La naturaleza humana y el deseo

La naturaleza humana y el deseo

La explotación sucede porque deseas. Entonces creas la posibilidad de ser explotado. Reduce tus deseos tanto como puedas, porque no son naturales.


Cuento Zen: La navidad

La navidad

Olvidamos por completo lo que es la navidad. Se ha convertido en un rito. La verdad es que debe ser una especie de resplandor interior, de amor hacia la vida.


Cuento Zen: La novela por la mitad

La novela por la mitad

La vida siempre está en la mitad. Siempre estás en el medio, no conoces el principio. Las religiones de alguna forma tratan de suministrar el principio.


Cuento Zen: La novia y el novio fiel

La novia y el novio fiel

Un novio si es infiel, es infiel. Pero seguirá siendo fiel en su superficie. No por amor, sino por una mente condicionada que le hace aparentar ser fiel.


Cuento Zen: La objetividad y la subjetividad

La objetividad y la subjetividad

Lo último o definitivo y la verdad significan lo mismo. La vida no es matemática; no es lógica, no es ciencia. Es algo más, y ese algo es lo más valioso.


Cuento Zen: La ofensa

La ofensa

El que quiso ofender la sabiduría de Mahatma Gandhi aprendió esto: Daña el que puede y no el que quiere. Si permites que una ofensa te dañe, te dañará.


Cuento Zen: La oración correcta

La oración correcta

Di las cosas que te gustaría decir con un inmenso amor. Incorpora el amor a tu oración. Entonces podrás decir: Es hermoso, es un diálogo con el universo.


Cuento Zen: La oruga impaciente

La oruga impaciente

No seas impaciente. La existencia necesita de una inmensa paciencia. Los supremos misterios se abren sólo para aquellos que tienen una inmensa paciencia.


Cuento Zen: La oveja pérdida

La oveja pérdida

La verdad es o no es. Siempre es total. No puedes decir que es cierta hasta cierto punto. No, la verdad no conoce gradaciones, no es relativa. Es o no es.


Cuento Zen: La paciencia

La paciencia

No seas impaciente. La existencia necesita de inmensa paciencia. Los supremos misterios solo se abren, solo para aquellos que tienen una inmensa paciencia.


Cuento Zen: La paciencia de la semilla de bambú

La paciencia de la semilla de bambú

Ten paciencia. No permitas que la mente se entrometa, dile a la mente que espere. Es difícil para la mente el esperar es la encarnación de la impaciencia.


Cuento Zen: La paciencia de una Madre

La paciencia de una Madre

Madres, no sean impacientes. Ellas necesitan de una inmensa paciencia. El supremo amor se abre solo para aquellas madres que tienen una inmensa paciencia.


Cuento Zen: La paciencia y el tiempo

La paciencia y el tiempo

Ve despacio, con paciencia, sin prisas, la meta no está en otro lugar, está dentro de ti. Si no tienes prisa, la sentirás; si tienes prisa, no la sentirás.


Cuento Zen: La palabra navidad

La palabra navidad

La Navidad está programada en la mente cristiana como la Pascua en los judíos. La realidad de la Navidad no está en la palabra, está en la vivencia.


Cuento Zen: La paloma real

La paloma real

La vida nunca encaja con ningún tipo de creencia y si tratas de imponer la vida sobre tus creencias y dogmas estarás tratando de conseguir lo imposible.


Cuento Zen: La parábola de bote vacío

La parábola de bote vacío

Observa la ira y se transforma en luz; observa el sexo, y el sexo se transforma en luz. Observa un fenómeno interno que crea calor y transfórmalo en luz.


Cuento Zen: La partícula de la verdad

La partícula de la verdad

Nunca monopolices la verdad. Con esa actitud puedes reírte de toda estupidez creada en nombre de la religión, en nombre del amor, en nombre de la iglesia.


Cuento Zen: La pasión por la verdad

La pasión por la verdad

La mente llena de pasión no puede ver la verdad, es una mente llena de descontento con el presente, que no vive. Dice que mañana, nunca aquí y ahora.


Cuento Zen: La paz perfecta

La paz perfecta

El cuerpo es una cosa, el alma es otra, y la falta de paz entre ambos se llama mente. En estado de paz queda el cuerpo, queda el alma, pero no hay mente.


Cuento Zen: La percepción

La percepción

Sin duda la vida lo tiene todo. Pero ves lo que tu percepción te permite ver. Quien percibe un mundo plano es porque no puede ver la redondez de la tierra.


Cuento Zen: La pereza y el egoísmo

La pereza y el egoísmo

La pereza es simplemente como el resfriado; no hay mucho de qué preocuparse. El egoísmo es como el cáncer, pero es mejor no tener ninguno de los dos.


