El perdón deja que fluyas

Ilustración del cuento: El perdón deja que fluyas

Si aceptamos que todo fluye; no hay lamentos, ni quejas, así es la vida y así son las cosas, el que vive él ahora tiene el perdón implícito en su corazón.

Cuento zen sobre el perdón

La roca y el perdón, una fábula budista sobre el perdón

Cuentan que un día Buda estaba sentado en la ladera de una montaña, meditando y contemplando en serenidad el paisaje cuando un primo suyo, Devadatta, que le envidiaba, subió hasta lo más alto de la montaña y lanzó desde allí una enorme roca con la intención de matarle. Sin embargo, Devadatta erró en su intento, y la pesada roca aterrizó con estrépito junto a Buda, interrumpiendo su meditación, pero sin hacerle daño.

Instantes después, el maestro siguió como si nada, sereno y mirando al horizonte.

Días después, Buda se encontró con su primo. Este, avergonzado, le preguntó:

Maestro, ¿no estás enfadado?

No, claro que no, contestó él.

¿Por qué no lo estás? ¡Intenté matarte!

Porque ni tú eres ya el mismo que arrojó la roca ni yo soy el mismo que estaba allí sentado.

MORALEJA

Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable.

Este es el mensaje más profundo de Buda: todo fluye y cambia, todo se mueve y no hay nada estático. Tan pronto como te aferras, al pasado y a tus rencores, dejas pasar la realidad. Aferrarse se convierte en un problema, porque mientras te aferras, la realidad cambia.

No, no es posible bañarse dos veces en el mismo río.

No te aferres a lo imposible, porque solamente crearás un infierno. Aferrarse es un infierno, mientras que la consciencia del desapego y el perdón está siempre en el cielo. Danzamos al ritmo del estado de ánimo, aceptamos el estado de ánimo, aceptamos el cambio; no hay lamentos, ni quejas porque así es la vida y así son las cosas, el que vive él ahora tiene el perdón implícito en su corazón.

¿Quién te perdonará hoy?

El hombre a quien insultaste ya no está y el hombre que eras cuando insultaste tampoco está, entonces, ¿quién perdonará a quién? Olvídalo, porque ya nada puede hacerse al respecto. No puede deshacerse, ¡acabó!… porque ninguno de los dos está aquí, ambos hemos muerto.

¿Qué puede hacerse si tú que insultaste eres un hombre nuevo y al que insultaste también?

Recuerda: Si tienes un poco de consciencia, podrás aprovechar este momento para salirte de la rueda de la vida. Cuando las cosas son fluidas, la transformación es fácil. Cuando las cosas están quietas, la transformación es difícil.


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