La iluminación espiritual

Jesús ha resucitado

Cuento Zen (456)

El gran milagro: ¡Jesús ha resucitado!

La historia de Jesús de Nazaret no termina con tristeza. ¡Algo asombroso ocurrió! Tres días después de ser colocado en un sepulcro, ¡Jesús volvió a la vida! Esto es lo que llamamos la Resurrección. La muerte no pudo vencer a Jesús. Él mostró que el amor y la vida son más fuertes que cualquier cosa, incluso la muerte.

MORALEJA

Cuando Jesús fue crucificado nació Cristo; este es el significado de la resurrección. Por una parte, crucifixión, por la otra resurrección. Muere si quieres estar realmente vivo. Es muy paradójico, pero tremendamente cierto, absolutamente cierto. Tal como estás, no estás ni vivo ni muerto. Tú estás suspendido en el medio por eso hay infelicidad, tensión, angustia. Estás dividido: no estás ni vivo ni muerto. Permanece, o bien completamente vivo, y sabrás lo que es la vida, o bien completamente muerto, y también sabrás lo que es la vida porque la totalidad abre las puertas de la iluminación.

La muerte y la resurrección son la base de la religión occidental. La mayoría de cristianos, más que venerar a Cristo veneran a la cruz. La cruz es un símbolo de muerte, ¿por qué? Porque la muerte es el miedo fundamental. Hacer pensar a la gente en la muerte equivale a atemorizarla. Si hacemos que una persona tome consciencia de la muerte, lo más seguro es que comience a temblar como una hoja; y cuando una persona tiembla de miedo, es fácil convertirle en víctima.

Solo nacer no basta; es necesario, pero no suficiente. Has de nacer dos veces. Los hindúes tienen para ello una frase; el nacido dos veces. Eso es lo que Jesús denomina «resurrección»; un segundo nacimiento en el que rompes todas las protecciones, todos los huevos, todos los egos, con todo pasado, con lo familiar, con lo conocido, y te adentras en lo desconocido, en lo extraño, en una existencia llena de peligros. A cada instante surge la posibilidad de morir. Y con la posibilidad de morir, a cada instante te vuelves más y más vivo.

No puedes inhalar si dejas de exhalar. No puedes vivir si dejas de morir.

El hombre que ha comprendido lo que es su vida, permite que la muerte suceda, le da la bienvenida. Muere a cada instante y a cada instante resucita. Su cruz y su resurrección suceden continuamente como un proceso. Muere al pasado a cada momento y nace una y otra vez al futuro.