La caridad y el egoísmo

Cuento Zen (329)

Una anciana falleció y fue llevada por los ángeles ante el Tribunal. Pero, al examinar su historial, el Juez descubrió que aquella mujer no había realizado un solo acto de caridad, a excepción de cierta ocasión en que había dado una zanahoria a un mendigo famélico.

Sin embargo, es tan grande el valor de un simple acto de amor que se decretó que la mujer fuera llevada al cielo por el poder de aquella zanahoria. En consecuencia, se llevó la zanahoria al tribunal y le fue entregada a la mujer. En el momento en que ella tomó en su mano la zanahoria, esta empezó a subir como si una cuerda invisible tirara de ella, llevándose consigo a la mujer hacia el cielo.

Entonces apareció un mendigo, el cual se agarró a la orla del vestido de la mujer y fue elevado junto con ella; una tercera persona se agarró al pie del mendigo y también se vio transportado. Pronto se formó una larga hilera de personas que eran llevadas al cielo por aquella zanahoria. Y, por extraño que pueda parecer, la mujer no sentía el peso de todas aquellas personas que ascendían con ella; y además, como ella no dejaba de mirar al cielo, ni siquiera las veía.

Siguieron subiendo y subiendo, hasta llegar prácticamente a las puertas del cielo. Entonces la mujer miró hacia abajo, para echar una última ojeada a la tierra, y vio toda aquella hilera de personas detrás de ella.

Aquello la indignó y, haciendo un imperioso ademán con su mano, gritó: ¡Fuera! ¡Fuera todos de ahí! ¡Esta zanahoria es mía!

Pero, al hacer aquel imperioso gesto, soltó la zanahoria por un momento... y se precipitó con todos hacia abajo.

MORALEJA

Hay un solo motivo de todos los males de la tierra: ¡Esto me pertenece!

¡Eso es egoísmo! Esta actitud egoísta es realmente peligrosa: Te hace creer que eres más santo que el otro. Soy mejor que tú, mis actos de caridad son solo míos.

El egoísta crea situaciones como la de la zanahoria; esa es la única forma en que el ego puede existir, mantenerse. El ego siempre está en dificultades. Es una entidad falsa. Parece que existe, pero no existe. Sin embargo, te mete en toda clase de problemas.

No seas tan tonto; el cielo no es tan barato. De hecho, ese lugar llamado cielo no existe en ninguna parte; es algo que está dentro de ti. Ninguna caridad puede llevarte allí. Pero si llegas allí, toda tu vida se vuelve caridad; ese es un fenómeno completamente paradójico. Si llegas allí, toda tu vida se convierte en compasión, en amor, en quererlo dar todo.

Sin egoísmo verás que surge en ti un gran gozo sin ninguna razón en absoluto. Entonces, compártelo, entonces, dalo a la gente. Entonces, tu caridad será interior. Entonces, no será tan solo un medio para conseguir alguna meta; entonces, tendrá un valor intrínseco.