La angustia y la iluminación

Ilustración del cuento: La angustia y la iluminación

Si no alcanzas la iluminación estarás angustiado. Es como caer al agua y no sabe nadar: te asusta, y por eso te hundes. Si pierdes el miedo te iluminas.

Cuento zen sobre la iluminación espiritual

Tajima no Kami era maestro de esgrima en la casa del Shogun.

Un miembro de la guardia personal del Shogun acudió a él un día pidiéndole que le adiestrara en el manejo de la espada.

Te he observado con detenimiento, le dijo Tajima no Kami, y me ha parecido que eres un auténtico maestro en ese arte. Antes de tomarte como discípulo, quisiera saber con qué maestro has estudiado.

Jamás he estudiado con nadie el arte de la esgrima, le respondió el otro.

No puedes engañarme, dijo el maestro. Tengo un ojo muy perspicaz que nunca me falla.

No pretendo contradeciros, excelencia, dijo el guardia, pero la verdad es que no sé una palabra de esgrima.

El maestro le obligó a cruzar la espada con él durante unos minutos; luego se detuvo y le dijo.

Puesto que tú dices que nunca has aprendido este arte, yo acepto tu palabra y te creo. Pero lo cierto es que te bates como un maestro. Háblame de ti.

Solo hay una cosa que pueda deciros, dijo el miembro de la guardia. Cuando era niño, un Samurái me dijo que un hombre no debía jamás temer a la muerte. Por eso me he debatido con el problema de la muerte hasta que esta dejó de producirme la más mínima inquietud.

¡De modo que era eso...!, exclamó Tajima, no Kami, el secreto último de la esgrima consiste en estar libre del miedo a la muerte. Tú no necesitas adiestrarte, eres maestro de pleno derecho.

MORALEJA

Los que NO han alcanzado la iluminación siempre están angustiados. Son como el que cae al agua y no sabe nadar: se asusta, y por eso se hunde, y por eso se esfuerza por mantenerse a flote, y por eso se hunde cada vez más. Si perdiera el miedo y dejara que su cuerpo se hundiera libremente, este retornaría a la superficie por sí solo.

Un hombre cayó al río en pleno ataque epiléptico. Cuando volvió en sí le sorprendió verse tendido en la orilla. El mismo ataque que le había arrojado al río le había salvado la vida, al alejar de él el miedo a morir ahogado. Eso es la iluminación.


CUENTOS RELACIONADOS


iluminacion
Cuento Zen: La espiritualidad y la iluminación

La espiritualidad y la iluminación

La iluminación no es un juego. Lo demás es un juego pero la iluminación no. Debes tener paciencia. A más apuro menos posibilidades tendrás de lograrla.


Cuento Zen: El descanso y la iluminación

El descanso y la iluminación

En el estado de descanso y sueño profundo hay perdida de toda ansia. La iluminación solo sucede cuando estás en silencio, tan relajado, que casi no estas.


Cuento Zen: El maestro Zen que se iluminó

El maestro Zen que se iluminó

La iluminación consiste en que aceptemos lo que es, en todo momento con la consciencia de que cada momento en el aquí y el ahora es sin dudar el mejor.


espiritualidad
Cuento Zen: El mendigo del Támesis

El mendigo del Támesis

¡Despierta! Si estás dispuesto a cambiar tus ilusiones por la realidad, cuando estés dispuesto a cambiar tus sueños por hechos, entonces encontrarás todo.


Cuento Zen: La iluminación y los Upanishads

La iluminación y los Upanishads

La iluminación es descubrir que no hay nada que descubrir. La iluminación es saber que no hay sitio al que ir. La iluminación es comprender lo que es todo.


Cuento Zen: La espiritualidad

La espiritualidad

La espiritualidad no es imitar. No puedes imitar a una persona espiritual. Si la imitas, será un ser falso, no auténtico. Te volverás falso tú mismo.


cuentos
Cuento Zen: La total entrega y la armonía

La total entrega y la armonía

La iluminación es la escucha de una sinfonía con total entrega en cada una de sus notas, sin buscar permanencia en ellas, en su discurrir está la armonía.


Cuento Zen: El desapego de un sabio

El desapego de un sabio

Desapego, ese es el secreto. Todo lo que se guarda acaba estropeándose. La razón es que todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.


Cuento Zen: El poder interior

El poder interior

Tú tienes tu fuerza interior para cruzar tu camino. Con tu poder interior, encontrarás la ruta, la ruta que a ti se adapte. Déjalo todo a tu interior.