Palabras para crear silencio

El espacio de silencio que hay entre palabras es uno de los mejores recursos para experimentar la quietud de la mente, un destello de la meditación.

OSHO

CREAR ESPACIOS DE SILENCIO

¿Por qué hablo? ¿De dónde salen mis palabras?

Mi manera de hablar es un poco extraña. Ningún orador en el mundo habla como yo. Técnicamente es erróneo; ¡toma el doble de tiempo! Pero los demás oradores tienen un propósito diferente: Mi intención es absolutamente diferente de la de ellos. Ellos hablan porque se han preparado; simplemente repiten algo que han investigado. Segundo, ellos hablan para imponer cierta ideología, cierta idea en ti. Tercero, para ellos hablar es un arte: lo van refinando.

En lo que a mí concierne, yo no soy lo que llaman un orador o un comentarista. No es un arte para mí o una técnica. ¡Técnicamente me estoy volviendo peor cada día! Pero nuestros propósitos son completamente diferentes. No te quiero impresionar con el fin de manipularte. No hablo con el objetivo de lograr algo al convencerte. No hablo para convertirte en cristiano, o en hinduísta, o en mahometano, en un teísta o un ateísta. Esto no me concierne.

Mis charlas son realmente uno de mis recursos para meditar. Nunca ha sido el hablar usado de esta manera: Hablo no para darte un mensaje, sino para detener el funcionamiento de tu mente.

Yo hablo sin tener nada preparado. Yo mismo no sé cuál va a hacer la siguiente palabra, así que nunca cometo un error. Uno comete errores si está preparado. Yo nunca olvido nada, porque uno olvida si uno ha estado recordando. Así que hablo con una libertad con la que tal vez nadie ha hablado.

No me concierne si soy consistente, porque éste no es mi propósito. Un hombre que quiera convencerte y manipularte a través de sus discursos tiene que ser consistente, tiene que ser lógico, tiene que ser racional, que vencer tu razón. Quiere dominarte a través de las palabras.

Mi propósito es único: Yo uso las palabras solo para crear espacios de silencio. Las palabras no son importantes, por lo tanto puedo decir cualquier cosa contradictoria, cualquier cosa absurda, cualquier cosa aislada, porque mi propósito es crear espacios. Las palabras son secundarias; lo primario es el silencio que hay entre estas palabras. Éste es solo un recurso para darte un vislumbre de la meditación. Y una vez que sabes que tienes esa posibilidad, habrás viajado lejos en la dirección de tu propio ser.

La mayoría de las personas en el mundo no creen que sea posible que la mente esté en silencio. Como piensan que no es posible, no lo intentan. El dar a la gente un sabor de la meditación ha sido mi razón básica para hablar, por eso puedo hablar eternamente; no importa lo que estoy diciendo. Lo que importa es que te doy la oportunidad de estar en silencio, algo que tú encuentras difícil de hacer por ti mismo al principio.

Yo no te puedo forzar a que estés en silencio, pero puedo crear un recurso mediante el cual espontáneamente tú te vuelves silencioso. Estoy hablando, y en la mitad de la frase, cuando tú estabas esperando que siguiera otra palabra, no sigue nada, solo un espacio de silencio. Tu mente estaba esperando escuchar, esperando seguir algo, y no quiere perdérselo; naturalmente se vuelve silenciosa. ¿Qué puede hacer la pobre mente? Si se supiera claramente en qué punto estaré silencioso, si te fuera declarado en qué punto o en cuáles puntos estaré en silencio, podrías manejar el pensamiento; no estarías en silencio. Luego sabrás: En este punto él va a estar en silencio; ahora puedo tener mi propia charla. Pero, al ser algo absolutamente inesperado.... Yo mismo no sé porqué paro en ciertos puntos.

Cualquier orador en el mundo que haga esto será condenado, porque un orador que para una y otra vez da a entender que no está bien preparado, que no ha hecho la tarea. Quiere decir que su memoria no es de fiar, que no puede encontrar algunas veces cuál palabra usar. Pero como esto no es oratoria, no me concierne qué personas me condenarán. Mi concernimiento está contigo.

No es solo aquí, sino muy lejos... en cualquier parte del mundo donde haya personas que estén oyendo el vídeo o el audio, ellas llegarán al mismo silencio. Mi éxito no está en convencerte, mi éxito está en darte una prueba real, así llegas a la convicción de que la meditación no es una ficción, que el estado de no-mente no es una idea filosófica, sino que es una realidad, que tienes capacidad para ello, y que no necesitas alguna calificación especial.

Conmigo, estar en silencio es fácil por otra razón. Yo soy silencioso; incluso cuando estoy hablando soy silencioso. Mi ser más profundo no se involucra. Lo que te estoy diciendo no me disturba, no es una carga o una tensión para mí; Estoy tan relajado como es posible. Hablar o no hablar no produce ninguna diferencia en mi.

Naturalmente, esta clase de estado es infeccioso.

Quiero que te hagas responsable, porque yo no puedo estar hablando todo el día para mantenerte en momentos meditativos. El aceptar que tú eres capaz de estar en silencio te ayudará cuando estés meditando solo. Conociendo tu capacidad... y uno viene a conocer su propia capacidad solamente cuando la experimenta. No hay otra manera.

No me hagas totalmente responsable de tu silencio, porque esto te creará una dificultad. Solo, ¿qué vas a hacer? Entonces aquello se convierte en una forma de adicción, y yo no quiero que me cojas adicción. Yo no quiero ser una droga para ti.

Yo quiero que seas independiente y tengas la confianza de que puedes alcanzar estos preciosos momentos por ti mismo.

Si puedes lograrlos conmigo, no hay razón para que no los puedas lograr sin mí, porque yo no soy la causa. Tú tienes que entender que está sucediendo: al escucharme, dejas tu mente de lado.

Escuchando el océano, o escuchando el trueno de las nubes, u oyendo la lluvia mientras cae fuertemente, tú pones de lado tu ego, porque no es necesario... El océano no te va a atacar, los árboles no te van a atacar; no hay necesidad de ninguna defensa. Al ser vulnerable a la vida como tal, a la existencia como tal, tú lograrás estos momentos continuamente. Pronto se convertirán en tu propia vida.

Donde quiera que estés: En casa, en el trabajo o en el camino entre los dos, tú puedes usar la presencia de cualquier sonido, de cualquier ruido, como una oportunidad para ir hacia dentro, a un espacio de silencio y quietud interior.