Cuento Zen: La perfecta escucha

La perfecta escucha

La perfecta escucha es escuchar no tanto a los demás cuanto a uno mismo. La perfecta visión consiste en mirar no tanto a los demás cuanto a uno mismo.


Cuento Zen: La perspectiva sobre Dios

La perspectiva sobre Dios

Así es el ego: pensarte separado de la existencia, es perspectiva científica. Pensarte a ti, uno con la existencia, es perspectiva de la espiritualidad.


Cuento Zen: La pobreza de espíritu

La pobreza de espíritu

El rico que ha acumulado tanto que es incapaz de gastarlo, no es feliz. ¿Qué le ocurre? Cuanta más riqueza acumules, más pobre de espíritu te sientes.


Cuento Zen: La pregunta correcta

La pregunta correcta

Ve por el sendero del amor. No hay en él preguntas ni silencios; el amor es como el alma iluminada profundizándose en la existencia, en Dios, en el ahora.


Cuento Zen: La racionalización de la mente

La racionalización de la mente

Cuidado con las trampas de la mente. Y cuanto más alerta estés, más capaz serás de vivir el momento, en el acto, completamente. Esto es un trabajo difícil.


Cuento Zen: La ranita en el agua

La ranita en el agua

Conciencia o cocción, debemos elegir. Si no estás como la ranita ya medio cocinada, da un saludable golpe con tus patas, antes que sea demasiado tarde.


Cuento Zen: La ratoncita poderosa

La ratoncita poderosa

El poder está en ti, tú puedes lograr todo con la esencia interna. Es el secreto del poder de tu interior para triunfar, un acto creador por excelencia.


Cuento Zen: La realidad objetiva

La realidad objetiva

El mundo objetivo es la primera capa de la existencia; si te pierdes en ello te mantendrás con lo más superficial perdiéndote lo bello de la realidad.


Cuento Zen: La rebanada de pan

La rebanada de pan

La ira enceguece y envenena el alma. Los seres no son insensatas hasta que sus mentes son envenenadas por la ira. Observa la ira y es transformada en luz.


Cuento Zen: La rebelión

La rebelión

El amor es rebelión, el amor solo escucha al corazón y no le importa nada lo demás. No dejes que una simple programación religiosa te reduzca a un esclavo.


Cuento Zen: La reina que se le caían los dientes

La reina que se le caían los dientes

La anciana sabia interpretó a la Reina el sueño que se le caían los dientes con prudencia. Si tus palabras no son un regalo es mejor que no las pronuncies.


Cuento Zen: La reputación

La reputación

El hombre despierto es generoso, no con la intención de obtener buena reputación o de ser aceptado, él actúa como un ser iluminado en la unidad total.


Cuento Zen: La revelación

La revelación

La iluminación está cerca de la verdad que si es total y de corazón. Entonces en este momento tu luz se convierte en una revelación, en una revolución.


Cuento Zen: La sabiduría de la naturaleza

La sabiduría de la naturaleza

Sé paciente con tu experiencia con la naturaleza. Sé paciente con la naturaleza errática de tu mente. Sin forzar, deja que el tiempo haga lo suyo.


Cuento Zen: La sabiduría de las arenas

La sabiduría de las arenas

Nosotros y la existencia somos uno. No hay necesidad de luchar. Si persuades, cooperas, invitas y amas, la existencia comenzará a revelar sus misterios.


Cuento Zen: La sabiduría y la lógica

La sabiduría y la lógica

El ahora es un ejemplo. A lo único que tendrás que renunciar es a tu mente lógica. Por eso empieza a vivir de manera existencial y sabia aunque ilógica.


Cuento Zen: La sensibilidad de George Bernard

La sensibilidad de George Bernard

George Bernard Shaw era una persona llena de afecto y sensibilidad de corazón por el hombre, las mujeres, los niños e incluso las flores de su jardín.


Cuento Zen: La serenidad del maestro

La serenidad del maestro

Siéntate en silencio y observa, te llenaras de momentos de serenidad. Llegarán como gotas, son los momentos de consciencia que empezarán a fluir en ti.


Cuento Zen: La seriedad y la risa del emperador

La seriedad y la risa del emperador

En toda la existencia sola el hombre puede reírse. La risa es parte de la consciencia elevada que el hombre ha alcanzado. La seriedad es una enfermedad.


Cuento Zen: La sombra del árbol

La sombra del árbol

Si estás vacío hay amor. Si estás inmensamente lleno de ego, el amor desaparece. El amor y el ego no pueden converger. El amor solo puede existir con Dios.


Cuento Zen: La sospecha

La sospecha

La justicia y la sospecha no pueden vivir juntos porque si sospechas de alguien, lo que hace la mente y las ideas preconcebidas es contaminar la realidad.


Cuento Zen: La taza de té

La taza de té

Un hombre con conocimiento no puede ser engañado. Un hombre que vive en la verdad experimentada no es víctima de ignorantes y menos de un farsante.


