Cuento zen sobre el alma
Sari era un buen hombre con aspiraciones espirituales sinceras y se hab铆a propuesto llevar a cabo una larga peregrinaci贸n a Benar茅s para ba帽arse en el Ganges. Antes de partir, se encontr贸 con un maestro que le pregunt贸:
驴Para qu茅 quieres ir all铆?
Para ponerme en contacto con Dios, repuso.
El maestro le orden贸:
Dame ahora mismo todo el dinero que llevas para el viaje.
Sari le entreg贸 el dinero, el maestro se lo guard贸 en el bolsillo, y dijo:
S茅 que habr铆as acudido a Benar茅s y te hubieras lavado en el Ganges. Pues bien, en lugar de eso, l谩vate con el agua que llevo en mi cantimplora.
Sari tom贸 el agua y se lav贸 la cara y las orejas. El maestro, satisfecho, declar贸 a continuaci贸n:
Ahora ya has conseguido lo que te propon铆as. Ya puedes regresar a tu casa con el alma serena
MORALEJA
Desde que fue construido Benar茅s, Dios no ha morado all铆 ni un solo minuto. Pero desde que fue creada el alma del hombre, Dios no ha dejado de habitar en 茅l ni un solo instante. Ve a tu casa y medita. Y, siempre que lo necesites, viaja a tu propia alma.
La meditaci贸n es el alimento del alma. As铆 como la comida lo es para el cuerpo, la meditaci贸n lo es para el alma. Sin alimento el cuerpo est谩 d茅bil; sin meditaci贸n el alma est谩 d茅bil. Y ning煤n estado, ninguna religi贸n, ning煤n inter茅s creado ha querido nunca que las personas tengan almas fuertes, porque una persona con energ铆a espiritual est谩 destinada a rebelarse.
Una vez que tu alma es poderosa, descubres que no vas a morir, que eres inmortal, que eres eterno. La meditaci贸n te proporciona el primer atisbo de eternidad. La meditaci贸n es la 煤nica experiencia que trasciende el tiempo; por eso los meditadores no temen a la muerte. La meditaci贸n desconoce la muerte. Un 煤nico momento de meditaci贸n vale m谩s que toda la eternidad.
Viaja a tu propia alma por medio de la meditaci贸n para que puedas empezar desde el principio. El viaje al alma tiene que empezar por este primer paso.