Hombres incapaces

Hay quienes pasan su vida criticando todo y a todos en cuanto tienen la más mínima oportunidad, inclusive si su opinión no ha sido solicitada.

JBN LIE

Quien critica, es incapaz de aportar algo positivo.

Hay quienes pasan su vida criticando todo y a todos en cuanto tienen la más mínima oportunidad, inclusive si su opinión no ha sido solicitada. Este tipo de personas se caracteriza por su rigidez, por su estructura de pensamiento cerrado, por creer siempre que tienen mejores maneras de hacer las cosas, pero que normalmente no hacen nada, excepto juzgar y criticar a quienes sí hacen.

Obviamente cada uno desde su propia estructura de pensamiento es capaz de abordar un escenario de acuerdo a su experiencia, sus creencias, sus conocimientos, su educación, pero nadie es dueño de la verdad y todo lo que hagamos resulta perfectible. Es decir, siempre habrá una mejor manera de hacer cualquier cosa, por lo que siempre existirá alguien capaz de criticar o desmeritar lo que otra persona haga.

Sin embargo, la crítica pocas veces suma, es fácil opinar desde afuera, lo difícil es enfrentarse a una situación y resolverla con los recursos que se tengan para el momento, a fin de cuentas, siempre todos procurarán hacer lo mejor posible con las herramientas y conocimientos que tengan y lo menos que necesitamos es una persona que juzgue y critique nuestras acciones.

Debemos ser empáticos, ponernos en el rol de los demás y compasivamente entender sus pasos, y si aún no es posible podemos tomar como opción callar en lugar de criticar. Siempre habrá quien defienda las críticas constructivas, y ciertamente muchas de ellas nos pueden hacer crecer y mejorar, pero sin duda hay mecanismos de expresión más útiles que las críticas, que no llevan consigo el mensaje de no lo has hecho bien, disfrazado de lo has hecho mal.

Cada uno recibe las críticas a su manera, algunas personas no se inmutan, dejan que pasen de largo, quizás sean éstas las más afortunadas, mientras que otras sienten decepción, frustración, rabia, sienten miedo a volver a intentarlo o desánimo porque no ha recibido apoyo o crédito por sus acciones.

Mientras más importante sea la opinión de otros en nuestras vidas, más sensibles seremos ante la crítica, si por el contrario, tenemos una manera de vivir, en la cual no necesitamos la aprobación y la aceptación de los demás, nos resultará más sencillo lidiar con las críticas y los juicios que nunca faltarán ante nuestras acciones u omisiones.

Quien mucho crítica, poco tiempo tiene para actuar, para crear, para hacer, es especialista en mirar y evaluar, pero no en tomar acciones por sí mismos, inclusive por miedo a ubicarse en el centro de las miradas que puedan exponerlo a las críticas de los demás.