¿Se puede detener la mente?

Ilustración del cuento: ¿Se puede detener la mente?

No trates de detener tu mente porque ella ha llegado a través de tu inconsciencia y se irá a través de tu consciencia. Solo obsérvala y ella se detiene.

Cuento zen sobre la mente

Se aproximó el discípulo al maestro y le preguntó:

Maestro, ¿hago bien en no tener ideas?

El maestro rio y le dijo:

¡Deshecha esa idea!

Pero si te he dicho que no tengo ideas, ¿qué podría desechar?

Y el maestro dijo:

Naturalmente, eres libre de seguir con esa idea inútil.

¡Allá tú!

MORALEJA

No puedes detener la mente, porque no la has puesto a funcionar. No puedes detener lo que no has iniciado. No lo intentes: de lo contrario, simplemente estarás perdiendo tiempo, energía, vida. Puedes simplemente observar, y al observarla se detiene. No es que tú la detengas: al observarla, se detiene. La detención es una función de observar, es una consecuencia de observar.

No es que tú la detengas; no hay manera de detener la mente. Si tratas de detenerla, irá más de prisa; si tratas de pararla, luchará contra ti y te creará mil y un problemas. Nunca trates de detenerla. La mente ha llegado a través de tu inconsciencia; se irá a través de tu consciencia.

Con la mente, el problema surge porque piensas que tú estás pensando; la mente se ha transformado en el foco de la identidad. Simplemente, esa identidad debe romperse. No es que cuando la mente se ha detenido, no volverá a pensar nunca más, no. Pensará solamente cuando sea necesario; y no pensará cuando no sea necesario. El pensamiento estará ahí, pero ahora será natural: una respuesta, una actividad espontánea, no una obsesión.

Te has identificado con la mente, eso es todo. Es natural, porque la mente está muy cerca de ti y es mucho lo que tienes que usarla. Uno está constantemente en la mente.

Recuerda: Tú solo eres el conductor de la mente. Es un mecanismo a tu alrededor, tu conciencia la utiliza. Pero nunca has salido fuera de tu cabeza. Por eso, insisto: sal un poco fuera de la cabeza, ve a tu espíritu. Desde el espíritu tendrás una mejor perspectiva de que la mente está separada de ti. Te será posible ver que no eres ni el cuerpo ni el corazón ni la mente; tú estás separado.


CUENTOS RELACIONADOS


preguntas
Cuento Zen: ¿Quién es el tonto?

¿Quién es el tonto?

El sabio aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente. Lo que importa no es lo que piensan los demás, sino lo que uno piensa de uno.


Cuento Zen: Cuando preguntar

Cuando preguntar

Tienes derecho a preguntar y a recibir respuesta. Pero generalmente, si el nivel de iluminación es alcanzado, no es necesario formular ninguna pregunta.


Cuento Zen: ¿Cómo soltar el yo?

¿Cómo soltar el yo?

Si el «YO» siempre ha existido, ¿Qué es lo que queda por soltar? Y si no lo encuentras, no hay manera de soltarlo. ¿Cómo puedes soltar algo que no existe?


poder
Cuento Zen: El poder reconocer

El poder reconocer

Si dices de corazón que reconoces tu vanidad, es rendición profunda, una apertura, una receptividad, al reconocer descubres que los fallos te pertenecen.


Cuento Zen: El poder de escuchar

El poder de escuchar

Él escucha intelectual es no escuchar en absoluto. La forma correcta es no poner tu mente en medio y me dejes llegar hasta tu ser interno sin barreras.


Cuento Zen: Los jóvenes que pudieron hacerlo

Los jóvenes que pudieron hacerlo

Recuerden que, «él no puedo», es realmente socorrido para aliviarnos de la responsabilidad y que solo se trata de una trampa mental contra la superación.


mente
Cuento Zen: El principio y el final

El principio y el final

Si no miras a través de la mente, sabrás lo que es la vida eterna. Solo la mente muere. Sin la mente tú eres inmortal. Sin la mente nada ha muerto nunca, la vida sigue y sigue para siempre.


Cuento Zen: ¿Se puede detener la mente?

¿Se puede detener la mente?

No trates de detener tu mente porque ella ha llegado a través de tu inconsciencia y se irá a través de tu consciencia. Solo obsérvala y ella se detiene.


Cuento Zen: Los hijos talentosos

Los hijos talentosos

Dale un descanso a la mente para que tu talento fluya ¡y lo necesita! Y es tan sencillo: simplemente conviértete en su testigo. Y te dará el talento y el silencio.