Los sueños

Cuento Zen (168)

El gran maestro Chuang Tzu soñó una vez que era una mariposa revoloteando aquí y allá. En el sueño no tenía conciencia de su individualidad como persona. Era solo una mariposa. De pronto, se despertó y se encontró ahí acostado, una persona otra vez. Pero entonces pensó para sí mismo:

¿Era antes un hombre que soñaba ser una mariposa, o soy ahora una mariposa que sueña ser un hombre?

MORALEJA

El desear es soñar y el soñar te aleja de ti mismo. Esa es la naturaleza del sueño.

Puede que estés durmiendo como persona y sueñes que eres una mariposa. Por la mañana no te levantarás como mariposa; te despertarás como persona.

En sueños puedes ser lo que quieras. El soñar posee una tremenda libertad porque es irreal. En un sueño puedes ser una mariposa, un ave, puedes escoger cualquier animal o cosa; es tu juego. En sueños puedes ser todo lo que se te antoje; solamente hay una cosa que no puedes ser: la persona que eres realmente. Esto es lo primero que has de comprender sobre la naturaleza del soñar.

Si eres lo que eres, entonces el sueño no puede existir, porque no tiene sentido soñar; entonces soñar carece de significado. Si eres exactamente lo que eres, ¿cómo va a existir el sueño? El sueño solamente puede existir si te alejas de ti mismo. Puedes ser un pobre y soñar que eres un emperador. Puedes ser un hombre corriente y soñar que eres alguien extraordinario. Caminas por la tierra y sueñas que vuelas por el cielo. El soñar ha de ser una falsificación de la realidad; el sueño ha de ser algo más que la realidad.

Verdaderamente, no existe el soñar, por eso aquellos que quieren conocer lo real han de dejar de soñar. Los sabios lo dicen: «Ningún reposo durante el día, ningún sueño durante la noche».