Compartir tu energía sanadora, tu luz y tu amor

Aprende a compartir tu energía sanadora, tu luz y tu amor y ve cómo todo se equilibra, armoniza y vibra en cada respiración para estar más sano y sanar.

LOUISE HAY

COMPARTIR LA ENERGÍA SANADORA

Meditaciones para compartir la energía sanadora.

Acostumbra darte las gracias por estar centrado cuando a tu alrededor hay un terrible caos. Acostumbra darte las gracias por tener valor y por estar haciendo mucho más de lo que te creas capaz.

El trabajo de sanación que realizamos al final de nuestros talleres y de las reuniones de nuestros grupos de apoyo es muy poderoso. Generalmente nos dividimos en grupos de tres y hacemos unos con otros una forma de imposición de manos. Es una maravillosa manera de aceptar y compartir la energía sanadora con muchas personas que de un modo u otro son reacias a pedir ayuda. Suelen ocurrir profundas experiencias. Me gustaría compartir contigo algunas de las meditaciones que hacemos en los círculos de sanación. Sería fabuloso que todos las hiciéramos regularmente, solos o en grupo.

COMPARTIR TU ENERGÍA SANADORA

Agita ambas manos y luego júntalas y frótatelas. Después comparte la energía de tus manos con el hermoso ser que tienes delante. Es un honor y un privilegio tan grandes compartir tu energía sanadora con otro ser humano. Es algo muy sencillo de hacer.

Siempre que te encuentres con amigos podéis pasar un rato compartiendo energía sanadora. Necesitamos dar y recibir de formas sencillas y significativas. El contacto dice: Me preocupo. Tal vez no seamos capaces de solucionar nada, pero nos preocupamos. Estoy aquí por ti y te quiero. Juntos podemos encontrar las respuestas.

Todo malestar llega a su fin. Toda crisis llega a su fin. Siente la energía sanadora. Haz que esa energía, esa inteligencia, ese conocimiento despierten en nosotros. Merecemos sanar. Merecemos estar completos. Merecemos conocernos y amarnos tal como somos. El amor divino siempre ha satisfecho y siempre satisfará toda necesidad humana. Y así es.

TU LUZ SANADORA

Mira en lo más profundo, al centro de tu corazón, y descubre ese pequeño puntito de luz vivamente coloreada. Es un color hermosísimo. Se trata del centro mismo de tu amor y tu energía sanadora. Observa cómo comienza a latir este pequeño puntito de luz, y cómo a medida que late va creciendo hasta llenar tu corazón. Ve cómo se mueve esta luz a través de tu cuerpo, desde la parte superior de la cabeza hasta las puntas de los pies y hasta las puntas de los dedos de las manos. Ahora eres un ser que resplandece con esta hermosa luz de color. Eres tu amor y tu energía sanadora. Todo tu cuerpo vibra con esta luz. Di: A cada respiración que hago, estoy más y más sano.

Siente cómo esta luz limpia tu cuerpo de la enfermedad permitiendo así que retorne la salud. Permite que esta luz empiece a irradiar desde ti en todas direcciones, que acaricie a las personas que te rodean. Que tu energía sanadora toque a todos aquellos que sabes que la necesitan. Qué privilegio compartir tu amor, tu luz y tu energía sanadora con las personas que necesitan sanación. Haz que tu luz entre en los hospitales, sanatorios, orfanatos, prisiones, hospitales psiquiátricos y otras instituciones de desesperación. Que tu luz lleve esperanza, conocimiento y paz.

Haz que tu luz penetre en toda casa de tu ciudad donde hay sufrimiento y dolor. Que tu amor, tu luz y tu energía sanadora lleven consuelo a aquellos que lo necesitan. Entra a las iglesias y ablanda los corazones de los que las dirigen para que actúen verdaderamente movidos por el amor incondicional. La hermosa luz que proviene de tu corazón entra en la sede del gobierno llevando claridad, conocimiento y el mensaje de la verdad. Que pase por todas las sedes de todos los gobiernos. Elige un lugar del planeta al que te gustaría contribuir a sanar. Concentra tu luz en ese lugar. Puede ser un lugar muy lejano o que está a la vuelta de la esquina. Concentra tu amor, tu luz y tu energía sanadora en ese lugar y ve cómo se equilibra y armoniza. Ve cómo está completo, sano, íntegro. Tómate un momento cada día para enviar tu amor, tu luz y tu energía sanadora a ese determinado lugar del planeta. Somos la gente. Somos los niños. Somos el mundo. Somos el futuro. Lo que damos vuelve a nosotros multiplicado. Y así es.

