LA TEOSOFÍA DE HELENA BLAVATSKY

19/04/2020

La función de la teosofía de Helena Blavatsky radica en abrir el corazón y la mente, a la caridad, la justicia y la generosidad. Esencias del ser humano.

La teosofía de Helena Blavatsky - Escrito por Helena Blavatsky

LA TEOSOFÍA

La teosofía simplemente es como la luz.

La teosofía trata de un conjunto de doctrinas religiosas que defienden que el conocimiento de Dios se puede alcanzar sin necesidad de la revelación divina; presentan un aspecto místico que defiende la transmigración de las almas.

En este siglo, cuando Helena Petrovna Blavatskaya descubrió ‑o redescubrió‑ la existencia de Maestros en espíritu que van trabajando y ayudando a la gente que está en el camino, nadie le creyó. La gente creyó que se había vuelto loca, porque la gente decía: Danos pruebas, ¿Dónde están esos Maestros? Una de las más grandes cosas que hizo la teosofía fue el redescubrir a los Maestros, porque cualquiera que haya llegado a la iluminación permanece en el mundo, porque no hay ningún otro sitio dónde ir. Esta es la única existencia que hay.

La teosofía simplemente es como la luz. La luz está presente: y va iluminando todo lo que está a su alrededor. Si el camino está desierto y no pasa nadie, entonces la luz también continúa encendida porque esa es su naturaleza. Alguien llega al camino, y entonces la luz está presente y la luz guía; no es que él tenga que hacer algo de su parte ‑simplemente es su naturaleza. Cada vez que un ser llega a la iluminación permanece como guía. Pero no podrás reconocer un guía en espíritu si no puedes reconocer a un guía de carne y hueso.

Los textos de auténtica teosofía no se dirigen al yo inferior. Son dedicados y dirigidos a los que quieren aprender a tener ojos para ver. Su lectura despierta nuevas conexiones cerebrales y un nuevo tipo de inteligencia, por lo que parece difícil a primera vista. Se trata de la inteligencia espiritual, la nueva inteligencia planetaria y universal; la inteligencia que permite el auto-conocimiento verdadero.

Conozcamos un poco de Teosofía en manos de Helena Blavatskaya...

LA TEOSOFÍA DE BLAVATSKY

Interesantes fragmentos de Teosofía de Helena Blavatsky

Mi mente quieta, mi alma y espíritu en paz... Las personas demuestran su debilidad, humillando a los demás, sin saber y comprender que su inseguridad y su propia muerte en vida, hacen que se pierdan de lo mas maravilloso que es esta existencia, el amor verdadero, la paz la armonía y la tranquilidad interna, que mi persona encuentra tan feliz y completa.

«La mente que es esclava de los sentidos, hace al alma tan inválida, como el bote que el viento extravía sobre las aguas».

La función de la Teosofía es la de abrir el corazón y la mente del hombre a la caridad, la justicia y la generosidad, atributos que pertenecen específicamente al reino humano y son naturales al hombre, cuando éste ha desarrollado las cualidades del ser humano.

La Teosofía enseña al hombre animal a ser humano; y cuando la gente ha aprendido a pensar y a sentir tal como deberían pensar y sentir los seres humanos, éstos actuarán humanamente y todos harán, de forma espontánea, obras de caridad, justicia y generosidad.

LA COLECTIVIDAD

La cresta de la ola de la evolución intelectual debe ser sujetada con determinación y guiada hacia la espiritualidad. Esta no puede ser forzada dentro de creencias y adoración emocional. La esencia de los pensamientos superiores de la colectividad de sus miembros debe guiar todas las acciones de forma abierta y libre. Nunca tratar de sujetar a uno la voluntad de otros. En tiempos favorables liberamos influencias elevadoras que impresionan a varias personas de diferentes maneras. Es el aspecto colectivo de muchos de estos pensamientos que puede dar el rumbo correcto de las acciones.

