La motivación

Cuento Zen (243)

Un director de empresa que acababa de asistir a un seminario sobre motivación llamó a un empleado a su despacho y le dijo: De ahora en adelante, se le permitirá a usted planificar y controlar su propio trabajo. Estoy seguro de que eso hará que aumente considerablemente la productividad.

¿Me pagarán más?, preguntó el empleado.

De ningún modo. El dinero no es un elemento motivador, y usted no obtendría satisfacción de un simple aumento de salario.

Bueno, pero, si aumenta la productividad, ¿me pagarán más?

Mire usted, dijo el director. Evidentemente, usted no entiende la teoría de la motivación. Llévese a casa este libro y léalo: en él se explica qué es lo que realmente le motiva a usted.

Cuando el empleado salía del despacho, se detuvo y dijo:

Y si leo este libro, ¿me pagará más?

MORALEJA

La verdadera motivación es la alarma que prende nuestros sentidos.

Una consciencia sana está dirigida a sanar la motivación mundana en nosotros mismos y purificar el inconsciente de su motivación oculta y defectuosa que reduce e incluso puede cancelar la efectividad de las obras externas de amor, justicia y paz.

De todos es sabido que cuando la mente está suficientemente trabajada en la convicción y el entusiasmo que apoyan a la imaginación creadora, se desencadenan energías de voluntad y motivación de una calidad tal que posibilita el logro.

No entender lo que quieres es un problema de conocimiento. No tratar de obtener lo que quieres es un problema de motivación. No lograr lo que quieres es un problema de persistencia.