MERECEMOS AMOR

No es necesario que nos lo creamos todo. En el momento y el lugar perfectos, lo que necesitemos subirá a la superficie. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de amarse más. Cada uno de nosotros merece ser amado. Merecemos vivir bien, estar sanos, amar y ser amados, prosperar y el niño pequeño merece crecer para llevar una vida maravillosa, absolutamente maravillosa.

Contémplate rodeado por el amor, feliz, sano y completo. Ve tu vida tal como te gustaría que fuera, en sus más mínimos detalles. Te lo mereces. Después coge el amor de tu corazón y haz que fluya llenando tu cuerpo con su energía sanadora.

Tu amor fluye por la habitación y por toda la casa hasta que te encuentras dentro de un inmenso círculo de amor. Siente cómo circula el amor, y así como sale de ti, vuelve. El amor es la fuerza sanadora más poderosa que hay. Haz que circule una y otra vez. Deja que lave tu cuerpo. Eres amor. Y así es.

UN CIRCULO DE AMOR

Contémplate de pie en un espacio muy seguro. Libera tus cargas, pesares y temores. Libera todas las adicciones y pautas negativas del pasado. Ve cómo se desprenden de ti. Después mírate de pie en tu lugar seguro con los brazos abiertos y diciendo: Estoy abierto y receptivo a:________ . Aquí declara lo que deseas. No lo que no deseas, sino lo que deseas. Y puedes darte cuenta de que es posible. Contémplate íntegro y sano, en paz, repleto de amor.

Lo único que necesitamos es una idea para cambiar nuestra vida. En este planeta podemos estar dentro de un círculo de odio o dentro de un círculo de amor y sanación. Escojo estar en un círculo de amor, y creo que todos desean lo mismo. Deseamos expresarnos creativamente de formas satisfactorias, gratificantes. Deseamos estar en paz y a salvo.

En este espacio, siente tu conexión con el resto del mundo. Que el amor que hay en ti vaya de corazón a corazón. El amor sale de ti, y tú sabes que se te devuelve multiplicado. Envío pensamientos de bienestar a todo el mundo y sé que esos pensamientos volverán a mí. Ve cómo el mundo se transforma en un increíble círculo de luz. Y así es.

AMAR ES SANAR

El amor es la fuerza sanadora más poderosa que existe. Me abro al amor. Quiero amar y ser amado. Veo cómo prospero. Me veo sano. Me veo realizado creativamente. Vivo seguro y en paz por eso envío pensamientos de bienestar, aceptación, apoyo y amor a todas las personas que conozco. Ten presente que por el hecho de enviar estos pensamientos también tú los recibirás.

Envuelve a tu familia en un círculo de amor, a todos sus miembros, estén vivos o no. Incluye también a tus amigos, a tus compañeros de trabajo, a todas las personas de tu pasado y a todas las personas a las que quisieras perdonar pero no sabes cómo.

Envía amor a todos los enfermos, a amigos y parejas, al personal de los hospicios, a los médicos, enfermeros, terapeutas alternativos, asistentes sociales... Hemos de ver un final para todas las enfermedades. Con los ojos de tu mente contempla un titular que dice: La humanidad por fin logra vencer todo tipo de enfermedades.

Entra en este círculo de amor. Perdónate. Afirma que las relaciones que tienes con tus padres son maravillosas y armoniosas, basadas en el respeto mutuo y que ese círculo de amor envuelva todo el planeta y que tu corazón se abra para que puedas encontrar en tu interior ese lugar donde guardas el amor incondicional. Ve cómo todo el mundo vive con dignidad, en paz y con alegría.

Eres digno de amor. Eres una persona. Eres poderoso. Te abres a todo bien. Y así es.

AMEMOS TODAS NUESTRAS PARTES

Me gustaría que volvieras a la época en que tenías cinco años y te vieras con la mayor claridad posible. Mira a ese niño pequeño, y con los brazos abiertos dile: Soy tu futuro y he venido a amarte. Abrázalo y tráelo contigo al momento presente. Ahora los dos estáis frente a un espejo de modo que os podáis mirar mutuamente con amor.

Observa que hay algunas partes tuyas que te faltan. Vuelve al momento en que naciste. Estabas mojado y sentías el aire frío en tu cuerpo. Acababas de pasar por un difícil viaje. Las luces brillaban, aún no habían cortado el cordón umbilical y tenías miedo. Sin embargo, estabas dispuesto a iniciar tu vida en este planeta. Ama a ese bebé.

Avanza hacia la época en que estabas aprendiendo a caminar. Te levantabas y caías, volvías a levantarte y volvías a caer. De pronto diste tu primer paso, después otro y otro. Qué orgulloso te sentías de ti mismo. Ama a ese pequeño.

Vuelve a tu primer día de escuela. No deseabas dejar a tu madre. Fuiste valiente al atravesar el umbral hacia un nuevo período de tu vida. Afrontaste esa situación de la mejor manera que pudiste. Ama a ese niño.