Cuento Zen: La técnica del cazador

La técnica del cazador

Un hombre que está obsesionado con la técnica es un hombre que no confía, un hombre que duda. No puede confiar en la vida. Solamente confía en su técnica.


Cuento Zen: La tienda de la verdad

La tienda de la verdad

Es realmente importante buscar la verdad y estar dispuesto a renunciar a las ideas equivocadas para encontrarla. Lo que vemos no es lo que realmente es.


Cuento Zen: La total entrega y la armonía

La total entrega y la armonía

La iluminación es la escucha de una sinfonía con total entrega en cada una de sus notas, sin buscar permanencia en ellas, en su discurrir está la armonía.


Cuento Zen: La unión con la existencia

La unión con la existencia

Amar es unirte a la existencia. Tu ego se ha convertido en la barrera entre tú y tu tierra: el todo. Te sofoca, no respiras, has perdido tus raíces.


Cuento Zen: La vasija rota

La vasija rota

En algún momento envejecemos y tendremos otras cualidades. Es posible aprovechar cada una de estas nuevas cualidades para obtener buen resultado.


Cuento Zen: La verdad

La verdad

Los místicos insisten que la verdad se conoce a través del silencio. Si dejas las palabras conoces la realidad, las palabras crean la barrera en tu mente.


Cuento Zen: La verdad comunicada

La verdad comunicada

Si tu mente no crea palabra alguna, en ese silencio está Dios, o la Verdad. En el momento en que aparecen las palabras, dejas de estar en tu propio ser.


Cuento Zen: La verdad relativa de Einstein

La verdad relativa de Einstein

A niveles espirituales la verdad es una; no puede ser de otra forma porque la existencia es un universo. Es una unión. Lo que llamamos Verdad, Tao o Dios.


Cuento Zen: La verdad sucede

La verdad sucede

Tú no puedes conquistar la verdad. Es una tontería la parte conquistando al todo. La verdad no es un proceso que tú puedas conseguir, es un acontecimiento.


Cuento Zen: La verdadera oración

La verdadera oración

La energía del amor es la oración. Las religiones organizadas la han destruido. Te dieron oraciones prefabricadas. La oración es un sentimiento espontáneo.


Cuento Zen: La verdadera riqueza

La verdadera riqueza

La verdadera riqueza es cuando puedes crear riqueza interior y llega un momento y sucede la armonía, la riqueza exterior encontrándose con la interior.


Cuento Zen: La vieja astuta

La vieja astuta

Si un ser se vuelve inocente, abandona su astucia, su estrategia y acepta. No hay otro sistema que el de aceptar lo natural tal cual es y fluir con ello.


Cuento Zen: La voz que llena la sala

La voz que llena la sala

El amor al igual que la voz del cantante inundan la sala y siguen en posesión de la misma, prescindiendo de lo atestada de gente que la sala pueda estar.


Cuento Zen: Ladrillos de verdad y de mentira

Ladrillos de verdad y de mentira

La verdad no ofrece garantía alguna. La verdad es tan sincera que no puede prometer: da lo que tenga que dar aquí y ahora. La verdad vive en el presente.


Cuento Zen: Las adversidades

Las adversidades

Las adversidades pueden abrirnos nuevos horizontes y ser causa de crecimiento. Entonces más allá de la adversidad surge un nuevo centro de consciencia.


Cuento Zen: Las apariencias y la realidad

Las apariencias y la realidad

Si no puedes ver la realidad carente de palabras te sentirás frustrado, siempre te sentirás así porque tomarás lo que aparenta la palabra por la realidad.


Cuento Zen: Las clases de tontos

Las clases de tontos

El tonto dichoso es la más alta posibilidad de comprensión porque ha conseguido averiguar que el conocimiento es algo fútil, ha llegado a saber que todo conocimiento es una barrera para el saber.


Cuento Zen: Las costumbres de los monjes

Las costumbres de los monjes

Las costumbres obligan a hacer cosas. Cada acción que repites o cada pensamiento adquieren poder y más poder cada vez, y entonces ya estás en sus garras.


Cuento Zen: Las críticas

Las críticas

Nunca te prevengas para las críticas, así ya no podrán manipularte porque no habrá un sitio donde las críticas puedan adherirse. Eso es total libertad.


Cuento Zen: Las cuatro esposas

Las cuatro esposas

Tenemos cuatro esposas: el cuerpo, los bienes y riquezas, la familia y el alma. Esta última será la que te acompañará siempre. ¡Ámala más que a ninguna!


Cuento Zen: Las diferentes opiniones

Las diferentes opiniones

Todos tenemos diferentes perspectivas y una propia visión de las cosas. Y sólo porque la opinión es diferente a la tuya no significa que estén equivocados.