SERES DEL ESPACIO

Nadie ha descrito más poética y acabadamente los seres elementales como Helena Petrovna Blavatskaya, pues cuando los pinta como “algo inmaterial que da idea de alegría y luz”, parecen sus palabras más bien eco fiel de la memoria exuberante de la imaginación.

El hombre es tanto más presuntuoso cuanto más ignorante. Durante muchos siglos sólo vio lucecitas encendidas por Dios para alumbrarle por la noche en los innumerables mundos que centellean en el espacio como burbujas en un océano sin límites.

La astronomía ha desvanecido esta ilusión de la vanidad humana, y, aunque con repugnancia, confiesa el hombre que los astros son otros tantos mundos mayores y mejores que el suyo.

«Por doquiera descubre la ciencia nuevas vidas en esta inmensa ordenación».

Procediendo, pues, por rigurosa analogía, si no hay brizna de hierba ni gota de agua que no sea, como la estrella más lejana, un mundo palpitante de vida, y si el hombre es un mando para los millones de seres vivientes que pueblan su carne y su sangre, basta el sentido común para inferir que los infinitos espacios interplanetarios están cuajados de entidades vivientes adaptadas a dicho medio. ¿No es absurdo admitir la vida en una brizna de hierba y negarla en las inmensidad es del espacio? La ley reguladora del sistema universal no consiente el vacío ni en un punto siquiera, ni tampoco permite lugar alguno donde no aliente la vida. ¿Cómo cabe concebir, entonces, que el espacio esté vacío, inanimado, y tenga en el ordenamiento de la creación menor utilidad que la brizna de hierba o la gota de agua poblada de miles de infusorios? El microscopio descubre los parásitos que habitan en la brizna, pero no se ha inventado todavía un telescopio de suficiente alcance, para descubrir los nobilísimos y superiores seres que pueblan los inmensos espacios etéreos. Sin embargo, entre estos seres y el hombre hay misteriosa y terrible afinidad.

«Mas para descorrer este velo es preciso que el alma rebose de vivo entusiasmo y se desprenda de todo deseo mundano».

Dispuesto así el hombre, vendrá en su auxilio la ciencia para que su vista sea más aguda, su ingenio más vivo, su sensibilidad más exquisita y aun el mismo éter, por virtud de ciertos secretos de química sublime, será más tangible y manifiesto. Después de todo, esto no es magia como se figuran los crédulos, pues no hay magia contra naturaleza, sino que únicamente la ciencia es capaz de dominar a la naturaleza. Ahora bien: existen en el espacio millones de seres no precisamente espirituales, porque todos tienen, como los infusorios, ciertas formas de materia, si bien tan delicada, vaporosa y tenue, que es a manera de película o vello que envuelve el espíritu.

A la verdad, estas razas difieren entre sí completamente, pues unas son de extrema sabiduría y otras de horrible malignidad; unas hostiles como enemiga implacable hacia el hombre y otras benéficas como medianeras entre cielo y tierra.

EL NIRVANA

Mucha gente se pregunta que hay que hacer para seguir un Camino Espiritual, y van buscando métodos más y más novedosos. Pero la generosidad, la virtud, la paciencia, el vigor, la meditación y la sabiduría, son el camino hacia el Nirvana. Seis conceptos dignos de meditar.

LA EVOLUCIÓN

Es el desarrollo de órdenes superiores de animales partiendo de otros órdenes inferiores. La ciencia moderna sólo se ocupa de una parcial evolución física, evitando prudentemente o ignorando la más elevada, o sea la espiritual, lo que obligaría a nuestros contemporáneos a confesar su inferioridad respecto a los antiguos filósofos y psicólogos.

Los sabios antiguos, remontándose a lo incognoscible, tomaban su punto de partida desde la primera manifestación de lo invisible, de lo inevitable, y por un razonamiento rigurosamente lógico, desde el Ser creador necesario en absoluto, el alma universal del universo.

