Sócrates y la felicidad

Ilustración del cuento: Sócrates y la felicidad

Quien esta despierto entra en armonía con la felicidad; naturalmente el se siente feliz. Lo que hace lo hace con alegría. Su felicidad precede a su acción.

Cuento zen sobre la felicidad

Como buen filosofo que era, Sócrates creía que la persona sabia viviría instintivamente de manera frugal. El mismo ni siquiera llevaba zapatos; sin embargo, una y otra vez cedía al hechizo de la plaza del mercado y solía acudir allí a ver las mercancías que se exhibían.

Cuando un amigo le pregunto la razón, Sócrates le dijo: Me encanta ir allí y descubrir sin cuantas cosas soy perfectamente feliz.

MORALEJA

La espiritualidad no consiste en saber lo que quieres, sino en comprender lo que no necesitas.

Aparentar con nuestras posesiones es en realidad una actitud, una pose cultivada, una mascara de felicidad, porque ¿que sentido tiene mostrarle tu infelicidad al mundo? A eso se debe que la gente parezca tan feliz. Viven en un mundo de apariencias externas, engañando y engañándose gozando de un mundo ilusorio.

La felicidad es como respirar, la felicidad es como el latido del corazón, la felicidad esta en tu ser; no es algo exterior. La felicidad no es algo que acontece y no acontece, la felicidad es algo que siempre esta allí. el esta lleno de felicidad. La felicidad es el material del que esta hecha la existencia, y quien esta despierto ha entrado en armonía con ella; naturalmente, el se siente feliz. Todo lo que hace, lo hace con alegría. Su felicidad precede a su acción.

Algunas veces te sientes feliz, algunas veces te sientes infeliz, porque tu felicidad es condicional. Cuando tienes éxito te sientes feliz, cuando fracasas te sientes infeliz; tu felicidad depende de alguna causa externa. Tu no siempre puedes cantar; incluso cuando cantas, tu canción no siempre tendrá la melodía. Algunas veces será simplemente una delicia y otras solo una repetición muerta y apagada. Algunas veces, cuando llega el amigo, cuando encuentras un amor, te sientes feliz. Algunas veces, cuando se ha ido el amigo, cuando el amado ya no esta, te sientes infeliz.

Tu felicidad y tu infelicidad han sido producidas por lo externo; no es algo que fluye interiormente, no es algo que te pertenece. Otros te dan y te quitan, las circunstancias te la dan y te la quitan. Algo así no tiene merito porque sigues siendo un esclavo, no eres el maestro. Los taoístas llaman maestro a una persona cuya felicidad es absolutamente suya. El se puede sentir feliz independientemente de la situación; en la juventud es feliz, en la vejez es feliz; es feliz como emperador, es feliz como mendigo. Su canción no esta contaminada por las circunstancias; su canción es la suya, su canción es su ritmo natural.


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