LA INDAGACIÓN DEL PENSAMIENTO Y LA REALIDAD

28/09/2020

Abre las puertas del proceso de la indagación del pensamiento y la realidad para librarte del sufrimiento y de los miedos. Excelente articulo de crecimiento.

La indagación del pensamiento y la realidad - Escrito por Byron Katie

LA INDAGACIÓN

Abre las puertas del proceso de indagación para librarte del sufrimiento

La práctica del proceso de indagación, un proceso simple y poderoso que puede poner fin a tu sufrimiento sea cual sea la circunstancia en la que te encuentres.

El proceso de indagación te permite conectar con tu yo más profundo, ampliar la mirada sobre una situación que te preocupa y encontrar tus propias respuestas a problemas y conflictos siguiendo tu guía interior.

Veamos dos principios útiles de indagación de Byron Katie...

  • Los asuntos
  • Los pensamientos

LOS ASUNTOS

Indaga tus propios asuntos

Encontramos 3 tipos de asuntos: Los míos, los tuyos y los de la realidad o Dios (esto no se debe entender en un sentido religioso, es más bien una manera de hacer referencia a todo aquello que escapa a nuestro control).

Un terremoto es un asunto de Dios o la realidad. Terremotos, retrasos de aviones, lluvias. Estar en asuntos de Dios es una pérdida de tiempo y energía. No sirve para nada y tenemos la tendencia de que a lo largo del día nos lamentemos por lo que simplemente “ocurre” a nuestro alrededor.

Cuando mientes ese es tu asunto. Si ante una determinada situación mientes, esa es tu decisión, solamente depende de ti. Si miento o no ese es mi asunto. De igual manera si yo decido mentir o no hacerlo en una situación determinada ese es mi asunto. En el caso de que me moleste contigo por mentir estoy en tus asuntos.

Cuando estoy en tus asuntos dejo de atender mi mundo interno: me separo de mí, me desconecto de ti y del resto del mundo. Tengo emociones difíciles y actúo con confusión mental, desde la negación de lo que ocurre.

«Gran parte de nuestro malestar, de nuestro sufrimiento, proviene de vivir mentalmente fuera de nuestros asuntos».

Te invito a que recuerdes ahora las veces en las que te has molestado, enfadado, entristecido por lo que alguien ha hecho o ha dejado de hacer. Cuántas veces has querido controlar, manipular a los demás para que hagan lo que tu quieres que hagan.

Tenemos la tendencia a estar en asuntos de los demás. Así lo hemos aprendido desde pequeñas y lo vemos como algo normal. Esto es una fuente de conflictos. Mi asunto es ocuparme de lo que es adecuado para mí. Así de simple. Ocuparme mentalmente de tus asuntos es un obstáculo para atender a los míos.

Imagina por un momento ¿cómo sería ocuparte de tus asuntos?

La idea es que podamos distinguir entre condiciones (aquello que no podemos cambiar, por ejemplo, mi altura) y problemas en sí, (aquello que sí podemos cambiar, por ejemplo mi forma tratar a los demás). Esta distinción puede ayudarnos a enfocar nuestra energía y tiempo en la dirección correcta.

Mi altura no es mi asunto, la manera en que trato a los demás si lo es. Saber lo que es adecuado para mí es mi único asunto, el único espacio donde de verdad puedo tener influencia y capacidad de cambio.

Alcanzar la capacidad de estar en mis asuntos, es una habilidad que se va desarrollando con la práctica de la indagación.

A mi juicio, no es suficiente con comprenderlo desde la teoría sino de integrarlo momento a momento, día a día. Es muy transformador y supone dejar de malgastar tiempo y energía y que tu vida de un giro de 180 grados.

LOS PENSAMIENTOS

Indaga y dales el lugar adecuado a tus pensamientos

Amar es identificar pensamientos estresantes, darles la bienvenida e indagar en ellos. Para ello ten en cuenta estos 4 principios:

OBSERVA TUS PENSAMIENTOS

Observa cuando tus pensamientos se oponen a la realidad

La idea es que cuando queremos que la realidad sea diferente a lo que es, dejamos de amar lo que es, y esto nos genera tensión y sufrimiento.