La evolución empieza entre ellos desde el Espíritu puro, el cual descendiendo más y más, adquirió por fin una forma visible y comprensible, y llegó a convertirse en materia. Llegados a este punto, especulan por el método de Darwin, pero partiendo de una base amplia y comprensible. Toda evolución consiste en una vida que se desarrolla pasando de una forma a otra y almacenando en sí misma las experiencias que adquiere a través de dichas formas.

LA UNIDAD ABSOLUTA

El primer dogma es la Unidad Universal u Homogeneidad, bajo tres aspectos. Esto conduce a una concepción posible de la Deidad, que como una unidad absoluta debe permanecer por siempre incomprensible para los intelectos finitos.

Si quieres creer en el poder que actúa dentro de la raíz de una planta, o imaginar la raíz escondida bajo el suelo, tienes que pensar en su tallo o tronco y en sus hojas y flores. No puedes imaginar ese poder independiente de estos objetos. La Vida solo puede conocerse por el Árbol de la Vida.

La idea de una Unidad Absoluta se rompería por completo en nuestra concepción, si no tuviésemos algo concreto ante nuestros ojos para contener esa Unidad. Y la deidad siendo absoluta, debe ser omnipresente, de aquí que ni siquiera un átomo pueda dejar de contener a ELLO dentro de sí mismo.

Las raíces, el tronco y sus muchas ramas son tres objetos distintos, sin embargo ellos son un solo árbol. La Deidad es una, porque Ello es infinito. Es triple porque siempre se está manifestando. Esta manifestación es triple en sus aspectos, ya que requieren, como dice Aristóteles, de tres principios para que todo cuerpo natural se haga objetivo: privación, forma y materia. La privación significaba en la mente del gran filósofo eso que llaman prototipos impresos en la Luz Astral – el plano y mundo más inferior del espíritu etérico puro.

La unión de éstos tres principios depende de un cuarto -la vida- que se irradia desde las cúspides de lo inalcanzable, para convertirse en una esencia difundida universalmente en los planos manifestados de la Existencia. Y este cuaternario (Padre, Madre, Hijo, como una UNIDAD, y un cuaternario, como una manifestación viva) ha sido el medio para conducir a la muy arcaica idea de la inmaculada concepción, ahora finalmente cristalizada en un dogma de la Iglesia Cristiana.

PENSAMIENTOS DE BLAVATSKY

Existe un camino, escarpado y espinoso, lleno de peligros de toda clase -pero aún así es un camino; y conduce al Corazón del Universo. Puedo deciros cómo encontrar a Aquellos que os mostrarán los portales secretos que sólo conducen hacia el interior... Para aquellos que logren avanzar, existe una recompensa más allá de toda definición: el poder de bendecir y salvar a la humanidad. Para aquellos que fracasen, hay otras vidas en las cuales el éxito les puede llegar.

Cuanto más avances, tantos más lazos encontrarán tus pies. El sendero que a la meta conduce está iluminado por una luz única, la luz del arrojo, que arde en el corazón. Cuanto más osa uno, tanto más obtendrá. Cuanto más teme, tanto más palidecerá aquella luz, la única que puede guiarle.

No creas que viviendo en selvas sombrías, en orgulloso retiro y apartamiento de los hombres, no creas tú que alimentándote sólo de hierbas y raíces y mitigando la sed con la nieve de la gran cordillera; no creas tú, devoto, que todo esto pueda conducirte a la meta de la liberación final.

Huye de la ignorancia, huye igualmente de la ilusión. Aparta tu faz de las decepciones mundanales; desconfía de tus sentidos, porque son falsos. Pero en lo interior de tu cuerpo, en el sagrario de tus sensaciones, busca en lo impersonal al hombre eterno, y una vez lo hayas encontrado, mira hacia dentro: eres Buda.

No separarás tu ser del SER y de los otros seres; antes sumirás el Océano en la gota, y la gota en el Océano. Así estarás en perfecta armonía con todo cuanto vive; amarás a los hombres, como si fuesen todos ellos tus compañeros y hermanos, discípulos de una misma tierna madre.

«No hay religión más elevada que la verdad».

Helena Petrovna Blavatskaya

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