La siembra y la cosecha de la felicidad

En las perlas de sabiduría, «El Escriba del Tao» nos da una guía para la siembra y la cosecha de la felicidad, porque es de locos esperarla sin sembrarla.

EL TAO

SEMBRADORES DE FELICIDAD

La felicidad se cosecha, no la esperes sin haberla sembrado.

No es camino donde se puede correr para llegar antes a Dios, puesto que en él estamos. No es camino de carrera en la que se pierden los pasos sino un camino de conquista a cada paso. No es camino para llegar a Dios, sino para reconocerle.

Dejad de sembrar lo que es malo, inútil y falso para sembrar tan solo lo que es bueno, útil y verdadero. Solo entonces podéis llenaros de Esperanza, solo entonces disfrutaréis de la felicidad que disfrutan los dioses, porque en verdad que sois Hijos de Dios.

¡Como siembres será tu cosecha!

Cuando el ser humano entiende el alcance de esta Ley Mayúscula, deja de ser un pobre y temeroso mortal en manos de la incertidumbre, porque al fin comprende que eligiendo sus actos, palabras e intenciones puede proyectar su propio destino.

¡Graba la siguiente frase en tu memoria!

En el presente recogemos la siembra del pasado, a la vez que sembramos la cosecha del futuro.

Es decir, lo que te acontece es tu cosecha, la respuesta que das, es tu nueva siembra. De algunas situaciones podemos escapar eligiendo otro camino, pero de otras no podemos escapar y nadie nos puede ayudar, eso es cosecha obligatoria.

Dios, nuestro Padre Celestial, no juzga nuestras buenas o malas acciones. Porque ya está La Ley, su ley, para darnos nuestra Justa Cosecha.

Somos nosotros mismos los que nos premiamos o castigamos eligiendo bien o eligiendo mal lo que sembramos.

Lo que nuestro Padre juzgará es el estado de nuestra Alma. Si ha ganado suficiente Luz para nacer en la Eternidad. Y esto no depende de ÉL, sino de nosotros mismos, del buen uso que haga cada uno de su propia Voluntad y su Libre Albedrío.

LA FELICIDAD SE SIEMBRA

¡Por sus obras los conoceréis!

Los tiempos que vienen son cruciales para toda la Humanidad. Tendremos que decidir si somos para servir al prójimo o para servirnos de él. Si estamos para enriquecer a la naturaleza o para terminar de arruinarla. Si vivimos para servir a la verdad o al interés.

Estos serán los años más movidos, los más veloces de todos los tiempos. Tantos y tan radicales se sucederán los cambios que no serán fáciles de asimilar, para quienes no conozcan el propósito final del Tiempo. Cambios tan acelerados y de tal magnitud que no habrá forma humana de frenarlos.

Será éste el tiempo de mayor reto para la mente, que verá caer los cimientos de su seguridad, sin poderlo remediar. Grandes turbulencias del clima y fenómenos naturales irán en aumento y ello provocará los mayores cambios de valor en la conciencia política, social, económica y religiosa de la Humanidad.

En los tiempos que vienen, los políticos y los gobernantes conocerán sus horas más bajas, en beneficio de la verdad y la justicia que recibirán la mayor atención. La Verdad tendrá que ser discernida entre muchos disfraces y la Justicia se verá juzgada a sí misma. Ella también sufrirá una catarsis para separarse de sus impurezas. Se alumbrará un nuevo concepto de justicia. Basado más en la intención de corregir que de castigar. Una justicia más cercana al Amor que a la venganza. Para ello, también se alumbrará un nuevo concepto de educación, basado más en el cultivo de las virtudes y capacidades propias, que no en el estudio y la imitación de las ajenas.

Los desastres provocados por la naturaleza unirán muchas voluntades separadas. La naturaleza actuará como catalizador de tensiones. Por todo el mundo correrán clamores de Verdad y de Justicia. Todos los intocables serán tocados y ante todos deberán explicarse.

La tensión, entre los defensores de los viejos conceptos y los nuevos, se hará tan grande que romperán sus puntos de unión. Pero no habrá enfrentamiento donde haya educación. El viejo sueño de Justicia para todos verá su despertar en la Justicia somos todos.

Las Leyes escritas se verán abolidas por la Ley que no puede escribirse y todos reconocerán la Ley Única que rige el Universo.

Los tiempos que vienen serán para la Humanidad en lo social, tiempos de pruebas y dificultades que marcarán las diferencias entre los que dan con interés y los que dan sin interés. Por todo el mundo, correrán clamores de Solidaridad.

El sueño del avance tecnológico, dejando esquilmada la naturaleza y abandonados a los más necesitados, acabará por desvanecerse a lo largo de estos años. La conciencia actual, egocéntrica, individual, se irá expandiendo para dar lugar a una conciencia más global, capaz de percibir a cada ser humano como parte fundamental del Universo y a la Humanidad como parte de un todo, una sola unidad.

Partes diferentes de un mismo órgano, órganos de un mismo cuerpo. Un cuerpo en pos de la Perfección, con la Fuerza que da el Amor, el Poder que da el Saber, y la felicidad que da la Libertad de ser cada uno, como cada uno es.

Se acabará por fin el paro, porque nadie quiere estar parado cuando de los demás se recibe respeto y ayuda para realizar sus propios sueños. Los tiempos que vienen serán para la Humanidad en lo económico una continuación de lo anterior, hacia la ruina, de modo que entre los que entregan su dinero a la especulación habrá cada vez más víctimas. Los centros de poder económico mundial seguirán unificándose para sobrevivir a su propia competencia, hasta quedar uno solo, que se derrumbará sobre sí mismo, por su propio peso. El valor del dinero, fluctuará en subidas y caídas hasta que ya no pueda levantarse más, de puro agotamiento. Le fallará su interesado corazón.

