La distancia del corazón

Ilustración del cuento: La distancia del corazón

Si discutes, no dejes que tu corazón se aleje. No digan nada que distancie, algún día la distancia será tanta que no podrás encontrar el camino de regreso.

Cuento zen sobre el corazón

Si tienes que levantar la voz o tienes que gritar, se creará una distancia; cuanto más grande sean los gritos, mayor será la distancia. Si hay demasiados gritos entonces estás completamente cerrado. No puedes relajarte con la otra persona, y no puedes permitir que esta persona se relaje contigo porque tu tensión produce tensión en ella, su tensión te pone incluso más tenso a ti, y esto se mantiene, creando un círculo vicioso.

Dice el cuento...

¿Por qué grita la gente cuando está enojada? Preguntó el maestro.

Porque perdemos la calma, por eso gritamos..., contestó un discípulo.

Pero... ¿Por qué gritar si la otra persona está a tu lado? Volvió a preguntar el maestro.

Nadie contestó esta vez y el maestro entonces dijo:

Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir dicha distancia se deben gritar para escucharse.

MORALEJA

Cuanto más enojados estén, más alejados estarán y tendrán que gritar más para poder escucharse el uno al otro. Sin embargo, cuando dos personas se enamoran, se hablan suavemente porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.

Cuando discutas, no dejes que tu corazón se aleje. No digan palabras que te distancien más, pues llegará algún día en que la distancia será tanta que no podrás encontrar el camino de regreso.

Aplica esta enseñanza para acercarte a Dios.

Puedes gritar bien alto que crees en Dios, pero con gritar no demostrarás nada. Tus gritos solamente prueban una cosa: que hay distancia entre tú y Dios. Solamente el conocimiento errado de Dios grita a viva voz. Puedes convertirte en un fanático creyente, pero tu fanatismo solamente demuestra una cosa: que estás alejado de Dios, del Amor, de la Existencia o como lo quieras llamar.


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