La iluminación y la existencia

El Advaita Vedanta o no-dualidad nos plantea en este escrito de Adi Shankara una perspectiva bastante clara sobre la iluminación y la existencia.

ADI SHANKARA

ADVAITA O NO-DUALIDAD

El Advaita o no-dualidad en la iluminación y la existencia.

El Advaita Vedanta o no-dualidad no es un sistema que viene a rivalizar con las otras escuelas ortodoxas y heterodoxas; sin combatirlas expresamente, las aclara interiormente y muestra a todos que una Verdad única polariza el conjunto. Las opiniones tradicionales de los sistemas dualista, así como las doctrinas budistas y jainista, son buenas si no pierden de vista la Suprema Realidad de la Existencia. Las diferentes religiones no son fines en ellas mismas, no son Dios; solo hablan de la vía divina. Los dioses duales, como los hombres, nacen y mueren; es una cuestión milenaria.

Este Ser único, la Existencia del que habla Adi Shankara, es eterna, no tiene ni principio ni fin y se encuentra más allá de los nombres y de las formas; por eso es casi inconcebible para un ser humano ordinario.

La necesidad de un Dios personal no es solamente legítima, es necesaria para la aspiración a la liberación. Para Adi Shankara, ese Dios que posee nombre y forma es la más alta concepción, y en el retorno a la Fuente Luminosa de la que cada uno de nosotros es resultado, la devoción, puede ser utilizada desde los primeros pasos. No obstante, en contra de otros pensamientos — que dos siglos más tarde que él interpretó los textos en el seno del no-dualismo cualificado — no ve únicamente en la devoción el medio por excelencia de llegar a la beatitud. Para muchos Maestros también es útil y válido el conocimiento comprensivo del Ser como sistema y método de acercarse a la realización de la Absoluta Existencia considerándola una valiosísima ayuda.

ILUMINACIÓN Y EXISTENCIA (ADVAITA)

Pensamientos Advaita de Adi Shankara sobre la Iluminación y la Existencia.

Cierto es, que por influencias o ignorancia, tú, que eres el Ser Supremo, te encuentras sometido a la atadura de la ilusión, lo cual te somete al ciclo interminable de nacimientos y muertes. Pero una vez que el fuego del Conocimiento ilumina tu discernimiento permitiéndote diferenciar estos dos aspectos, todos los efectos de la ignorancia desaparecen al desaparecer su propia raíz.

Pero hay que entender que la verdadera naturaleza de las cosas solo se conoce mediante la experiencia personal, a través de un ojo claro e iluminado, no mediante las descripciones hechas por otros, incluso aunque se tratara de un sabio; el verdadero aspecto de la luna solamente se puede conocer mediante nuestros propios ojos. Además debemos considerar que lo sagrado es puro y claro como el agua; pero sin embargo cuando se mezcla también causa la transmigración.

Ya mas allá empezamos a entender que la realidad es esa esencia que se refleja en la existencia igual que el sol ilumina el mundo material. Es aquello que ve todo pero que no puede ser visto por nadie; lo que ilumina el intelecto, la mente y el ego, pero no puede ser iluminado por nadie: es el alma de cada ser.

Experimentando y comprendiendo esta verdadera naturaleza de nuestro Ser nos liberamos del pecado, la maldad, la muerte y la tristeza, convirtiéndonos en la manifestación física de la Dicha Suprema. Una vez que se alcanza esta iluminación, ya no se ha de tener miedo de nada ni de nadie. Para un verdadero buscador de la liberación no hay otra forma de romper las ataduras, que le someten a la transmigración, más que la realización de la Verdad, que es la verdadera naturaleza de nuestro Ser.

La Suprema Existencia está más allá del alcance de las palabras, pero es accesible al ojo dotado de iluminación pura. Lo puro, la morada de todo Conocimiento, la entidad sin principio: esa existencia eres tú. Haz que tu mente medite sobre Ella.

¿Qué más hay que decir sobre la existencia?

El alma inmortal no es otra cosa sino existencia; este inmenso universo no es otra cosa más que existencia misma; la sabiduría enseñan que es lo único sin segundo; y es un hecho indudable para la gente iluminada que conoce su identidad en la propia existencia y que ha renunciado a su conexión con el mundo objetivo, vive palpablemente unida con toda la existencia; que es el eterno conocimiento de la Dicha.

Los iluminados experimentan en su corazón la infinita existencia, mediante la luz del entendimiento, y comprende que su naturaleza es Conocimiento Eterno y Dicha Absoluta, que no existe nada parecido y que trasciende toda limitación, que es siempre libre y ajeno a la acción, que al igual que el iluminado espacio, es indivisible y absoluto.

El ser que ha alcanzado un estado de iluminación permanente y manteniendo su alma completamente sumergida en la existencia, goza de la dicha eterna e imperecedera, libre ya de toda atadura a la acción.

Esa clase de estado, que solo reconoce la identidad del Ser y la Existencia, purificado de todo aditamento, libre ya de la dualidad, discierne valiéndose únicamente de la Inteligencia Pura; A este estado se le llama Iluminación y a aquel que ha alcanzado este estado de una forma permanente se le llama un iluminado.

Aquel cuya iluminación es permanente, gozando constantemente de la Dicha, y que casi ha olvidado ya el universo fenoménico, se le considera como un liberado en vida. Aquel que a través de su estado de iluminación ya no diferencia entre el alma inmortal y la existencia, ni tampoco entre el universo y la existencia; a este hombre se le reconoce como un liberado en vida.

MAESTROS ADVAITA

Los Maestros Advaita recomiendan meditar en esta Verdad Suprema: La verdadera naturaleza de tu Ser, que es la más pura esencia de la Dicha, y deshazte de la ilusión creada por tu propia mente; sé libre y obtén la iluminación que te permita alcanzar la consumación de esta vida humana.

Los Maestros instruyen y aconsejan a los discípulos desde la orilla, inspirándoles cruzar el océano de la ignorancia, pero el hombre dotado de realización propia cruza el océano de la dualidad mediante su propia Iluminación y siempre respaldado por la gracia de Dios.

La realización propia del discípulo dirá: Ya no soy ni esto ni aquello, solo lo supremo, el que lo ilumina todo; en verdad soy la existencia, el primero sin segundo, puro, carente de exterior e interior, infinito. Igual que las cualidades de los objetos que decoran una sala no afectan a la lámpara que la ilumina, de la misma forma las cualidades de los objetos observados por el Testigo, que es distinto de ellos, inmutable e indiferente, no le afectan en absoluto.

APRENDIZAJE

El universo es una continua serie de percepciones de la existencia, por lo cual, cualquiera que sea el aspecto que tome no es otra cosa más que de la existencia. Observa esto en el gozo de la iluminación interior, manteniendo tu mente serena en todas las circunstancias. De la misma forma que alguien que tenga ojos en la cara no ve alrededor suyo otra cosa más que formas, igualmente, para un hombre dotado de realización propia no hay otra cosa en la que ocupar su mente más que en la continua concentración en la existencia.

El sabio iluminado, cuyo único placer apetecible es el Ser, vive siempre en calma, vaya adonde vaya o se quede donde se quede, tanto sentado como tumbado, de esta forma o de la otra; cualquiera sea su condición, siempre sereno, siempre calmado.

¿Cómo puede compararse cualquier cosa insustancial, irreal, insignificante, con aquello cuya Luz da vida a todo, igual que el sol ilumina el universo? Porque en realidad ¿Qué hay que pueda iluminar ese Eterno sujeto del que hablan tanto las escrituras del los Vedas, los Pranas, y otras mas, siendo esa la razón por la que tienen valor y significado?