La iluminación espiritual

Frases John Bunyan

Citas John Bunyan


El que dona sus bienes a los pobres volverá a tener tanto y diez veces mas.

Una fuga hunde un barco, y el mal destruirá al malhechor.

En la oración es mejor tener un corazón sin palabras que tener palabras sin un corazón.

La religión es la mejor armadura en el mundo, pero la peor capa.

Si no tenemos paz en la mente, la comodidad exterior no hará mas por nosotros que una zapatilla de oro en un pie con gota.

Puedo hacer mas que orar, después de haber orado; pero no puedo hacer mas que orar hasta que haya orado.

He guardado en mi pecho una llave llamada promesa que puede abrir todas las cerraduras del castillo de la duda.

No viviste hoy hasta que has hecho algo por alguien que nunca puede recompensarte.

Te ame cuando vivías en el mal; te ame antes, te amo después y te amare siempre.

Mientras caminaba por el desierto de este mundo.

Puedes mostrar paciencia y sabiduría permaneciendo tranquilo, incluso cuando la pasión o los impulsos te piden que actúes.

¿Que locura mayor puede haber que el hombre trabaje por la comida que perece, y descuide el alimento de la vida eterna?

El que esta abajo no ha de temer mas caídas.

El pueblo de Dios es como campanas; cuanto mas los golpean, mejor es el sonido.

Entonces vi que desde las mismas puertas del cielo partía un camino hacia el infierno.

El mal es un desafío a la justicia de Dios, un robo de su misericordia, una burla de su paciencia, un desprecio por su poder y un desdén por su amor.

Aquello que Dios diga que es mejor, es lo mejor, aunque el mundo entero diga lo contrario.

En la oración, es mejor tener un corazón sin palabras que palabras sin corazón.

En la oración que es mejor tener un corazón sin palabras que palabras con un corazón.

El que anda huyendo de Dios en la mañana, casi nunca lo encuentra durante el resto del día.

La humildad es la luz de toda comprensión.

Nada te puede lastimar sino el mal; nada te puede entristecer sino el mal; nada te puede envilecer ante tus enemigos sino el mal: Cuídate del mal, alma mía.

El cerebro de un hombre ocioso es el taller del mal.

Los gritos de algunas personas contra en el mal son como los de una madre contra el hijo a quien reprende, pero que pronto besa y se preocupa.

La humildad genuina es antes de la honra.

La conversión no es un proceso suave y fácil como algunas personas imaginan; si es así, el corazón del hombre nunca habría sido comparado con una tierra inculta, y la Palabra de Dios, con un muslo.