El problema del ego y Dios

Ilustración del cuento: El problema del ego y Dios

Hay algo decisivo: si proteges tu ego, perderás a Dios. Si estás preparado para abandonar tu ego, le encontrarás. En ese abandonar se produce el hallazgo.

Cuento zen sobre el ego

Un cuento Zen dice: «A menos que dejes de ser, no puedes estar en quietud. Tú eres el problema, tú eres el ruido, tú eres el movimiento, tú eres el ego encarnado. A menos que tú dejes de «ser» completamente, no podrás alcanzar a Dios».

MORALEJA

El ego parece ser fuerte, pero no lo es, y la humildad parece ser débil, pero no lo es. No te dejes engañar por las apariencias.

La libertad es para aquellos que están libres de ego. No hay otra forma de libertad. Libertad significa estar libre del ego. Eso es iluminación, nirvana. Solo hay una cosa decisiva: si estás protegiendo tu ego, perderás a Dios. Si estás preparado para abandonar tu ego, le encontrarás. En ese abandonar se produce el hallazgo.

El hombre y Dios no son dos, dicen aquellos que saben. Pero entonces ¿por qué están separados? Desde la perspectiva de Dios no estás separado, solo desde tu perspectiva sientes que estás separado. ¿Y por qué? Tu pensamiento te separa. No estás realmente separado; es una creencia fabricada, es un auto hipnosis. Piensas continuamente que estás separado, de ahí que la idea se haya convertido en un fenómeno permanente arraigado en ti.

Este es el ego: pensarte separado de la existencia es el ego. Pensarte a ti mismo uno con la existencia es confianza.

No te protejas. Protección significa que te has creído la falsa idea de que estás separado. No empujes el río. Ve con el flujo de la existencia. Mientras estés vivo, vive; mientras mueres, muere realmente; mientras estás muerto, sé un muerto. Si estás despierto, mantente despierto. Durmiendo, duerme. No dejes que haya separación entre tú y la vida que te rodea.

Y no actúes desde un estado de erudición; eso crea la separación. Actúa siempre desde el no saber, actúa desde la no-mente, actúa sin pasado. Actúa en el presente y hazlo de forma auténtica. Y seas quien seas, si puedes responder a la realidad auténticamente, de forma sincera, no habrá ninguna barrera entre tú y Dios.

Lo único que te ayuda a fusionarte y encontrarte con lo divino es una auténtica respuesta en el presente, una respuesta auténtica a la vida.


CUENTOS RELACIONADOS


peligros
Cuento Zen: Ladrillos de verdad y de mentira

Ladrillos de verdad y de mentira

La verdad no ofrece garantía alguna. La verdad es tan sincera que no puede prometer: da lo que tenga que dar aquí y ahora. La verdad vive en el presente.


Cuento Zen: El problema

El problema

Tienes tantas cosas en tu mente que en realidad no puedes comprender la raíz de un problema. La mente nunca comprende, es la propia raíz de la ignorancia.


Cuento Zen: El problema del ego y Dios

El problema del ego y Dios

Hay algo decisivo: si proteges tu ego, perderás a Dios. Si estás preparado para abandonar tu ego, le encontrarás. En ese abandonar se produce el hallazgo.


dios
Cuento Zen: Dios y el Robot

Dios y el Robot

El verdadero buscador sabe que, si te disciplinas sin consciencia, te volverás un hipócrita. Si te disciplinas sin conciencia, te volverás un robot.


Cuento Zen: La perspectiva sobre Dios

La perspectiva sobre Dios

Así es el ego: pensarte separado de la existencia, es perspectiva científica. Pensarte a ti, uno con la existencia, es perspectiva de la espiritualidad.


Cuento Zen: La feria de las religiones

La feria de las religiones

Si los nombres de Dios desaparecen de tu mente y estás ahí observando, siendo, sin hacer nada, tienes la primera penetración del infinito en el infinito.


ego
Cuento Zen: El desapego del maestro

El desapego del maestro

El apego obligan a las personas que se relacionan a convertirse en objetos y el amor ayuda a las personas a ser libres, independientes y más sinceros.


Cuento Zen: El problema del ego y Dios

El problema del ego y Dios

Hay algo decisivo: si proteges tu ego, perderás a Dios. Si estás preparado para abandonar tu ego, le encontrarás. En ese abandonar se produce el hallazgo.


Cuento Zen: Por estúpido es ciego

Por estúpido es ciego

El santo hindú se debió sentir poderoso al destruir sus ojos: Soy capaz de hacerlo. Su ego debió de sentirse sutilmente alimentado, más fuerte que nunca.