La esencia de la iluminación

Ilustración del cuento: La esencia de la iluminación

Si de verdad prestas el mismo tipo de atención a todo, verás que todo se volverá sagrado. Si su atención se vuelve absoluta, todo lo físico se disolverá.

Cuento zen sobre la iluminación espiritual

Un maestro zen fue abordado por un discípulo, que le hizo una pregunta sobre la esencia de la iluminación espiritual, esperando oír, probablemente, una alentadora exposición de sutil filosofía budista, o tal vez algo maravilloso o misterioso. No consiguió nada de eso.

El maestro zen sencillamente le dijo lo siguiente: Cuando tengo hambre como, cuando estoy cansado duermo.

El discípulo, decepcionado, preguntó entonces: ¿No es eso lo que hacemos todos o en qué difiere el maestro de las personas comunes?

A lo cual respondió el Maestro Zen: La mayor parte de las personas comunes, en cuanto se sientan a comer, tienen millares de pensamientos, cuando duermen tienen millares de sueños.

MORALEJA

Esto significa que la mayoría de las personas no está muy atenta a lo que hace, pues permite a la mente vagar a su albedrío sin preocuparse mucho de sujetarla; por el contrario, quien llegó al fin de su tarea y alcanzó la iluminación espiritual, habiendo desechado de su corazón toda contaminación, no permitiendo que su mente vagabundeé, ni alberge ilusiones, ni fantasías, sino que mantiene la mente clara y consciente continuamente en el AHORA.

El sencillo proceso de prestar un poco de atención a tu naturaleza interna, transformará la cualidad de tu vida de forma sorprendente. Es solamente una falta de atención lo que impide a la gente la posibilidad de descubrir aquello que mora en su interior.

Empieza a prestar atención a todo lo que te rodeaba. Si prestas suficiente atención, conocerás la melodía de la creación y naturalmente encontrarás tu propio ritmo.

Las personas que han alcanzado cierto nivel de éxito en la vida deben cambiar su atención de más a todo porque si ni siquiera has prestado atención a nada a tu alrededor, prestar atención dentro de ti será imposible.

La única forma de entrar en contacto con la realidad es prestar atención sin sacar conclusiones. El problema del ser humano para no entrar en contacto con la realidad no es en realidad la atención insuficiente, sino más bien un exceso de información.

Si prestas el mismo tipo de atención a todo, verás que todo se volverá sagrado. Si su atención se vuelve absoluta, todo lo físico se disolverá.


CUENTOS RELACIONADOS


esencia
Cuento Zen: La burra y la reencarnación

La burra y la reencarnación

La reencarnación es el eterno renacer de la existencia, es por excelencia la fuerza unificadora que se difunde por todo el vasto universo, eternamente.


Cuento Zen: La esencia de la felicidad

La esencia de la felicidad

La verdadera felicidad y la desdicha dependen de como afrontemos todos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos que nos suceden.


Cuento Zen: La mujer racista

La mujer racista

Si te vuelves consciente de la llama interior de tu ser interior, te das cuenta de que no eres una raza privilegiada, eres parte de la unidad infinita.


iluminacion
Cuento Zen: El descanso y la iluminación

El descanso y la iluminación

En el estado de descanso y sueño profundo hay perdida de toda ansia. La iluminación solo sucede cuando estás en silencio, tan relajado, que casi no estas.


Cuento Zen: La iluminación y los Upanishads

La iluminación y los Upanishads

La iluminación es descubrir que no hay nada que descubrir. La iluminación es saber que no hay sitio al que ir. La iluminación es comprender lo que es todo.


Cuento Zen: El mendigo del Támesis

El mendigo del Támesis

¡Despierta! Si estás dispuesto a cambiar tus ilusiones por la realidad, cuando estés dispuesto a cambiar tus sueños por hechos, entonces encontrarás todo.


espiritualidad
Cuento Zen: La esencia de la iluminación

La esencia de la iluminación

Si de verdad prestas el mismo tipo de atención a todo, verás que todo se volverá sagrado. Si su atención se vuelve absoluta, todo lo físico se disolverá.


Cuento Zen: La espiritualidad

La espiritualidad

La espiritualidad no es imitar. No puedes imitar a una persona espiritual. Si la imitas, será un ser falso, no auténtico. Te volverás falso tú mismo.


Cuento Zen: La máquina de Kennedy

La máquina de Kennedy

La espiritualidad no es programación ni un mecanismo. Es, por el contrario, un desafío: Dios desafía al hombre gritándole una y otra vez: ¡Interiorízate!