El coco

Ilustración del cuento: El coco

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo…

Cuento zen sobre la felicidad

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo una escudilla con la cáscara.

MORALEJA

La felicidad es para quien sabe ser feliz. Solo hay un estado del ser en el mundo y ese estado es, ser feliz. Todo lo demás es inmaterial e irrelevante. Si eres feliz, estás en lo correcto; si eres desgraciado, estás equivocado.

De hecho, siempre que veas a alguien rezando puedes sospechar que algo ha ido mal. Estará rezando por una mujer, rogando por dinero, rogando por algo, rogando por la felicidad. Una persona realmente feliz no reza. La felicidad es su oración, y no puede haber una oración más alta o mayor que el ser feliz.

Una persona feliz no sabe nada acerca de Dios, no sabe nada acerca de la oración. Su felicidad es su Dios, su felicidad es su oración, está realizado. Sé feliz y serás religioso; la felicidad es la meta.

Cada día viene gente a verme, viene la esposa o viene el marido, y la esposa dice ser muy desgraciada porque el marido está haciendo algo malo. Siempre le digo a esa gente que si el marido está haciendo algo malo, lo deje a él ser infeliz. ¿Por qué sufres? El mal, por sí solo, le llevará a ser infeliz ¿Por qué te preocupas tú?

Pero la esposa dice: Pero él no es desgraciado. Se va a la taberna y se divierte. No es en absoluto desgraciado. Entonces yo digo: Hay algo mal en ti, no en él. La infelicidad es el índice. Tú eres la que debe cambiar; olvídate de él. Si él es feliz, está en lo correcto.

Te digo: es mejor ir feliz a la taberna que ser infeliz yendo al templo, porque finalmente, uno descubre que la felicidad es el templo. Por lo tanto, lo que hagas no es el problema sino la calidad que traes al acto mientras lo haces.

Sé feliz y serás virtuoso; sé infeliz y cometerás lo que la gente religiosa llama pecado. Debes haberles oído decir que el pecador sufrirá algún día en el futuro, en alguna vida futura, y que el santo será feliz en algún momento futuro, en una vida futura. Yo digo que esto es absolutamente falso. El santo es feliz aquí y ahora, y el pecador es infeliz. La vida es inmediata, no espera tanto.

Por lo tanto, si te sientes infeliz, significa que has estado haciendo algo malo contigo mismo. Si no puedes disfrutar, si aparece algún tipo de vacilación, si sientes temor o culpa, quiere decir que la sombra de tus padres aún acecha desde algún rincón. Puede que estés disfrutando o tratando de disfrutar un helado, pero en lo profundo del inconsciente acecha la sombra del padre o de la madre. Esto es malo. No comas demasiado, va a hacerte daño. Estás comiendo, pero la vacilación está allí. La vacilación demuestra que existe contradicción.


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