Siguiendo con el ejemplo anterior si pienso que “no deberías mentir”, quiero cambiarte, no te acepto como eres en ese momento. Y lo más importante es que no puedo hacer nada para cambiarte. Puedo pedirte que no me mientas y eso no asegura que no vuelva a suceder.

Si pienso “Ojalá no hubieses mentido” me quedo ahí anclada, echándote en cara el que hayas mentido y el daño causado. Me siento una víctima y tú eres el culpable. Dentro de mí las imágenes de lo que ha ocurrido y lo que debería de haber ocurrido se contraponen, sólo encuentro desasosiego e impotencia. La lucha interna está servida.

Y es que cada una de las veces que discuto con la realidad siempre pierdo. ¿Y cómo puedo saber cuando discuto con la realidad?

Cada vez que hay un “debería” o un “no quiero” en mi diálogo interno: Debería llover más, no deberían cortar los árboles de mi calle, el vecino debería bajar el volumen de la música, debería ser más alta, debería ser más perseverante, debería saber qué hacer en esa situación, mi madre no debería sufrir, mi abuela no debería tener Alzheimer…

¿Cambia en algo la situación por querer algo diferente de lo que ocurre en ese momento? La respuesta es no. Lo único que consigo es enfadarme y estresarme.

Antes de conocer el proceso de indagación pensaba que si aceptaba la realidad, eso me convertiría en una persona apática, pasiva; y en mi experiencia es exactamente lo opuesto. Estar en mis asuntos me permite ser más asertiva, me facilita poner límites y me da «el espacio» para ser activa. Por ejemplo, si estando en mis asuntos pienso; Has mentido. ¿Qué puedo hacer ahora? esto me da mucho más poder. Automáticamente dejo de intentar cambiarte (ese es tu asunto) y me ocupo de mi experiencia de esa situación desde un lugar en el que no sufro y no me supone una pérdida de energía.

COMPRENDE TUS PENSAMIENTOS

Acoge siempre tus pensamientos con comprensión

Los pensamientos aparecen y desaparecen de nuestra mente a lo largo del día. El sufrimiento se origina no al tener ciertos pensamientos sino al creerlos, sólo son perjudiciales cuando nos apegamos a ellos como si fueran verdad.

Durante muchos años intenté combatir los pensamientos negativos sin éxito. Probé diferentes técnicas para “parar” esos pensamientos que siempre volvían incluso con más fuerza. Lo que quiero decir es que lo único que me ha servido ha sido acoger esos pensamientos como visitantes que vienen con un mensaje, con un regalo escondido.

«Al indagar en esos pensamientos obtengo más consciencia y una perspectiva amable de la situación».

El proceso de indagación se aplica a situaciones sobre la pareja y vida familiar, el dinero, el cuerpo y las adicciones, juicios personales o cualquier pensamiento y también sobre cómo aplicarlo a la vida cotidiana y cómo hacernos amigos de lo peor que nos puede ocurrir.

CUIDA TUS PENSAMIENTOS

Cuida tus pensamientos y sé consciente de tus historias

«Las historias son los pensamientos o cadenas de pensamientos que creemos que son reales. Pueden referirse al pasado, al presente o al futuro».

Hace unas semanas miré el móvil y vi tres llamadas perdidas de mi madre, lo cual es algo inusual ya que ella suele llamar como mucho una vez. En ese momento mi abuela me vino a la mente. Pensé que algo le habría pasado. Aparecían imágenes de mi abuela enferma o en el hospital. Empecé a preocuparme. Sentía tensión en los músculos de la espalda y tenía el estómago del revés y cuando por fin pude hablar con ella me explicó que la razón por la que me había llamado repetidamente era porque en ese momento estaba en el despacho del gestor y necesitaba preguntarme algo. ¡Mi abuela estaba perfectamente!

Al colgar el teléfono pude ver claramente toda la historia, la interpretación de la realidad, los pensamientos no contrastados y tomados como ciertos.

¿Cómo sería convertirte en un amante de lo que es?

Piensa un segundo… ¿Puedes recordar un momento en que te ocurriera algo parecido? ¿cuánto de tu vida vives en “La historia” y cuánto en la realidad? ¿Cuántos de tus automatismos se basan en historias dolorosas o estresantes? Y ahora imagina por un momento… ¿Quién serías sin tu historia? ¿Cómo sería tu vida sin esas historias de sufrimiento?

