Las criticas

Cuento Zen (152)

Una vez, Nasrudin y su hijo emprendieron un viaje. Nasrudin prefirió que su hijo viajara montado en el burro y él ir caminando. En el camino encontraron una gente que dijo:

¡Miren a ese niño joven y fuerte! Así es la juventud de hoy en día. No tiene respeto por los mayores. ¡Él va montado sobre el burro y hace caminar a su pobre padre!

Cuando esas personas quedaron atrás, el niño se sintió muy avergonzado e insistió en caminar, y que su padre fuera montado sobre el burro. Poco más tarde, se cruzaron con otras personas quienes dijeron:

¡Miren eso! Ese pobre niño tiene que caminar mientras que su padre monta sobre el burro.

Cuando hubieron pasado a estas personas, Nasrudin dijo a su hijo:

Creo que lo mejor será que los dos caminemos. Así nadie se quejará.

Continuaron su viaje, ambos caminando. Poco más tarde se encontraron con otros, quienes dijeron:

¡Miren esos tontos! ¡Ambos caminan bajo este sol ardiente y ninguno de ellos monta sobre el burro!

Ante esto, Nasrudin se volvió hacia su hijo, y dijo:

Esto demuestra lo difícil que es escapar a las críticas de los hombres.

MORALEJA

Las moralejas de la historia es no vivir para que te aprueben los demás. El verdadero tú está aquí para descubrir el secreto de la vida, no para satisfacer la opinión de otra persona.

La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: Lo que tú piensas de mí es más importante que la opinión que tengo de mí mismo.

Por lo anterior, no te prevengas para las críticas, así ya no podrán manipularte porque no habrá un sitio donde las críticas puedan adherirse. Eso es libertad.

Las críticas se expresan como ataques personales y no como quejas que puedan dar lugar a un cambio porque los juicios y las críticas reflejan más a aquellos que los emiten que aquellos que los reciben.