No soy yo

Ilustración del cuento: No soy yo

El Kybalión: Todo fluye y refluye. Debe existir balance, no todo perdura, al contrario, todo cambia, todo vibra, fluye y refluye, por lo tanto, no soy yo.

Cuento zen sobre el Kybalión

En casa de Picasso solía haber un retrato, un autorretrato de Picasso. Nunca lo vendió, a ningún precio, era la única pintura que insistió en no vender. Y cuanto más insistía en no venderla, más y más gente venía con ofertas cada vez mayores por aquel cuadro. Se convirtió en un desafío para los coleccionistas de arte.

Una mujer muy hermosa vino con esa misma idea, comprar la pintura. Iba dispuesta a pagar el precio que fuera; era lo suficientemente rica. Le dijo a Picasso: Estoy dispuesta a pagar lo que pidas por tu retrato.

Picasso dijo: La gente está loca. Me presionan y acosan por una cosa muerta. Puedes quedártelo sin pagar, pero recuerda: ¡No soy yo!

La mujer se quedó muy confundida. Dijo: ¿Que no eres tú?, ¿qué quieres decir?

Él dijo: ¡Si fuera yo ya te habría besado! No habla, no ama, no canta, no baila. Hay una mujer tan hermosa delante de él y el idiota ni siquiera la besa. Puedes llevártelo sin más. Está muerto. Retíralo de aquí, ¡no soy yo!

MORALEJA

Puedes hacer una imagen de Jesús, de Buda o de quien quiera y quedarte satisfecho con ella. Pero recuerda: no serán ni Jesús, ni Buda o el que sea.

La mente tiende de manera natural a fijar rápidamente las ideas, se aferra a ideas preconcebidas o imágenes. Tiene mucho miedo del cambio, porque el cambio significa reordenación. Cada vez que cambias algo, tienes que reordenar todo tu ser interno.

La mente quiere vivir aferrada a imágenes e ideologías pasadas, por eso cuando una persona tiene a un Jesús o a un Buda comienza a quererlos. Se acercan, se hacen íntimos, y entonces se hacen una idea fija. Y ahí está el fallo, un yo que no cambia que no es un yo que cambia, porque ahora ese yo irreal, atado a una idea fija, va a tener problemas que no le permitirá ver el movimiento del ahora.

Jesús o Buda no son una idea y no están fijados. Ellos están cambiando, están en la cúspide más gloriosa, pero están cambiando. Heráclito lo decía: «No puedes entrar dos veces en el mismo río». Traducido, significa que no puedes volver a encontrarte otra vez con el mismo ahora. Para ir un poco más lejos: no puedes entrar en el mismo río ni una sola vez. Traduciéndolo otra vez al mundo humano significa que no puedes encontrarte con la misma persona ni una sola vez, porque incluso cuando te encuentras con ella, está cambiando, tú estás cambiando, todo el mundo está cambiando.

Pero una vez que tienes una idea fija, te aferras a ella y vivirás en una ilusión; siempre te encontrarás en un conflicto. Mientras tanto el ahora, seguirá cambiando constantemente, las personas seguirán cambiando.

Los seres humanos están muy ciegos; los seres humanos son muy estúpidos, intransigentes y testarudos. Las cosas siempre están cambiando. ¡Es verdad!

El Kybalión lo dice: «Todo fluye y refluye. Debe existir un balance, pues no todo perdura, al contrario, todo cambia, todo vibra, fluye y refluye».


CUENTOS RELACIONADOS


ser
Cuento Zen: Dios y las campanas del templo

Dios y las campanas del templo

Si deseas ver a Dios, mira atentamente la creación. No rechaces: no reflexiones de ella. Simplemente obsérvala. La observación es el camino a la no-mente.


Cuento Zen: Poder desprogramarse

Poder desprogramarse

El cuento Zen «Desprogramarse», enseña a liberarte de la programación para responder por ti. Lo que nace y se decide adentro es auténtico y te hace libre.


Cuento Zen: El ángel observador

El ángel observador

La observación es sólo la semilla, es el método para alcanzar la no-mente. Naturalmente, sentirás que la observación es más fácil; está más cerca de ti.


yo
Cuento Zen: No soy yo

No soy yo

El Kybalión: Todo fluye y refluye. Debe existir balance, no todo perdura, al contrario, todo cambia, todo vibra, fluye y refluye, por lo tanto, no soy yo.


Cuento Zen: Por estúpido es ciego

Por estúpido es ciego

El santo hindú se debió sentir poderoso al destruir sus ojos: Soy capaz de hacerlo. Su ego debió de sentirse sutilmente alimentado, más fuerte que nunca.


Cuento Zen: ¿Cómo soltar el yo?

¿Cómo soltar el yo?

Si el «YO» siempre ha existido, ¿Qué es lo que queda por soltar? Y si no lo encuentras, no hay manera de soltarlo. ¿Cómo puedes soltar algo que no existe?


orden
Cuento Zen: No soy yo

No soy yo

El Kybalión: Todo fluye y refluye. Debe existir balance, no todo perdura, al contrario, todo cambia, todo vibra, fluye y refluye, por lo tanto, no soy yo.