PENSAMIENTOS SIN SUFRIMIENTO

Mira siempre el pensamiento detrás del sufrimiento

Todo sufrimiento es causado por un pensamiento que no es cierto. A veces estamos confundidos y nos es difícil identificar los pensamientos. Incluso darnos cuenta de que “estamos sufriendo”.

¿Cómo saber si estoy sufriendo?

Me doy cuenta de que sufro cuando siento emociones difíciles como ira, frustración, tristeza. La clave está en escuchar al cuerpo. Observar qué me quiere decir. ¿Cómo es tu respiración? ¿Sientes tensión en los hombros o los brazos? Me refiero a que nuestro estado natural es una estado de flujo, de paz y armonía. Ser consciente de tu cuerpo te permitirá darte cuenta de los pensamientos que están causando esas emociones difíciles.

EL PROCESO DE INDAGACIÓN

Practica el poderoso proceso de indagación

El proceso de indagación es una forma sencilla y efectiva de cuestionar los pensamientos que causan todo tu sufrimiento. A través de 4 preguntas y 3 inversiones puedes ver más allá de lo que tu mente te dice y liberarte de las historias y los pensamientos estresantes.

LAS CUATRO PREGUNTAS

El proceso de indagación a través de las 4 preguntas es un viaje hacia el interior de ti. Es una manera de conectar con tu naturaleza sabia. Contestando a las 4 preguntas puedes volver a casa. Encontrarte con quién eres realmente. Conectar contigo sin los juicios y sin las ideas acerca de como deberían ser las cosas. Hacerte las 4 preguntas facilita el encuentro amoroso con lo que es, con la realidad tal cual es. Es decir, hacer estas 4 preguntas te acercan a Amar lo que es. De manera que el sufrimiento no existe, ya que dejas de querer que las cosas sean diferentes a como son. Es una aceptación profunda hacia la vida.

Antes de hacer estas 4 preguntas hay que escoger una situación o pensamiento que te cause estrés, dolor o sufrimiento. Una vez hayas escrito tu afirmación o pensamiento puedes indagarlo con las 4 preguntas.

  1. ¿Es verdad?
  2. ¿Es verdad con absoluta certeza?
  3. ¿Cómo reaccionas a estos pensamientos?
  4. ¿Qué o quién serías sin el pensamiento?

1 - ¿ES VERDAD?

A veces ocurre que inmediatamente ves que la afirmación que has escrito no es verdad. Si la respuesta es no, entonces pasa directamente a las pregunta 3. Si tu respuesta es sí puedes explorarla preguntándote: ¿Cuál es la realidad de eso?

Por ejemplo, escojamos la siguiente situación: Entras a tu casa y parece que no hay nadie. Abres la habitación de tu hija María de 18 años y la ves tumbada en la cama absorta en la pantalla justo como la dejaste 4 horas atrás. Y piensas: “María no debería pasar tanto tiempo con el móvil”.

¿Cuál es la realidad de esta situación? Según tu experiencia ¿María pasa mucho tiempo con el móvil? Tu respuesta sería sí. Eso ocurre, la realidad es que María desde que se levanta mira su móvil y pasa de cuatro a seis horas cada día mirando el móvil.

¿Cómo sabemos que María Si debería pasar tanto tiempo con el móvil? Porque es lo que hace. Esa es la realidad de la situación. Puede que en el futuro esto no sea así, pero sí lo es en el presente. En la realidad de ahora, la verdad es que María está mucho tiempo con el móvil.

Tu pensamiento “María no debería pasar tanto tiempo con el móvil” es una discusión mental con lo que es. El discutir con la realidad no te beneficia ni tampoco hace que María cambie su comportamiento.

Tal vez si aceptas que “María pasa ese tiempo con el móvil” algo ocurra y cambios insospechados tengan lugar. Sin los debería y no debería podemos ver la realidad tal como es, y esto nos hace libres para actuar de una manera efectiva, lúcida y sensata.

El preguntarte ¿Cuál es la realidad de eso? Es útil para salirte mentalmente de esa historia y transformarla en realidad. En la verdad de lo que es, lo que realmente está sucediendo.

¿De quién es asunto?

