El ego me impide avanzar

Es imposible. El ego no puede ser sacrificado porque el ego no existe. El ego es una idea: no tiene sustancia en sí. No es algo, solo es pura nada.

OSHO

LA TRAMPA DEL EGO

La verdadera cuestión es si hay vida después de la muerte,
la verdadera cuestión es si tú estás vivo antes de la muerte.

El ego está compuesto de seis elementos primarios que explican cómo sentimos la experiencia de nosotros mismos al estar desconectados. Al permitir que el ego decida el sendero de tu vida, desactivas la fuerza de la intención.

A continuación las seis convicciones del ego.

  1. Soy lo que tengo. Lo que poseo me define.
  2. Soy lo que hago. Lo que consigo me define.
  3. Soy lo que los demás piensan de mi. Mi reputación me define.
  4. Estoy separado de todos los demás. Mi cuerpo me define como ser único.
  5. Estoy separado de todo lo que me falta en la vida, MÍ espacio vital está desconectado de mis deseos.
  6. Estoy separado de la divinidad. Mi vida depende de la evaluación de mis méritos por parte de ella.

¿Cómo sacrificar el ego?

Es imposible. El ego no puede ser sacrificado porque el ego no existe. El ego es solo una idea: no tiene sustancia en sí. No es algo, simplemente es pura nada. Lo haces real creyendo en él. Puedes quitarle creencia y la realidad desaparece, se evapora.

El ego es una especie de ausencia. Porque no te conoces a ti mismo, de ahí el ego. Cuando te conoces a ti mismo, no se encuentra ningún ego. El ego es como la oscuridad, la oscuridad no tiene existencia positiva por sí misma, es simplemente la ausencia de luz. No puedes pelear con la oscuridad, ¿o sí? No puedes sacarla de la habitación, no puedes sacarla, no puedes llevarla dentro. No puedes hacer nada directamente con la oscuridad. Si quieres hacer algo con la oscuridad, tendrás que hacer algo con la luz. Si enciendes la luz, no hay oscuridad; si apagas la luz, hay oscuridad.

La oscuridad es solo ausencia de luz, así es el ego: ausencia de conocimiento de sí. No puedes sacrificarlo.

Se te ha dicho una y otra vez: Sacrifica tu ego, y el enunciado es absolutamente absurdo porque algo que no existe no puede ser sacrificado. Y si tratas de sacrificarlo, a lo que en primer lugar no existe en absoluto, estarás creando un nuevo ego, el ego del humilde, el ego del sin ego, el ego de la persona que piensa que ha sacrificado su ego. Esto será una nueva especie de oscuridad otra vez.

No, no te digo a ti que sacrifiques tu ego. Al contrario, lo que digo es que trates de ver dónde está el ego. Míralo profundamente, trata de localizarlo, donde exista, si existe o no. Antes de que uno pueda sacrificar cualquier cosa, uno debe estar seguro de su existencia.

Pero no estés en su contra desde el comienzo mismo. Si estás en su contra, no puedes mirar profundamente en él. No hay necesidad de estar en contra de nada. El ego es tu experiencia, posiblemente es solo apariencia, pero sigue siendo tu experiencia. Toda tu vida se mueve alrededor del fenómeno del ego. Puede ser un sueño, pero para ti es completamente verdadero.

No hay necesidad de estar en su contra. Sumérgete en él, entra en él. El entrar en él significa que traes consciencia a tu casa, traes luz a la oscuridad. Mantente alerta, atento. Observa los caminos del ego, cómo funciona, cómo maneja todo en absoluto. Y estarás sorprendido: entre más profundo entras, menos se encuentra. Y cuando has penetrado en el mismo centro de tu ser, encontrarás algo totalmente diferente que no es el ego, que es ausencia de ego. Es uno mismo, el ser supremo, es la divinidad. Has desaparecido como una entidad separada, no eres más una isla. Ahora eres parte del todo.

Ego es aquello que acumulas

Les enseño a ser individuos auténticos, integrados, con inmenso respeto por sí mismos. La frase respeto por uno mismo puede crear dudas en tu mente porque el respeto por sí mismo parece que significa otra vez el ego. No es así. Tienes que entender ambas palabras, ‘sí mismo’ y respeto, son significativas.

