El primer paso hacia el amor

Ilustración del cuento: El primer paso hacia el amor

El amor es el primer paso hacia Dios; la oración o la meditación es el paso final. El amor te enseña una nueva sed, solo Dios es suficiente, nada más.

Cuento zen sobre el amor

Un hombre llegó a Ramanuja, un gran místico, y le dijo:

Me gustaría enamorarme de Dios. ¡Muéstrame el camino!

Y Ramanuja contestó:

Primero dime una cosa, ¿has amado a alguien alguna vez?

El hombre respondió:

No me interesan este mundo ni las cosas mundanas, el amor y cosas por el estilo. Quiero a Dios.

Ramanuja dijo:

Por favor, piensa otra vez. ¿Has amado alguna vez a una mujer, a un niño, a alguien?

El hombre contestó:

Ya te lo he dicho: soy una persona religiosa; no soy un hombre mundano, y no amo a nadie. Muéstrame el camino, cómo puedo llegar a Dios.

Se dice que Ramanuja empezó a llorar. Con lágrimas en los ojos, le dijo:

Entonces es imposible. Primero tendrás que amar a alguien. Ese es el primer paso. ¿Estás pidiendo el paso último y ni siquiera has dado el primero?

¡Ve y ama a alguien!

MORALEJA

Solo cuando el amor no sacia tu sed, Dios se convierte en una necesidad. Pero ambas necesidades están en el mismo camino. La razón básica es que en realidad no estamos separados de la totalidad, pero pensamos que estamos separados y por eso surge el deseo.

¿Cómo hacerse uno con la totalidad?

El primer paso tienes que darlo con alguien de quien te puedas enamorar, y, luego, el segundo paso surgirá de ello por sí mismo. Un amor auténtico te lleva necesariamente hacia la oración. Y si el amor no te está llevando hacia la oración, es que aún no es amor; no es amor verdadero, porque un amor verdadero te prueba necesariamente que el amor no es suficiente. Se necesita más. Un amor verdadero te lleva a la puerta del templo, tiene que llevarte. Ese es el criterio de un amor verdadero.

Todo es una ley, no dos, la unidad es la naturaleza misma de la existencia. La dualidad es nuestra imaginación. Por eso nos pasamos la vida entera añorando el amor. La añoranza del amor no es más que un síntoma de que donde existe la unidad hemos creado una dualidad que es falsa.

El amor es el primer paso hacia Dios; la oración o la meditación es el paso final. El amor te enseña una nueva sed, una nueva hambre; por eso es bello el amor, para que tengan tanta sed que solo Dios sea suficiente, nada más.


CUENTOS RELACIONADOS


amor
Cuento Zen: El primer paso hacia el amor

El primer paso hacia el amor

El amor es el primer paso hacia Dios; la oración o la meditación es el paso final. El amor te enseña una nueva sed, solo Dios es suficiente, nada más.


Cuento Zen: El amor y las flores de Blavatsky

El amor y las flores de Blavatsky

Da tu amor a cualquiera, al extraño a quien sea. No se trata de dar algo valioso, basta con echar una mano. Aprende a dar de corazón y descubrirás el amor.


Cuento Zen: El verdadero amor

El verdadero amor

El amor es un fulgor de tu subjetividad, y entre más amplio sea, más grande es tu alma y amplias son las alas de tu amor y grande es el cielo de tu ser.


superacion
Cuento Zen: La paciencia

La paciencia

No seas impaciente. La existencia necesita de inmensa paciencia. Los supremos misterios solo se abren, solo para aquellos que tienen una inmensa paciencia.


Cuento Zen: Los jóvenes que pudieron hacerlo

Los jóvenes que pudieron hacerlo

Recuerden que, «él no puedo», es realmente socorrido para aliviarnos de la responsabilidad y que solo se trata de una trampa mental contra la superación.


Cuento Zen: El primer paso hacia el amor

El primer paso hacia el amor

El amor es el primer paso hacia Dios; la oración o la meditación es el paso final. El amor te enseña una nueva sed, solo Dios es suficiente, nada más.


cuentos
Cuento Zen: No puedes cortarme las alas

No puedes cortarme las alas

La libertad te hace rebelde, revolucionario. Te da alas para volar alto, te da un enfoque correcto de todas las cosas, de forma que nadie te pueda engañar.


Cuento Zen: El hipnotizador

El hipnotizador

La hipnosis puede llevarte a un sueño deliberado; deshipnotizar puede llevarte a un despertar deliberado, te lleva a una total liberación interior.


Cuento Zen: La hija que lloraba y gemía

La hija que lloraba y gemía

Hay que dar al otro la oportunidad de que sea él mismo, eso es comprensión, eso es amor verdadero. No programar a los demás es de sabios e iluminados.