Como decía antes hay 3 clases de asuntos: los míos, los tuyos y los de la realidad (o Dios). El preguntarte: ¿En los asuntos de quién estoy cuando tengo el pensamiento “María no debería pasar tanto tiempo con el móvil”?

Cada vez que piensas que alguien tiene que hacer algo diferente a lo que hace, que alguien necesita cambiar, estás mentalmente en los asuntos de esa persona. Estás fuera de tus asuntos viviendo la vida de esa persona y desatendiendo la tuya.

Si piensas que “María no debería pasar tanto tiempo con el móvil” puedes preguntarte ¿Es verdad? ¿de quién es asunto?

2 - ¿ES VERDAD CON ABSOLUTA CERTEZA?

SSi la respuesta a la pregunta 1 es Sí. Entonces pregúntate ¿Tengo la absoluta certeza de que eso es verdad? En muchos casos ese pensamiento es una apariencia. Es decir, sólo parece ser verdad. Lo parece.

«Esta pregunta es una invitación a escuchar la voz interior y ver la realidad como es».

Solemos creer historias acerca del mundo sin cuestionarnos si son verdad. Por ejemplo es una creencia ampliamente compartida el pensar: “El mundo necesita más amor”, “Hay demasiada violencia”. Las afirmaciones de este tipo parecían ser amorosas y sensibles pero cuando las escuchaba le generaban malestar, tensión. Le impedían sentirse en paz. Entonces se preguntó: ¿Tengo la absoluta certeza de que eso es verdad? ¿puedo realmente saber por mi misma, en mi interior, que la gente debería ser más afectuosa? Aun cuando el mundo entero me diga que así debería ser, ¿es realmente verdad? Entonces al conectar con su voz interna se dio cuenta de que no hay ningún “debería ser”. Sólo hay lo que es.

“La verdad no puede ser dictada por nadie. Tiene existencia propia”

Siguiendo con el ejemplo: “María no debería pasar tanto tiempo con el móvil” . Puedes pensar que claro que es verdad!… Puedes creer hoy en día mucha gente tiene adicción al móvil y que esto tiene consecuencias negativas a la hora de relacionarse con los demás.

Entonces pregúntate ¿Tienes la absoluta certeza de que es verdad que María no debería pasar tanto tiempo con el móvil? ¿Tienes la absoluta certeza de que a María le iría mejor si dejara de pasar tanto tiempo con el móvil? ¿Puedes realmente saber qué le aporta más felicidad o bienestar a María? Simplemente contempla estas preguntas.

“María no debería pasar tanto tiempo con el móvil” ¿Tienes la absoluta certeza de que es verdad? Si tu respuesta es sí. Entonces pasa a la pregunta 3. Si estas confundido vuelve a verificar.

3 - ¿CÓMO REACCIONAS A ESTOS PENSAMIENTOS?

Con esta pregunta exploramos los efectos de creer la afirmación. Es decir, experimentamos qué nos sucede adentro al creer ese pensamiento. Las consecuencias pueden ser desde una tensión ligera hasta un malestar general, falta de concentración, estrés, nervios, miedo paralizante. Afirmo que “la tensión nunca es tan natural como la paz” invito a que explores como antes de tener ese pensamiento “María pasa mucho tiempo con el móvil” tu estado era de paz y tranquilidad.

Muchas personas pasan gran parte de su día en la pregunta tres, es decir, reaccionando a lo que piensan, sin ni siquiera ser conscientes de ello. Están sumergidos en la historia. Cuando crees pensamientos que se oponen a la realidad generas emociones incómodas.

Estas emociones vienen acompañadas de tensiones y sensaciones desagradables en tu cuerpo. La invitación es a darte cuenta de las emociones que estás teniendo y a observar estas reacciones físicas molestas. Date cuenta de cómo te quitas tu paz interna.

Los pensamientos estresantes también evocan imágenes del pasado (por ejemplo: la de María mirando al móvil mientras tú le hablabas ) o del futuro (María deprimida e insolvente y tú sintiéndote desdichada). Es decir: aparecen imágenes que corroboran eso que piensas, que te demuestran que ese pensamiento era «verdad». Normalmente esas imágenes te muestran a ti como una víctima de una situación injusta y a la otra persona como el verdugo causante de tu malestar.

¿Puedes encontrar una razón para renunciar a ese pensamiento?