Ahora ya tienes diez años. Recuerda lo que pasaba. Puede que haya sido maravilloso o terrible. Te comportabas tan bien como podías para sobrevivir. Ama a ese niño de diez años.

Avanza hasta el momento en que entraste en la pubertad y comenzaste a ser adolescente. Puede haber sido muy emocionante porque por fin estabas haciéndote mayor. Puede haber sido terrible porque te sentías presionado por tus compañeros. Manejaste la situación lo mejor posible. Ama a ese adolescente.

Ahora vuelve al momento en que terminaste tus estudios. Sabías más que tus padres. Estabas preparado para iniciar tu vida independiente. Te sentías valiente y asustado al mismo tiempo. Ama a ese joven adulto.

Recuerda ahora tu primer día de trabajo. La primera vez que ganaste dinero y lo orgulloso que te sentías. Deseabas hacerlo bien. Había tanto que aprender. Hiciste las cosas del mejor modo posible. Ama a esa persona.

Recuerda otra etapa importante de tu vida. Un matrimonio. Tu primer hijo. Un nuevo hogar. Puede haber sido una experiencia maravillosa o terrible. De alguna manera te las arreglaste. Sobreviviste de la mejor forma posible. Ama a esa persona que eres tú.

Ahora adelanta a todas esas partes de ti mismo y, de pie frente al espejo, míralas a todas con amor. Hay otra parte tuya por venir y amar. Tu futuro está ahí con los brazos abiertos y te dice: Estoy aquí para amarte. Y así es.

ESPÍRITU SOY

Nosotros somos los únicos que podemos salvar el mundo. Al unirnos por una causa común encontramos las respuestas. Siempre hemos de recordar que hay una parte de nosotros que es mucho más que nuestro cuerpo, mucho más que nuestra personalidad, mucho más que nuestro malestar y mucho más que nuestro pasado. Hay una parte de nosotros que es mucho más que nuestras relaciones. Nuestro centro es puro espíritu. Siempre ha existido y siempre existirá.

Estamos aquí para amarnos a nosotros mismos, y para amarnos los unos a los otros. Al hacerlo encontraremos las respuestas para sanarnos y sanar el planeta. Vamos hacia tiempos extraordinarios. Están cambiando muchísimas cosas. Es posible que ni siquiera conozcamos la profundidad de los problemas. Pero vamos nadando lo mejor que sabemos. Esto también pasará y encontraremos soluciones.

Somos espíritu. Y somos libres. Nos comunicamos en un plano espiritual porque sabemos que ese plano nunca nos lo podrán quitar. En el plano espiritual todos somos uno. Somos libres. Y así es.

SIENTE TU PODER

Siente tu poder. Siente tu respiración. Siente el poder de tu sonido. Siente el poder de tu amor. Siente el poder de tu perdón. Siente el poder de tu buena disposición a cambiar. Siente tu poder. Eres un ser hermoso, un ser divino y magnífico. Te mereces todo lo bueno, no solo algo, sino todo lo bueno. Siente tu poder. Siéntete en paz con él porque estás seguro. Da la bienvenida a este nuevo día con los brazos abiertos y con amor. Y así es.

HA LLEGADO LA LUZ

Siéntate frente a un amigo o una amiga y cógele las manos. Miraos a los ojos. Respira hondo y libera cualquier temor que puedas tener. Haz otra respiración profunda y libera todo juicio. Permítete estar con esa persona. Lo que ves en ella es un reflejo tuyo, un reflejo de lo que hay en ti.

Todo está bien. Todos somos uno. Respiramos el mismo aire. Bebemos de la misma agua. Comemos los alimentos de la Tierra. Tenemos los mismos deseos y necesidades. Todos deseamos estar sanos. Todos deseamos amar y ser amados. Todos deseamos vivir en paz y cómodamente, y todos deseamos prosperar. Todos deseamos experimentar nuestra vida plenamente.

Mira a la persona que está frente a ti con amor, y prepárate a recibir ese amor de vuelta. Puedes darte cuenta de que estás a salvo. Mientras miras a esa persona, haz afirmaciones sanadoras para ella. Afirma que tiene relaciones afectuosas para que esté rodeada de personas que la amen dondequiera que vaya. Afirma que disfruta de prosperidad para que su vida sea agradable y cómoda. Afirma que dispone de bienestar y seguridad, y puedes darte cuenta de que lo que das te retornará multiplicado. De modo que afirma lo mejor de todo. Sabes que esa persona se lo merece y ves que está dispuesta a aceptarlo. Y así es.

El amor es siempre la respuesta para sanar en cualquier aspecto. Me amo exactamente tal como soy. Louise Hay