Cuento Zen: Las diferentes perspectivas

Las diferentes perspectivas

La perspectiva espiritual es una traza de no mente. Es íntima, trae la realidad. Hace que caiga lo que te obstaculiza, te desbloquea; fluyes con la vida.


Cuento Zen: Las dos hormigas

Las dos hormigas

Cuento para reflexionar sobre el miedo a los cambios, sobre la actitud ante las novedades y a ciertas comodidades con las que no terminamos de ser felices.


Cuento Zen: Las galletas compartidas

Las galletas compartidas

La mente quiere siempre juzgar, porque al juzgar se siente superior, te convierte en el juez, de modo que tu ego se siente muy, pero muy bien. Alimentas al ego.


Cuento Zen: Las historias de las madres

Las historias de las madres

El momento en que un niño nace, también nace la madre. Ella no existió antes. La mujer existió, pero la madre nunca. Una madre es algo absolutamente nuevo.


Cuento Zen: Las ideologías

Las ideologías

Escoger entre el dictado de un corazón compasivo y la exigencia de una ideología, rechaza la ideología sin dudarlo. La compasión no tiene ideología.


Cuento Zen: Las ilusiones en el universo

Las ilusiones en el universo

Si ríes de tus ilusiones, vivirás sin ilusiones. Y vivir sin ilusiones significa vivir en paz, en silencio, celebrar las pequeñas cosas que da el universo.


Cuento Zen: Las llaves perdidas

Las llaves perdidas

Si esperas que alguien cambie para que tú puedas hacer que tu vida funcione, entonces tienes que evaluar tu perspectiva. Cambiar está dentro de ti.


Cuento Zen: Las opiniones

Las opiniones

Para saber la verdad no seas creyente ni ateo. No digas: Dios existe, ni: Dios no existe, porque lo que sea que digas se convertirá en un deseo profundo.


Cuento Zen: Las palabras del silencio

Las palabras del silencio

En silencio se es capaz de entender. La existencia se manifiesta sin palabras, una comunicación sin palabras que solamente el silencio puede escuchar.


Cuento Zen: Las parábolas de Jesús

Las parábolas de Jesús

¿Por qué Jesús hablo constantemente en arduas parábolas? Porque las parábolas deben ser acertijos que te desafíen y, a través de este desafío, tú creces.


Cuento Zen: Las pertenencias

Las pertenencias

Abandónate y acércate a la existencia en silencio y en paz, en meditación, y un día verás que estás tan lleno, más que lleno, rebosas de alegría, de dicha, de bendición.


Cuento Zen: Las pipas de la paz

Las pipas de la paz

Tu mente no es tu mente, esto es algo básico a recordar. Tu mente es un implante de una sociedad llena de mañas y de odios en la que naces accidentalmente.


Cuento Zen: Las plumas esparcidas

Las plumas esparcidas

La palabra arrepentimiento y quizás sea la más importante en la terminología de Jesús, porque el arrepentimiento abrirá la puerta de lo divino.


Cuento Zen: Las posesiones

Las posesiones

Comprender el sentir y el gozar, mermará la cantidad de posesiones y aumentará la calidad de sensaciones; con poco que posean, vivirán en continuo éxtasis.


Cuento Zen: Las puertas del cielo y del infierno

Las puertas del cielo y del infierno

La vida en sí es una celebración, un cielo, millones de felicidades en todo el universo, pero si eres egoísta, sufrirás, estarás en un constante infierno.


Cuento Zen: Las raíces de la libertad

Las raíces de la libertad

Deberíamos de no forzar a nadie a ser obediente, y de enseñar al mundo la belleza y la grandeza de la libertad. Entonces todas sus raíces serían fuertes.


Cuento Zen: Las ranas en la nata

Las ranas en la nata

Renuncia a lo que te dicta tu mente, y estarás en la realidad. Dile a la mente que tú tienes el control, que tu conciencia es más poderosa que tu mente.


Cuento Zen: Las relaciones conyugales

Las relaciones conyugales

Primero sé, luego puedes relacionarte; y recuerda, relacionarse es muy bello. La relación en pareja, como la conocemos todos, es diferente; es algo muerto.


Cuento Zen: Las sagradas escrituras

Las sagradas escrituras

Sé totalmente libre, escucha tu propio corazón. Esa es la única escritura que conecta directamente con Dios, con la existencia, con la conciencia divina.


Cuento Zen: Las siete maravillas

Las siete maravillas

El hombre ha sido muy listo para crear falsos valores, parecen auténticos, pero no te requieren en tu totalidad, se trata de los valores superficiales.


Cuento Zen: Las suposiciones de la mente

Las suposiciones de la mente

La mente en general hace suponer que sabemos de lo que el otro está hablando. La primera regla del comprender es no suponer. ¿Quién eres tú para suponer?


