El reflejo de la luna

Cuento Zen (40)

Una noche el poeta loco, estaba sentado en su porche inclinado sobre un cubo con agua.

Un místico sufí que pasaba por allí observo al poeta y lo que hacía, y le preguntó: ¿Qué es lo que haces?

El poeta loco le contestó, Estoy contemplando la luna en un cubo de agua.

El místico sufí empezó a reír; con una tremenda carcajada, con una risa loca. El poeta loco empezó a sentirse incómodo. Una multitud se congregó.

Y el poeta le dijo; ¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué te ríes tanto? ¿Por qué me estás ridiculizando?

El místico sufí le dijo, A no ser que te hayas roto el cuello, ¿por qué no miras directamente a la luna en el cielo?

El poeta loco tristemente respondió: no conozco otra forma de ver la luna.

MORALEJA

Buscar en las escrituras, buscar la verdad a través de las filosofías es mirar el reflejo. Si le pides a alguien, cómo deberías vivir tu vida, estás pidiendo un mal consejo porque ese hombre solamente podrá hablar sobre su propia vida. Y nunca, jamás, hay dos vidas que sean iguales. Sea lo que sea que te pueda decir o impartir será algo sobre su propia vida, y eso solamente si es que él ha vivido. Puede que él también haya preguntado a algún otro, puede que él mismo haya sido un imitador. Entonces es un reflejo de mi reflejo.

Y los siglos pasan y la gente sigue reflejando el reflejo, del reflejo, del reflejo, y la verdadera luna llena está siempre en el cielo esperándote. Es tu luna, es tu cielo. Mírala directamente. Hazlo directamente. ¿Por qué pedir prestados mis ojos o los ojos de alguien? Se te han dado ojos, hermosos ojos para ver, y ver directamente. ¿Por qué pedir comprensión prestada? Recuérdalo, puede que sea comprensión para mí, pero desde el instante en que la toma prestada, se convierte para ti en conocimiento, y deja de ser comprensión.

Comprensión es eso que ha experimentado uno mismo. Puede que sea comprensión para mí, si yo he mirado a la luna, pero en el instante en, que te lo digo a ti, se convierte en conocimiento, y deja de ser comprensión. Entonces solo es algo verbal, es pura lingüística. Y el lenguaje es una mentira.

Por esto lo primero es: no le pidas a nadie como deberías vivir tu vida. La vida es muy valiosa. Vívela. No te estoy diciendo que no cometerás errores; los cometerás. Recuerda solamente una cosa: no cometas los mismos errores una y otra vez. Con eso hay suficiente.

Si cometes un nuevo error cada día, comételos, pero no repitas los errores. Eso es una estupidez. El hombre que es capaz de encontrar sus errores que comete cada día, estará creciendo continuamente. Ese es el único modo de aprender, esa es la única forma de descubrir tu propia luz interior.