Mi crecimiento espiritual ha sido lento

No puedo negar que mi crecimiento espiritual ha sido lento. Soy y he sido un ser con defectos, vicios y otro tanto de cosas que impiden evolucionar.

JEBUNA

MI LUCHA ESPIRITUAL

No puedo negar que mi crecimiento espiritual ha sido lento. Soy y he sido un ser con defectos, vicios y otro tanto de cosas que impiden evolucionar en el amor. Pero tranquilos, trabajo constantemente en ello. Mi lucha es intensa, soy consciente que la persistencia puede lograrlo. Lo importante es que ahora soy un ser que no fuma, no bebe, no consumo ningún tipo de carne y otras cosillas más. Que dicha, veo abrir puertas cada vez que avanzo en el amor. Ahora sé que puedo reclamar por mérito un destello mayor para mi espíritu.

Que lento he sido, que triste estoy al pensar que he sido lento. Me pregunto: ¿Por qué he sido tan lento en tener consciencia para guiar mis pasos? ¿Por qué he estado dormido tanto tiempo? ¿Qué pasó y en qué momento me atrofié? Malditas religiones, porque atrofian tanto a los seres que vamos en la búsqueda de la verdad y del amor. Lobos con sotana, emisarios de verdades a medias, no saben cuánto daño hacen al planeta y a los hijos de Dios Todo y Eterno. Raza de víboras.

Ahora más que nunca tengo claro que cuando mi ser no puede ver la luz de la verdad, al menos puede usar el recurso de verla a través del entendimiento de los demás. Por eso la existencia de nuestra web, La Iluminación Espiritual. Que lento he sido, pero acá estoy trabajando día a día para que cada uno de ustedes se pueda nutrir con los mensajes que publicamos semanalmente.

La espiritualidad no es una cuestión de velocidad, no es una competencia. Cuando se te da un tesoro es porque estás listo para recibirlo y apreciarlo. Así es la espiritualidad, ella se toma su tiempo, pero cuando llega, es porque la puedes disfrutar y compartir. El goce es tanto que te sientes despierto y lleno de felicidad. Ahora que lo pienso sé que no he sido lento, simplemente estoy en el proceso natural de la espiritualidad.

La sabiduría se preocupa en ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.
No importa que tan lento vayas, lo importante es nunca detenerse.

Confucio