Cuento Zen: Las tretas de las sectas

Las tretas de las sectas

Todos los eruditos y lideres religiosos no son más que memorias, entrenadas. Pero ellos seguirán estando engañados y extenderán el engaño a los demás.


Cuento Zen: Las uvas de la discordia

Las uvas de la discordia

Las palabras son poderosas: puede unir o dividir; calmar o irritar; crear equívocos, discordias, recelos y sospechas; herir gravemente; arruinar otra vida.


Cuento Zen: Los 10.000 monjes

Los 10.000 monjes

Un buscador de la verdad no lleva teorías con él, está abierto y vulnerable. Puede escuchar. Un religioso nunca escucha. Él cree que ya sabe la verdad.


Cuento Zen: Los alcances del mal

Los alcances del mal

No puedes engañar a la gente conscientemente. La consciencia impedirá hacer algo malo como timar, engañar, o ser hipócrita para agrandar tu ego de santo.


Cuento Zen: Los beneficios del amor

Los beneficios del amor

Amar es un cambio radical en lo profundo del ser. Amar es el milagro, es la escalera del infierno al cielo. Si has aprendido a amar, lo has aprendido todo.


Cuento Zen: Los cangrejos envidiosos

Los cangrejos envidiosos

En tu vida te estás comparando, sí, por el contrario, dejas de comparar, la envidia desaparece. Lo único que sabes es que tú eres y que no eres nadie más.


Cuento Zen: Los chiles picantes

Los chiles picantes

Los apegos son así de absurdos. A todo se puede renunciar, excepto a tu consciencia más interna. En lo profundo vive permaneciendo en constante renuncia.


Cuento Zen: Los clavos en la cerca

Los clavos en la cerca

Recuerda: La terapia de los clavos en la cerca le permitieron al niño ver sus propias heridas que le permitieron librarse de la prisión del mal carácter.


Cuento Zen: Los dos burros de carga

Los dos burros de carga

Tienes demasiado, y tú quieres compartir, no eres egoísta. El amor es inocente si no tiene un motivo en sí, cuando no es más que un compartir de tu energía.


Cuento Zen: Los dos dólares

Los dos dólares

El mayor reto es cómo abandonar la mente porque solamente cuando la mente desaparece, puede existir Dios. Solamente cuando lo conocido desaparece, surge lo desconocido.


Cuento Zen: Los dos miopes

Los dos miopes

Aferrarse a una creencia, no ayuda a encontrar la verdad. Es como alguien hambriento que lee un libro de cocina, cree que de esa forma calmar el hambre.


Cuento Zen: Los errores ajenos

Los errores ajenos

Debes haber oído lo que le pasa al que tiene EGO: el error de los demás viene a tentarlo. El ego quiere hacer presencia en todas partes; para existir.


Cuento Zen: Los espacios vacíos

Los espacios vacíos

Un frasco vacío representa la vida a la que vamos llenando con cosas que son cruciales para tu felicidad. No gastes tiempo y energía en las cosas pequeñas.


Cuento Zen: Los halagos y los insultos

Los halagos y los insultos

Viene alguien que te halaga, y tu ego se infla, y te sientes estupendamente; luego viene otro y te insulta, y simplemente te deja por los suelos. Despierta: No te dejes manipular.


Cuento Zen: Los hijos talentosos

Los hijos talentosos

Dale un descanso a la mente para que tu talento fluya ¡y lo necesita! Y es tan sencillo: simplemente conviértete en su testigo. Y te dará el talento y el silencio.


Cuento Zen: Los jóvenes que pudieron hacerlo

Los jóvenes que pudieron hacerlo

Recuerden que, «él no puedo», es realmente socorrido para aliviarnos de la responsabilidad y que solo se trata de una trampa mental contra la superación.


Cuento Zen: Los jóvenes y la prostituta

Los jóvenes y la prostituta

Enseñemos al niño a diferenciar su conciencia de su consciencia. El niño tiene en él un Dios; los intentos por moldearlo convertirán al niño en un Demonio.


Cuento Zen: Los ojos del amor

Los ojos del amor

El amor enciende la luz del entendimiento. Quien despierta por completo, descubre la realidad sin la mente. Le sumas la mente y todo se convierte en sueño.


Cuento Zen: Los padres y los hijos

Los padres y los hijos

Tus hijos no han nacido para satisfacer tus gustos y disgustos. Tienen que vivir su vida, y debes alegrarte de que vivan su vida, sea la que sea.


Cuento Zen: Los palillos largos

Los palillos largos

El egoísmo es la ausencia de los demás en mi vida. Pero si yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas.


Cuento Zen: Los pies del rey

Los pies del rey

Una comprensión profunda mediante la meditación revela que si cambia la mente, cambiará el mundo. Entonces, donde estés se te revelará un mundo diferente.


