Cambiar es permanente

Un hombre consciente se vuelve lo suficientemente valiente para aceptar el fenómeno del cambio. En esa misma aceptación está la dicha y la felicidad.

OSHO

CAMBIO PERMANENTE

Solo hay una cosa permanente y es el cambio.

El sufrimiento llega porque no permitimos que suceda el cambio. Nos aferramos, queremos que las cosas sean estáticas. Si amas a una mujer, la quieres también para mañana, de la misma forma en que ella es tuya hoy. Así es como surge el sufrimiento. Nadie puede estar seguro del momento siguiente, ¿Qué decir sobre mañana?

Un hombre consciente sabe que la vida está cambiando constantemente. La vida es cambio. Sólo hay una cosa permanente y es el cambio. A excepción del cambio, todo lo demás cambia. Aceptar esta naturaleza de vida, aceptar esta existencia cambiante con todas sus estaciones y estados de ánimo, este constante fluir que nunca se detiene por un momento, es ser dichoso. Entonces nadie puede perturbar tu felicidad. Es tu anhelo de permanencia lo que crea problemas para ti. Si deseas vivir en una vida sin cambios, estás pidiendo lo imposible.

Un hombre consciente se vuelve lo suficientemente valiente para aceptar el fenómeno del cambio. En esa misma aceptación está la dicha. Entonces nunca estás frustrado.

¿Cómo saber cuándo cambiar el método?

Siempre recuerda que aquello que disfrutas puede penetrar más profundamente en ti. Disfrutar significa que eso es para ti, que hay una sutil armonía entre tú y el método.

Una vez que disfrutes no seas avaro, entra en el método tanto como puedas, hazlo al menos una vez al día o, si es posible, dos veces al día. Mientras más lo hagas, más lo disfrutarás. Solamente cámbialo cuando la alegría desaparezca, entonces la labor está hecha. Busca otro método; ningún método te puede llevar hasta el final.

En el camino tendrás que cambiar de tren muchas veces. Un cierto método te lleva a un cierto estado; más allá de esto ya no lo puedes usar.

Así es que dos cosas tienes que recordar cuando disfrutes un método: hazlo tan profundamente como te sea posible, pero no te vuelvas adicto ya que un día tendrás que dejarlo. Si eres adicto, entonces no lo podrás dejar; es como una droga.
Ya no lo disfrutarás, no te dará nada, en cambio se ha convertido en un hábito. Uno puede continuar con él, pero se estará moviendo en círculos, no podrá llevarte más allá.

Así es que deja que la alegría sea el criterio. Si hay alegría, continúa hasta la última gota, sigue. Debes exprimirla totalmente. Ningún jugo debe dejarse atrás...ni siquiera una gota. Y después, sé capaz de abandonarlo. Elije otro método que te traiga alegría; muchas veces la persona tendrá que cambiar. Varía de persona a persona, pero es difícil que un solo método sirva para todo el camino.

Todos los métodos que yo te he dado no tendrás que abandonarlos. Úsalos a la perfección y, en el momento en que sean perfectos ellos te abandonarán por si solos, como una fruta madura que se cae del árbol. Cuando un método desaparece por sí mismo, tiene una belleza, entonces tu ser testigo no se afecta. Continúa hasta que el método desaparezca por sí mismo y tú te quedes como un observador en la colina.

Miedo al cambio

Me siento solo, lo cual es bueno, pero estoy confundido. No sé lo que está sucediendo. Las cosas están cambiando dentro de mí así que algunas veces me siento asustado, y otras hay una sensación de estar flotando.

Es natural. Siempre que te sientas asustado, simplemente relájate. Acepta el hecho de que el miedo está allí, pero no hagas nada al respecto. Descuídalo; no le prestes ninguna atención. Observa el cuerpo. Allí no debería haber ninguna tensión. Si la tensión no existe en el cuerpo, el miedo desaparece automáticamente. El miedo crea cierto estado de tensión en el cuerpo, para conseguir estar arraigado en él. Si el cuerpo se relaja, el miedo tiene que desaparecer. Una persona relajada no puede estar asustada. Tú no puedes asustar a una persona relajada. Incluso si el miedo llega, llegará como una ola no tendrá raíces.

El miedo viene y va como las olas y tú permaneces sin ser afectado por él, es hermoso. Cuando consigue arraigarse en ti y empieza a crecer en ti, entonces se convierte en un crecimiento, un crecimiento canceroso. Entonces paraliza tu organismo interno.

Así que siempre que te sientas asustado, lo que hay que mirar es que el cuerpo no debería estar tenso. Acuéstate en el piso y relájate la relajación es el antídoto para el miedo y vendrá y se irá. Tú simplemente observa.

Esa observación no debería ser interesada sino indiferente. Uno simplemente acepta que está bien. El día está caliente; ¿qué puedes hacer? El cuerpo está transpirando uno tiene que pasar por ello. La tarde se está acercando, y una brisa fresca estará soplando. Entonces simplemente obsérvala y relájate.

Una vez que sabes cómo funciona, y lo sabrás pronto; si estas relajado, el miedo no puede apegarse a ti, viene y se va sin dejar cicatrices; entonces tienes la clave. Y vendrá. Vendrá porque cuanto más cambiemos, más miedo estará llegando.

Todo cambio crea miedo, porque cada cambio te está poniendo en lo que no es familiar, en un mundo extraño. Si nada cambia y todo permanece estático, nunca tendrás ningún miedo. Eso quiere decir, que si todo está muerto, no tendrás miedo.

Por ejemplo, estás sentado y hay una roca allí. No hay problema: tú mirarás la roca, y todo está bien. De repente la roca empieza a caminar; te asustas. ¡Está viva! El movimiento crea miedo; y si todo está sin moverse, no hay miedo.

Es por eso que la gente, temerosa de meterse en situaciones que asustan, organiza una vida sin cambios. Todo permanece igual y la persona sigue una rutina muerta, totalmente olvidada de que la vida es un flujo. Permanece en una isla de su propia creación en la cual nada cambia. El mismo cuarto, las mismas fotografías, los mismos muebles, la misma casa, los mismos hábitos, las mismas pantuflas: todo igual. La misma marca de cigarrillos; incluso una marca diferente no te gustará. Entre esto, en medio de esta igualdad, uno se siente a gusto.

La gente vive casi en sus sepulcros. Lo que llamas una vida conveniente y cómoda no es otra cosa que un sutil sepulcro. Entonces cuando empiezas a cambiar, cuando inicias el viaje del espacio interior, cuando te conviertes en un astronauta del espacio interior, y todo está cambiando tan rápidamente, cada momento está temblando de miedo. Entonces cada vez más el miedo tiene que ser enfrentado.

Permite que esté allí. Poco a poco empezarás a disfrutar tanto de los cambios que estarás listo a cualquier precio. El cambio te dará vitalidad más vitalidad, entusiasmo, energía. Entonces no serás como un estanque cerrado por todas partes, sin moverse. Te convertirás en un río que fluye hacia lo desconocido, y hacia el océano en donde el río llega a perderse.