‘Sí mismo’ es aquello con lo cual has nacido. Ego es aquello que acumulas, el ego es tu logro.

El ‘sí mismo’ es un regalo de la existencia para ti. No has hecho nada para merecerlo, no lo has logrado, de ahí que nadie pueda quitártelo. Es imposible porque es tu naturaleza, tu propio ser.

El ego es todo aquello que has ido acumulando a través de la educación, los modales, la civilización, la cultura, el colegio, las universidades… Vas acumulándolo. Es tu esfuerzo, lo has hecho y lo has hecho tan grande que has olvidado completamente tu ‘sí mismo’ real.

Conocer el ‘sí mismo’ real es suficiente: el ego cae de plano al suelo sin ningún esfuerzo para renunciar. A menos que el ego se caiga por sus propios medios, sin tu esfuerzo, no te va a dejar. Si haces el esfuerzo para dejarlo y esto es lo que significa someterse… Todas las religiones enseñan a someterse, de ahí que diga que ellos no entienden ni siquiera lo más básico de la sicología. El ego no tiene que someterse, tiene que ser visto. Tiene que ser entendido una y otra vez.

Este es el significado de respeto. Es una de las palabras más bellas del idioma inglés. Esto no significa lo que quiere decir: honor. No, respeto simplemente significa re-spect, mirar de nuevo. Este es el significado literal de la palabra, no hay lugar para el honor. Solo mira otra vez, mira hacia atrás, mira profundo. Spect significa ver, mirar, re significa de nuevo. Ya lo habías conocido antes.

Antes de que entraras a formar parte de una sociedad, de una cultura, de una civilización, ya lo conocías. No es una coincidencia que las personas continúen pensando que su infancia fue la parte más bella de sus vida. Es un recuerdo largamente olvidado porque ha habido días en tu vida, los primeros días, los cuales no puedes recordar exactamente, es solo una vaga sensación, una especie de fragancia, una especie de sombra está allí.

Si ‘res-petas’, si miras nuevamente y profundizas en tu existencia, vas a encontrar el lugar desde donde empezaste a perderte a ti mismo y el ego a ganar.

Ese momento es un momento de iluminación porque una vez que has visto lo que es el ego, se termina el juego.

Entonces no puedo decirte, abandona el ego porque eso significa que acepto la realidad de tu ego. ¿Y cómo vas a abandonarlo? Tú eres eso. Ahora mismo, tú eres eso. El ‘sí mismo’ lo has perdido mucho tiempo atrás en el pasado. Hay una gran distancia entre tú y tu ‘sí mismo’. En este momento estás existiendo en la periferia de ti mismo. Esa periferia está pretendiendo ser tu ‘sí mismo’. Esa pretensión es el ego. Decirle al ego entonces: ¡Déjalo! ¡Ríndete! ¡Sé humilde!, es simplemente una idiotez.

Disolver el ego

Parecerá muy paradójico, pero es la verdad: antes de perder tu ego, debes alcanzarlo. Sólo una fruta madura cae al suelo. La madurez lo es todo. Un ego inmaduro no se puede tirar, no se puede destruir. Y si luchas con un ego inmaduro para destruirlo y disolverlo, todo el esfuerzo va a ser un fracaso. En vez de destruirlo, lo vas a fortalecer más, en formas nuevas y sutiles.

Esto se debe entender como algo básico: el ego debe llegar a lo más alto, debe ser fuerte, debe haber alcanzado una integridad; solo entonces puedes disolverlo. Un ego débil no se puede disolver. Y esto se convierte en un problema.

En Oriente todas las religiones predican la ausencia del ego. O sea que en Oriente todos están contra el ego desde el principio. Debido a esta actitud en contra, el ego nunca se vuelve fuerte, nunca llega a un punto de integración desde donde se pueda arrojar. Nunca está maduro. O sea que en Oriente el ego es muy difícil de disolver, casi imposible.