Cuento Zen: Los políticos sin luz

Los políticos sin luz

Un político de luz abandona totalmente lo innecesario, porque él puede estar en paz sin actividades corruptas, él puede sentirse feliz solamente sirviendo.


Cuento Zen: Los puercoespín

Los puercoespín

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que se aprende a vivir con los defectos de otros y admirar sus cualidades.


Cuento Zen: Los retos en la vida

Los retos en la vida

Sea cual sea el reto en la vida, nunca jamás lo evites. Has de vivirlo; eso es parte del progreso de la vida, del crecimiento interior, de la evolución.


Cuento Zen: Los ricos

Los ricos

Los pobres desafortunadamente piensan que serán felices cuando sean ricos. Los ricos piensan que serán felices si se hayan librado de todas sus úlceras.


Cuento Zen: Los rumores de crisis

Los rumores de crisis

Recuerden que un hombre que siempre se engaña a sí mismo con todo tipo de rumores de crisis, pierde la oportunidad de sobrevivir a los vejámenes que trae la vida.


Cuento Zen: Los seis ciegos y el elefante

Los seis ciegos y el elefante

Nuestra verdad es solo una porción de realidad que percibimos. Es de tontos creer que se puede ver la verdad con lo limitada que es nuestra mente.


Cuento Zen: Los seres de luz

Los seres de luz

Quien lleno de amor y luz esté será la semilla del nuevo humano. Los seres de la oscuridad han de desaparecer tajantemente para purificar el planeta.


Cuento Zen: Los siete días de silencio

Los siete días de silencio

Silencio e interior son sinónimos. Si vivimos en el exterior, nos movemos en el sonido. Si nosotros vivimos en el interior, nos movemos en el silencio.


Cuento Zen: Los siete tarros de oro

Los siete tarros de oro

Sin el apego hay felicidad. Utiliza lo que tengas, no seas posesivo. No reclames que es tuyo. No hay nada que sea tuyo; todo pertenece a la existencia.


Cuento Zen: Los sueños

Los sueños

No existe el soñar por eso aquellos que quieren conocer lo real han de dejar de soñar. El sabio dice: No reposo durante el día, no sueño durante la noche.


Cuento Zen: Los verdaderos amigos

Los verdaderos amigos

Tener verdaderos amigos es una de esas cosas raras que pertenece a lo espiritual. Si tú no eres consciente de esa clase de amistad, tendrás que aprenderla.


Cuento Zen: Los zapatos del rey

Los zapatos del rey

Desarrolla tu observador consciente, no hagas problemas. En el fondo, tú creas problemas y luego deseas encontrar alguna solución estúpida como la del rey.


Cuento Zen: Ludwig van Beethoven

Ludwig van Beethoven

Los que aman la belleza son capaces de captar a Dios porque aman la vida y las personas. Solo el amor es clarividente es revelador de la vida y su mensaje.


Cuento Zen: Mafalda y la vida al revés

Mafalda y la vida al revés

La vida es un juego que no da pruebas. Por lo tanto, canta, baila, ríe y vive intensamente, antes que la cortina cierre y la función termine sin aplausos.


Cuento Zen: Mente negativa

Mente negativa

Ya eres lo que debes ser, y tu negativa a creerlo, es la razón por la que no lo ves. Vive en armonía; en lugar de estar inmerso en emociones negativas.


Cuento Zen: Mirada de ojos nuevos

Mirada de ojos nuevos

Ver el mundo con ojos nuevos como los de un niño te ayudarán a la cantidad de gozo y la satisfacción que puede alcanzar un niño con la cosa más sencilla.


Cuento Zen: Muertos enterrando muertos

Muertos enterrando muertos

Los que no conocen el sabor del presente serán muertos enterrando muertos. Si viven en él, estarán siempre aquí, en la vida misma; en todo lo que hay vida.


Cuento Zen: No debes imitar al rey

No debes imitar al rey

El hombre pierde su propia naturaleza a causa de la imitación. Recuerda: Sólo puedes ser tú mismo. No hay otra posibilidad, simplemente no existe.


Cuento Zen: No es bueno saberlo todo

No es bueno saberlo todo

El saber es personal, el conocimiento es mecánico. Nunca jamás podrás llegar a descubrir la realidad, la verdad, a través de una aproximación mecánica.


Cuento Zen: No hay amor cuando gritas

No hay amor cuando gritas

Este cuento enseña que, si dos personas están enojadas, sus corazones se alejan y que para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse.


Cuento Zen: No imites a nadie

No imites a nadie

Sabiduría es vivir plenamente la luz de tu propia consciencia sin la necedad de seguir a otros, de imitar y de convertirte en la sombra de alguien.


Cuento Zen: No puedes cortarme las alas

No puedes cortarme las alas

La libertad te hace rebelde, revolucionario. Te da alas para volar alto, te da un enfoque correcto de todas las cosas, de forma que nadie te pueda engañar.


