El manual de instrucciones

Cuento Zen (420)

Con la ayuda de un Manual de instrucciones, una mujer estuvo durante horas tratando de montar un aparato que acababa de comprar. Finalmente, se rindió y dejó las piezas esparcidas encima de la mesa de la cocina.

Imagínese la sorpresa que se llevó cuando, al cabo de varias horas, regresó a la cocina y comprobó que la asistenta había montado el aparato y este funcionaba a la perfección.

¿Cómo diablos lo ha hecho?, le preguntó asombrada.

Verá, señora, cuando uno no sabe leer se ve obligado a emplear la inteligencia, le respondió tranquilamente.

MORALEJA

¿Qué es la inteligencia?

¿Es un estado más allá de la mente y sus límites?

Sí. La inteligencia no pertenece a la mente, la inteligencia es una de las cualidades de tu ser. Pero usa la mente como vehículo; de ahí la confusión. La gente piensa que la inteligencia pertenece a la mente, no, viene a través de la mente. La mente es el instrumento de su expresión.

La mente es solo una computadora biológica. Tiene un sistema de memoria igual que cualquier otra computadora: alimentas el sistema de memoria y la mente guarda la memoria. Pero la memoria no es la inteligencia.

La inteligencia es la clara visión de las cosas acerca de las cuales no tienes ninguna información. La memoria puede funcionar solo con las cosas que ya le son conocidas; pero la vida se compone de lo conocido, lo desconocido y lo incognoscible. En lo que respecta a lo conocido, con la memoria basta.

Eso es lo que todos los sistemas educativos están haciendo: están simplemente alimentando la memoria con más y más información, por eso tú respondes inmediatamente a cualquier cosa que le sea conocido a tu sistema de memoria. Esa respuesta no demuestra que seas inteligente.

La inteligencia se descubre solo cuando te encuentras con lo desconocido, aquello de lo que no tienes ninguna memoria, ningún conocimiento, ninguna información previa; ese es el punto decisivo. ¿Cómo responder? Puedes responder inteligentemente o puedes responder estúpidamente.