Puesto que la seguridad se paga con dinero, la pérdida del valor del dinero (por la escasez creciente de alimentos y materias primas, causada por la furia de los elementos y la mala planificación de los gobiernos) pondrá en jaque a la seguridad. La seguridad irá sucumbiendo, dejando en paz a la libertad, tanto tiempo esclavizada.

La nueva conciencia social, enmarcará de nuevo los viejos valores: vivir en el campo, la comunión con la naturaleza, el abandono del materialismo por la búsqueda de la perfección, la alimentación natural, la armonía interior, el bien común, el cultivo responsable de la tierra, la unidad familiar, el Amor como la única fuerza legítima, la Sabiduría como el único poder legítimo y la Libertad de ser uno mismo como principio inviolable.

El concepto de trabajo se revolucionará. No se medirá por la entrega de energía y tiempo a una empresa o a un gobierno, sino por nuestro propio crecimiento, nuestra entrega a la unidad, que es la Humanidad. Para ello será necesario ser uno mismo y dar cada día un paso en pos de la propia perfección. La distancia entre los más ricos y los más pobres, alcanzará en este tiempo su punto máximo y se romperá en mil pedazos, pero los pedazos volverán a unirse y esta vez no formarán otra línea, otro frente de competición por el poder y el placer, con el más rico en un extremo y el más pobre en el extremo opuesto. Los pedazos se unirán en círculo, de modo que el más rico llevará de la mano al más pobre, el más sabio al más inocente y el más fuerte al más débil.

El comercio acabará, porque no hay sitio para él, donde reina la Verdad, con abundancia de Respeto, Amor, Saber y Libertad.

Los tiempos que vienen serán los de mayor impacto para la conciencia religiosa de la Humanidad. Para sorpresa de muchos, será la ciencia quien encuentre las pruebas físicas de la realidad de Dios y de su Amor. El conocimiento del propósito universal y de lo que hay más allá de nuestro Universo abrirá la puerta de una nueva dimensión en la conciencia humana. Estos descubrimientos provocarán una gran revolución religiosa, la mayor de todas. El culto al cuerpo, el dinero y el poder se verá transmutado en el culto al Alma, su luz y su color. Las voces que anuncian la inminencia del final de los finales se multiplicarán por todo el mundo como orquestadas por una mano invisible.

Se anunciará a bombo y platillo la proximidad del Apocalipsis, la separación del trigo y la cizaña, la resurrección de los muertos, el Juicio Final y la venida de Jesucristo glorificado, esperando ser salvados en el cielo. Otros anunciarán el final de los tiempos, el contacto con Humanidades de otros Universos, el caos, la salvación en platillos volantes, el regreso con grandes regalos a la Tierra purificada. Como es lógico, unos y otros se verán tildados de locos visionarios, alucinados por el efecto del tercer milenio o pobres inocentes llenos de falsas esperanzas, pero al fin el Tiempo probará que todos tenían parte de razón.

En estos tiempos que vienen, el Discernimiento se hará cada día más necesario.

En realidad, toda esta urgencia religiosa que se manifiesta en la práctica de los nuevos rituales, que alimenta los pregoneros de la nueva era, haciendo su negocio, responde a una verdad que no aciertan a expresar, la intuición de un cambio muy grande.

La verdad es que la conciencia humana ya está preparada para un nuevo salto en su propio desarrollo, un nuevo despertar que permitirá al ser humano corriente trascender la muerte y ver cara a cara a sus propios dioses. Como un feto antes de nacer podría preguntarse: ¿Tendré padre? ¿Tendré madre? o ¿seré hijo de esta oscuridad que me rodea?, así se pregunta la Humanidad si hay Dios o somos hijos del azar. Porque no sabe lo que hay más allá de nuestro Universo.

Si la evolución en la conciencia humana, social y política depende en gran medida de nosotros y del ejercicio que hagamos de nuestro libre discernimiento, el cambio en la conciencia religiosa no será producto de nuestro esfuerzo, sino más bien otra herencia, después de haber disfrutado la primera, que es la vida al nacer a esta tercera dimensión. Lo que va a suceder, es simple de entender para quien sabe que el universo se está expandiendo en todas direcciones, está creciendo, como una obra en construcción a gran velocidad, una obra que ha de alcanzar su total desarrollo, su perfección final.

Según va creciendo el Universo, va ocupando más espacio para sí mismo y al unísono, toda su energía, que es la materia de todos los cuerpos que contiene, está acelerando su movimiento, su vibración hasta un punto crítico.

El punto crítico se alcanza cuando el Universo ha completado su desarrollo y la energía vibrante que es la materia que contiene, alcanza la vibración propia de la Luz. Entonces, la materia, por sí misma, tiene Luz. El Ser Humano se verá transfigurado y todo aparecerá como nuevo ante sus ojos.

Llegados a este punto, como se produce el milagro de nuestro nacimiento a esta tercera dimensión, nacerá nuestro Universo a la Cuarta Dimensión y la conciencia humana despertará a esta nueva realidad de luz que es eterna. De modo que es de vital importancia que la Humanidad se prepare, en los tiempos que vienen, para este acontecimiento colosal: El nacimiento del Universo y la Humanidad a la Cuarta Dimensión.

La felicidad se cosecha como el trigo. Es de locos esperarlo sin haberlo sembrado. La felicidad se siembra haciendo felices a los seres que nos rodean.


De Dios venimos, en Dios estamos y a él debemos regresar por el único camino. El camino que empieza en él, transcurre en él y termina en él.

El Escriba del Tao