Cuento Zen: No soy yo

No soy yo

El Kybalión: Todo fluye y refluye. Debe existir balance, no todo perdura, al contrario, todo cambia, todo vibra, fluye y refluye, por lo tanto, no soy yo.


Cuento Zen: No te ocupes de lo inútil

No te ocupes de lo inútil

Sucede continuamente en la vida hasta el punto de olvidar lo más trascendental. Si sigues ocupándote de lo inútil, y te olvidarás completamente de lo más esencial.


Cuento Zen: Observar a sus ojos

Observar a sus ojos

Los ojos que ven lo exterior y se rigen por normas, están ciegos. No son verdaderos ojos. Son primitivos. Los ojos que observan el interior son más reales.


Cuento Zen: Ojos para ver y oídos para escuchar

Ojos para ver y oídos para escuchar

Si no estás entrenado en el intelecto, la confianza es posible, tienes ojos para ver y oídos para escuchar. Por eso es que Jesús lo repite una y otra vez.


Cuento Zen: Olvídate de los sueños

Olvídate de los sueños

Recuerda solamente una cosa: sueñas porque estás inconsciente. Los sueños prueban que no estás lo suficientemente alerta, estás profundamente dormido.


Cuento Zen: Osho y Jesús de Nazaret

Osho y Jesús de Nazaret

Osho narra este instructivo cuento sobre el aferramiento a los pensamientos. Donde Jesús de Nazaret nos invita a dejar el pasado para alcanzar la vida eterna.


Cuento Zen: Pelé es agradecido y humilde

Pelé es agradecido y humilde

Pelé da lecciones de humildad pese a haber sido laureado y aclamado por el mundo por ganar varios mundiales, a Pelé no se le subió la fama a la cabeza.


Cuento Zen: Pepe el musculoso

Pepe el musculoso

Sin la renuncia no hay manera de apaciguar el apego y el placer; para los seres sintientes atados al deseo, un buen comienzo sería practicar la renuncia.


Cuento Zen: Podemos ser diferentes

Podemos ser diferentes

No somos iguales, cada cual luchando a su manera por aquello que cree, y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor; el resto son solo apariencias.


Cuento Zen: Poder desprogramarse

Poder desprogramarse

El cuento Zen «Desprogramarse», enseña a liberarte de la programación para responder por ti. Lo que nace y se decide adentro es auténtico y te hace libre.


Cuento Zen: Por estúpido es ciego

Por estúpido es ciego

El santo hindú se debió sentir poderoso al destruir sus ojos: Soy capaz de hacerlo. Su ego debió de sentirse sutilmente alimentado, más fuerte que nunca.


Cuento Zen: Por qué las personas se gritan

Por qué las personas se gritan

Con el verdadero amor, no habrá distanciamiento, ni inseguridad. Si las personas se gritan no será posible que acorten la distancia en sus relaciones.


Cuento Zen: Que tu luz no se apague

Que tu luz no se apague

Estudiar la verdad especulativamente es útil como material de enseñanza. Recuerda que a menos que medites constantemente, tu luz podría apagarse.


Cuento Zen: Relájate y ten calma

Relájate y ten calma

Con la conciencia adquieres claridad, soltura. Es la única manera, la correcta de que te mantengas calmado, de lo contrario, siempre estarás confuso.


Cuento Zen: Religión vs. Espiritualidad

Religión vs. Espiritualidad

Solo hay una religión, y es el arte de desaparecer como persona para que puedas ser espiritual, hacerte uno con la energía y la existencia impersonal.


Cuento Zen: Saca los monos de tu mente

Saca los monos de tu mente

Saca los monos de tu mente y haz un proceso de meditación para reconocer las distracciones mentales y volver a centrarse otra vez en el punto de atención.


Cuento Zen: Santos de piedra

Santos de piedra

Un corazón de piedra, siempre buscará santos y templos de piedra. El estar despierto es cambiar tu corazón de piedra por uno que no se cierre a la verdad.


Cuento Zen: Se vende agua del río

Se vende agua del río

Si me voy, dijo Jesús, despertará en ustedes el Espíritu Santo. Ofrezco a la gente lo que estas poseen, con tal que fueran capaz de abrir los ojos y mirar.


Cuento Zen: Semillas de amor

Semillas de amor

Ama al extraño. No se trata de dar algo valioso, basta con echar una mano. Da y descubrirás que la gente que ni te miraba se muestra amorosa contigo.


Cuento Zen: Ser feliz depende de ti

Ser feliz depende de ti

Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide. Ser feliz, depende de ti. Sé feliz, aunque estés mal o alguien no te amó o no te haya valorado.


Cuento Zen: Ser útil o valioso

Ser útil o valioso

Si te preocupas, piensa si lo que buscas es útil o valioso. Aprende a distinguir, y te darás cuenta que vivir bien no es tan caro como te habían contado.


