La inconsciencia

Cuento Zen (234)

Un joven y entusiasta sacerdote fue nombrado capellán de un hospital.

Un día, revisando las fichas de los pacientes recién ingresados, vio que en una de ellas ponía que la paciente no era religiosa.

Pero, sujeta con una grapa, había también una curiosa nota: «La paciente no desea ver a un sacerdote si no es en estado de inconsciencia. Pero si usted es sacerdote e insiste, por favor cerciórese de que este inconsciente para proceder».

MORALEJA

¿Estás seguro de estar consciente?

El hombre sabio contempla en silencio, mientras el hombre inconsciente duerme.

A medida que te haces responsable te haces más consciente vas creciendo hacia la luz, y cualquier cosa que pertenezca al mundo de la oscuridad desaparece. El ego no es más que oscuridad. La responsabilidad es vigilia alerta, es ser consciente donde no puedes ser egoísta, porque ser egoísta significa que estás profundamente dormido y no puedes hacerte responsable de nada.

Cuando decides algo con la mente consciente, la mente inconsciente puede cancelarlo, de hecho ¡lo cancelará! Porque detrás acecha un enorme Ego. ¡Cuidado!

Sé un hombre de disciplina, pero nunca seas un hombre de control, deshazte de toda regla y regulación, vive la vida estando despierto y más consciente.

Si te vuelves el amo de tu mente, te volverás consciente de dónde es que proviene la luz interior, de dónde está su origen.

Recuerda: La auténtica libertad es cuando eres totalmente consciente.