La esencia de la felicidad

Cuento Zen (274)

¿Qué tiempo cree usted que vamos a tener hoy?

... Le pregunto un individuo a un pastor en el campo.

El tiempo que yo quiero, respondió el pastor.

¿Y cómo sabe usted que va a hacer el tiempo que usted quiere?

Verá usted, señor: cuando descubrí que no siempre puedo tener lo que quiero, aprendí a querer siempre lo que tengo. Por eso estoy seguro de que va a hacer el tiempo que yo quiero.

MORALEJA

La verdadera felicidad y la desdicha siempre dependen de como afrontemos todos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos que nos suceden.

Vivir lo esencial es la única manera de ser feliz. Todo aquello que es extraordinario es una simple pretensión del ego. Vive lo esencial hasta que desaparezca todo deseo de ser extraordinario. Solo entonces puedes estar en el presente; si no, no puedes estar en el presente.

Si eres infeliz con lo esencial, serás infeliz con lo extraordinario porque las cosas externas son pretensiones del ego. Si eres feliz con lo esencial, solo entonces podrás ser feliz con lo extraordinario. No hay otro camino.

Tu felicidad depende de la calidad de tu conciencia. No tiene nada que ver con circunstancias exteriores...

Tienes que convertirte en tu propia comprensión, en una luz para ti mismo. Tienes que meditar en la pregunta: ¿Cuándo uno está realmente feliz? Y la respuesta es: Uno simplemente está feliz, sin razón alguna, sin motivo.

En un mundo donde la infelicidad no existe, el hombre ha creado muchísima infelicidad. Realmente ha demostrado ser un auténtico creador, porque es un maestro creando infelicidad, muy creativo, muy ingenioso… pero solo creando infiernos.

La felicidad es algo sencillo, no necesitas nada para crearla, solo necesitas estar presente y ser feliz. Si no aceptas lo que tienes y lo que hay, serás infeliz. Dices que quieres ser feliz, pero sigues rechazándolo todo. ¿Cómo vas a ser feliz? Simplemente, acepta las cosas y entonces fíjate en donde surge la infelicidad. Puedes esperar durante varias vidas, pero la infelicidad no aparecerá porque habrás cortado sus mismas raíces.