Cuento Zen: Shakira y Piqué

Shakira y Piqué

Un chistoso cuento Zen adaptado a Shakira y Piqué. Esta invención nos trae una enseñanza para la humanidad y su compromiso serio con el verdadero amor.


Cuento Zen: Silencio interior

Silencio interior

Dios es lo que es. Se calla la mente y lo percibes en el silencio. En resumidas palabras, que tu mente no sea tu mente, que tu mente sea la mente de Dios.


Cuento Zen: Sin preguntas es la respuesta

Sin preguntas es la respuesta

No tener preguntas, es volver a ser niño totalmente inocente, es quedar en silencio, y sin que nos alteremos. Y, una gran serenidad surge de tu interior.


Cuento Zen: Sócrates y la felicidad

Sócrates y la felicidad

Quien esta despierto entra en armonía con la felicidad; naturalmente el se siente feliz. Lo que hace lo hace con alegría. Su felicidad precede a su acción.


Cuento Zen: Solamente ve al origen

Solamente ve al origen

Ve al origen, a lo esencial y no habrá más problemas. Todos los problemas habrán desaparecido. De hecho, el origen de todos los problemas, la mente, también desaparece.


Cuento Zen: Solo tú lo sabes

Solo tú lo sabes

En el sentido interno, solo tú lo sabes, nadie más lo sabe. No se observa desde el exterior. Si duele la cabeza, solo tú lo sabes, no puedes demostrarlo.


Cuento Zen: Suponer y observar

Suponer y observar

Demasiadas suposiciones a priori y tu inteligencia pierde rapidez, intensidad. Se enturbia y se vuelve indiferente. Y la indiferencia mata al observador.


Cuento Zen: También esto pasará

También esto pasará

Esto también pasará es la frase que nos muestra la realidad. Señala la temporalidad de las formas, señala, por ende, lo eterno y reconociendo lo temporal.


Cuento Zen: Todo cambia

Todo cambia

La palabra estación es una palabra vacía, porque en la vida no hay una situación que se corresponda con ella. Todo cambia, nada está sin movimiento.


Cuento Zen: Todo está bien

Todo está bien

La actitud de la espiritualidad es de cooperación, no de conflicto. La actitud de la espiritualidad no es contra la naturaleza, sino de estar con ella.


Cuento Zen: Tomás tenía prisa

Tomás tenía prisa

Saber que las fuerzas del universo trabajan y que no hay prisa, que su prisa no tiene caso, es espiritual. Ser uno con la armonía universal es maravilloso.


Cuento Zen: Transformación de amor

Transformación de amor

Si te transformas en amor, observas cómo cada persona con la que interactúas se transforma a tus ojos al mirarlas con amor, los has creado en tu corazón.


Cuento Zen: Trascender el ego

Trascender el ego

En profunda aceptación, el ego se trasciende. Un maestro dice: Está contento tal como eres, no se necesita nada más, y entonces, de pronto todo sucede.


Cuento Zen: Trascender sin adicción

Trascender sin adicción

Si tratas de trascender, vas a reprimir, y la represión es la única razón por la que la gente no puede trascender; así entraras en un círculo vicioso.


Cuento Zen: Trata de no juzgar

Trata de no juzgar

La mente juzga, porque al juzgar se siente superior, te convierte en juez, de modo que tu ego se siente bien. Alimentas al ego. Juzgando piensas que sabes.


Cuento Zen: Una respuesta pacifica

Una respuesta pacifica

El hombre de consciencia no reacciona, responde, es responsable; literalmente capaz de responder. Su acción nace de su consciencia, no de tu manipulación; esa es la diferencia.


Cuento Zen: Una solución inteligente

Una solución inteligente

Utiliza tu inteligencia y que tu mente no sea una carga. No la usas, al contrario, estás utilizado por ella. No permitas a la mente interferir en tu vida.


Cuento Zen: Vivimos dormidos

Vivimos dormidos

Si todos están dormidos, no te darás cuenta de que tú estás dormido. Si todo el mundo está loco y tú estás loco, no lo sabrás, estás en un profundo sueño.


Cuento Zen: Vivir con sencillez

Vivir con sencillez

Sencillez es vivir la vida sin ideales, una vida no enraizada en el pasado, nunca motivado por el futuro, una vida completamente en el aquí y en el ahora.


Cuento Zen: Vivir en forma natural

Vivir en forma natural

Vive de modo natural, sin intentar mejorar, sin vivir a través de ideas, sin vivir a través de las disciplinas morales, viviendo feliz una vida natural.


Cuento Zen: Vivir la vida

Vivir la vida

Cada paso del recorrido de la vida se contribuye hacia al final. Es algo simple, obvio. Si has estado danzando en tu vida, tu muerte será una gran danza.