En Occidente toda la tradición occidental de la religión y de la sicología propende, predica, persuade a la gente para tener egos fuertes porque a menos que tengas un ego fuerte, ¿cómo puedes sobrevivir? La vida es una lucha, si no tienes ego, te destruirán. Entonces, ¿quién va a resistir? ¿Quién va a luchar? ¿Quién va a competir? Y la vida es una competencia continua. La sicología occidental dice: alcanza el ego, sé fuerte en él.

Pero en Occidente es muy fácil disolver el ego. Así es que un buscador occidental llega a entender mucho más fácilmente que un buscador oriental, que el ego es un problema que fácilmente puede disolver. Esta es la paradoja, en Occidente se enseña el ego, en Oriente se enseña la ausencia del ego. Pero, en Occidente es fácil de disolver el ego, en Oriente es muy difícil.

Esto va a ser un tarea difícil para ti, primero para alcanzarlo y luego para perderlo porque puedes perder algo solo si lo posees. Si no lo posees, ¿cómo puedes perderlo?

Osho, My Way: The Way of the White Clouds, charla #8

Someter el ego

¿Qué podemos hacer desde nuestra parte para someter el ego, cuando este deseo de someterlo es en sí mismo, una parte intrínseca?

El ego es un rompecabezas, es algo así como la oscuridad que puedes ver, que puedes sentir, que puede obstruir tu camino, pero que no existe, no tiene positividad. Es simplemente una ausencia, una ausencia de luz. El ego no existe, ¿cómo puedes someterlo? El ego es solo una ausencia de consciencia.

La habitación está llena de oscuridad, quieres que la oscuridad se vaya de la habitación. Puedes hacer todo lo que puedas, empujarla, golpearla, pero no vas a tener éxito. Por extraño que parezca, serás derrotado por algo que no existe. Exhausto, tu mente dirá que la oscuridad es tan poderosa que no eres capaz de disiparla, de expulsarla. Pero esa conclusión no es correcta, es alemana, pero no es correcta.

Sólo hay que traer una vela pequeña. No tienes que expulsar la oscuridad. No tienes por qué pelear con ella, es una pura estupidez. Sólo trae una vela pequeña y no habrá más oscuridad. No es que se vaya, no puede irse porque en primer lugar no existe. Ni estaba ahí, ni se va fuera.

La luz entra, la luz se va, tiene existencia positiva. Puedes encender una vela y no hay oscuridad, puedes apagar la vela y hay oscuridad. Para hacer algo con la oscuridad, tienes que hace algo con la luz, muy extraño, muy ilógico, ¿pero, qué puedes hacer? Ésa es la naturaleza de las cosas.

No puedes someter al ego porque no existe. Puedes traer un poco de conocimiento, un poco de consciencia, un poco de luz. Olvídate completamente del ego, concéntrate totalmente en traer alerta a tu ser. Y en el momento en que tu consciencia se haya convertido en una llama, concentrada, no serás capaz de encontrar el ego.

O sea que no puedes someterte cuando no estás consciente y no puedes someterte cuando estás consciente. El ignorante no puede someterse. Y el hombre sabio no puede siquiera pensar en someterlo porque no existe.

El ego es un espejismo, solo parece ser. Y cuando estás dormido espiritualmente, es tremendamente fuerte, naturalmente, te crea problemas. Toda tu miseria es creada por él, tus tensiones, tus ansiedades. Tu ego trae todo el infierno a tu vida. Naturalmente quieres someterlo. Y hay sacerdotes religiosos, los maestros de todo el mundo diciéndote cómo someterlo.

Cualquiera que te diga cómo someter el ego es un idiota. No sabe nada sobre la naturaleza del ego, pero se verá racional ante ti, será convincente. Será atractivo porque está expresando tu propio pensamiento en voz alta. Es tu portavoz, es lo que dice tu mente. Es más elocuente de lo que eres tú y te da todo tipo de argumentos y pruebas de apoyo y citas de las escrituras, y todos dicen: A no ser que dejes el ego no puedes alcanzar la autorrealización. Naturalmente, nadie se opone a esa gente.

Pero les digo que la realidad es exactamente lo contrario: no se trata de que sometes el ego y la autorrealización sucede, no. La autorrealización sucede primero y luego no puedes encontrar el ego.

Ese es su sometimiento.