La esencia

La esencia no tiene forma, pero es lo que hace que las cosas tengan forma. Sin la esencia, todas las formas serían huecas, sin sentido, serían nada.

JEBUNA

ESENCIA Y EGO

La esencia no tiene forma pero es lo que hace que las cosas tengan forma. Sin la esencia, todas las formas serian huecas, sin sentido, serian nada. Lo esencial es tu alma, el amor, la verdad absoluta. El ego es lo contrario, ambición, codicia, deseos, rezos, idolatría, creencias, falsedad, hipocresía, crueldad, etc.

En la existencia, muchas cosas parecen insignificante y sin embargo, tienen su esencia. La esencia del hombre o eso que hay en nuestro interior, tiene un poder ilimitado, es una semilla que puede convertirse a cada instante en una mejor versión de ti. Su poder natural hace que evolucionemos para ir siempre más allá. El resto de nuestro organismo, es en sí una especie de relleno, orejas, ojos, mente, etc. pero en realidad son el medio por el cual podemos brillar.

Cuando nacemos toda nuestra esencia está en su esplendor. Tristemente llega el verdugo social con su maquinaria decapitando nuestra natural esencia y poco a poco se forman en nosotros capas de podredumbre programática que ahogan nuestra original naturaleza. Nos etiquetan, disfrazan nuestro ser, te vuelven respetable, hipócrita, un falso de buenos modales, perfecto para una sociedad de idiotas.

La evolución del ser humano va de afuera hacia adentro, empieza desde la superficie pero no en profundidad, lo hace desde la parte social y programática sin cambiar en absoluto lo esencial en su ser. Luego, todo se vuelve revolución, un cúmulo de ideas que quiere ir un poco más allá, pero todavía sigue siendo algo superficial que no va a lo interno. Luego, viene la rebelión desde tu esencia, donde cambia tu energía, tu consciencia, donde nace el nuevo ser.

La espiritualidad, cuando despierta es rebelión. Su insurrección invita al cambio atacando todos los frentes mundanos, es todo un motín contra toda la basura social, una asonada frontal contra las estructuras mundanas y religiosas. Por eso, los poderes temen tanto al nuevo despertar de la esencia del ser. Temen, porque la estructura de su poder que está basada en la esclavitud de las personas, y si ellas despiertan… se derrumba su palacio.