Esta pregunta es muy poderosa, ya que tras explorar lo que pasa en tu cuerpo y tus emociones eres consciente del impacto negativo de ese pensamiento en ti.

No se trata de forzarte en renunciar al pensamiento, simplemente en reconocer los motivos que podrías tener para dejarlo ir, aunque en realidad es el pensamiento el que te deja ir a ti.

¿Puedes encontrar una razón que no sea estresante para mantener ese pensamiento? De nuevo la invitación es a observar como pudiera ser que encuentres razones pero todas te generan tensión, estrés, malestar. Si lo que quieres es dejar de sufrir, entonces ninguna de ellas es válida.

Puedes preguntarte: ¿Este pensamiento trae paz o estrés en mi vida?

4 - ¿QUIÉN SERÍAS SIN EL PENSAMIENTO?

Imagínate en la situación que has traído a indagación y cierra los ojos. Toma tres respiraciones profundas e imagina quién serías si no tuvieras la capacidad, si no pudieras, tener ese pensamiento. ¿Cómo ves a esa persona sin la historia? ¿Cómo cambia ese momento sin el pensamiento? ¿Cómo te sientes con respecto a esta persona sin la historia? ¿Te sientes más cercana a ella o más alejado de ella? ¿Qué ha cambiado de la situación? Tal vez te cueste contestar a estas preguntas al principio. Pudiera ser que nunca has explorado una situación sin la historia como apéndice.

Sin la historia actuamos más eficazmente y también somos capaces de escuchar, de sentir alegría y ser felices. Sin la historia el miedo se desvanece.

«La felicidad es el estado natural de alguien que sabe que no hay nada que saber y que ya tiene todo lo que necesita aquí y ahora».

A veces al sumergirnos en esta pregunta, ¿Qué o quién serías sin el pensamiento?, sentimos que nuestra identidad se tambalea. Es una pregunta que te despoja de todo y te deja solo/a con tu presente, sin la ilusión del pasado o del futuro. Si te surge la cuestión de que sin saber “la vida no tiene sentido” o “no voy a saber cómo manejarme en mi vida” puedes preguntarte ¿es verdad que no voy a saber cómo manejarme en mi vida? Y seguir con las siguientes preguntas.

En mi experiencia someter mis pensamientos a la indagación me devuelve a mi mente lúcida y presente que muestra que la realidad es más amable que lo que mis pensamientos dicen de ella. Tal vez, al principio puede resultar un poco complejo pero con un papel y un bolígrafo, y un poco de práctica podrás liberarte de tu sufrimiento, alcanzar un conocimiento más profundo de ti misma y un acercamiento a amar lo que es.

APRENDIZAJE

Para aprender del pensamiento original vuelve a escribirlo: «María no debería pasar tanto tiempo con el móvil». En este caso encontramos 2 posibles aprendizajes. El aprendizaje hacia ti mismo, es decir en lugar de él o ella escribe «yo» : «yo no debería pasar tanto tiempo con el móvil» y el aprendizaje hacia el opuesto, que es un aprendizaje de 180 grados: «María sí debería pasar tanto tiempo con el móvil».

Esta es una parte muy potente de la indagación donde buscamos ejemplos de cómo estas nuevas afirmaciones obtenidas de darle la vuelta a la afirmación original pueden ser igual o más verdaderas. Tal vez llegues a descubrir 3 o más aprendizajes para una sola afirmación.

Lo interesante es que lo que aprendas sea real y auténtico para ti.

Los aprendizajes te dan las claves para saber cómo actuar la próxima vez que un hecho similar ocurra respondiendo a la situación en lugar de reaccionando. También te dejan ver dónde estabas (emocionalmente, psicológicamente) en el momento en que te sentiste molesta.

«En mi experiencia para empezar a amar lo que es hay que practicar el proceso de indagación a través de las 4 preguntas y los aprendizajes».

Ahora están abiertas las puertas del proceso de indagación: experiencia práctica + proceso de crecimiento personal para librarte de miedos, preocupaciones y pensamientos estresantes. Date por fin, la paz que necesitas. ¡Conviértete en tu propia terapeuta!


Escuche. Puede asombrarnos oír lo que sale cuando permitimos a otros completar sus pensamientos sin interrumpirles.

Byron Katie

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