Danzar te integra con el planeta

Danzar es un dejar que suceda, no la fuerces, simplemente disfruta y juega con tu energía vital, deja que te integre con la tierra, déjala que actúe.

OSHO

DANZAR ES UN ACTO INTEGRO CON LA TIERRA

¿Por qué parece que todas tus meditaciones incluyen la danza?

Primero tienes que aprender cómo danzar, y tienes que poner todas tus energías en la danza. Y, un día se produce esa extraña experiencia en la que el que danza desaparece en la danza y la danza se produce sin esfuerzo alguno. Entonces es inacción. Primero tienes que aprender acción para ir a la inacción. Eso es todo lo que abarca la meditación.

Las personas vienen a preguntarme por qué enseño meditaciones activas. Porque esa es la única forma de encontrar la inacción: danza todo lo que puedas, danza con frenesí, danza con locura. Y, si toda tu energía se involucra en ello, llega un momento en que ves repentinamente que la danza se está produciendo por sí misma, no hay en ella esfuerzo, es acción sin acción.

LA DANZA ES FELICIDAD

La vida es muy sencilla; es una danza alegre...

La danza es un experimento; un experimento para armonizar el cuerpo, la mente y el alma. La danza es uno de los fenómenos más rítmicos. Si danzas en serio. No hay otra actividad que genere tanta unidad. Cuando estás sentado, no usas el cuerpo; solo usas la mente. Cuando corres muy rápidamente, como si tu vida corriese peligro, lo que usas es el cuerpo y no la mente. En la danza no estás sentado ni corres por tu vida; es movimiento, un movimiento divertido. El cuerpo está en movimiento y la mente fluye, y cuando ambas cosas fluyen, se fusiona la una con la otra. Te vuelves psicosomático. Empieza a producirse una cierta alquimia.

Por eso ves un nuevo tipo de gracia en la cara del danzarín; es alquímica: el cuerpo y la mente que se encuentran, se funden y se convierten en un tono, un ritmo y una armonía. Cuando se ha alcanzado esa armonía entra en escena el tercer elemento: el alma. El alma solo puede entrar en tu existencia cuando tu cuerpo y tu mente han hecho las paces; cuando el cuerpo y la mente cooperan y están tan profundamente enamorados que se arriman el uno al otro.

DANZA CON TUS MANOS

Puedes convertirte en un gran meditador a través de los gestos con las manos.

Siéntate en silencio y permite que tus dedos tengan su propio movimiento. Siente el movimiento desde adentro. No intentes verlo desde afuera, así que mantén los ojos cerrados.

Las manos están profundamente relacionadas con el cerebro: la mano derecha con el lado izquierdo del cerebro y la mano izquierda con el lado derecho del cerebro. Si a tus dedos se les permite libertad total de expresión, se descargan muchas, muchas tensiones acumuladas en el cerebro. Esa es la manera más fácil de liberar el mecanismo cerebral, sus represiones, su energía almacenada. Tus manos están perfectamente capacitadas para hacerlo.

A veces encontrarás que la mano izquierda está levantada, y otras veces la derecha. No impongas un patrón; cualquiera sea la necesidad de la energía, cobrará esa forma. Cuando el lado izquierdo del cerebro quiere liberar energía, cobrará la forma. Cuando el lado derecho está cargado con energía, entonces el gesto será diferente.

Puedes convertirte en un gran meditador a través de los gestos con las manos. Así que permaneciendo sentado en silencio, juega, deja que las manos se muevan por sí solas y te sorprenderás: es mágico. No es necesario brincar y trotar y hacer mucha meditación caótica. Las manos serán suficientes.

DISCURSO SOBRE LA DANZA

Baila hasta el orgasmo, deja que toda la energía se transforme en danza.

Si las personas pudieran bailar un poco más, cantar un poco más, enloquecer un poco más, su energía fluiría más fácilmente y sus problemas desaparecerían poco a poco.

Por eso hago tanto hincapié en la danza...

Baila hasta el orgasmo, deja que toda la energía se transforme en danza, y de repente te darás cuenta de que ya no tienes cabeza, de que la energía atascada en tu cabeza se mueve por todas partes, creando dibujos maravillosos, en continuo movimiento. Y cuando estás bailando llega un momento en el que tu cuerpo deja de estar rígido, se hace flexible, fluido. Cuando bailas llega un momento en que tus límites no están tan claros, en el que te disuelves y te fundes con el cosmos, y los límites se mezclan.

Observa a un bailarín, y te darás cuenta de que se ha convertido en un fenómeno de la energía, de que ya no tiene una forma rígida, de que ya no está encerrado en un marco. Se sale de su marco, de su forma, y flotando, adquiere más y más vida. Pero solo comprenderás lo que realmente ocurre cuando tú empieces a bailar. La cabeza desaparece; vuelves a ser niño. Entonces no creas problemas.

Vive, baila, come, duerme, hazlo todo lo más completamente posible. Y no dejes de recordar lo siguiente: en cuanto te des cuenta de que estás creando un problema, olvídalo inmediatamente. Una vez que te metes en un problema, necesitas una solución. E incluso si encuentras una solución, de esa misma solución surgirán miles de problemas. Si das un paso en falso al principio caes en la trampa. Si te das cuenta de que te estás metiendo en un problema, cuidado: corre, baila, pega saltos, pero no caigas en el problema. Haz algo inmediatamente para que la energía que estaba creando esos problemas se deshaga, se deshiele, vuelva al cosmos.

Los pueblos primitivos no tienen muchos problemas.

He conocido grupos primitivos en la India que aseguran no soñar. Freud no se lo habría creído. No sueñan, pero si alguien sueña -un fenómeno raro-, toda la aldea ayuna y reza a Dios. Ha pasado algo malo, algo ha ido mal... alguien ha soñado. Nunca ocurre en su tribu, porque viven tan completamente que la cabeza no tiene nada que añadir mientras duermen.

Si dejas algo a medias se completará en tus sueños; lo que no has vivido se queda colgando, como una resaca, y se completa en la mente: en eso consisten los sueños. Te pasas el día pensando. Tanto pensar significa simplemente que tienes más energía de la que utilizas para vivir, que tienes más energía de lo que requiere lo que tú llamas vida.

Te estás perdiendo la auténtica vida. Gasta más energía y te surgirán nuevas energías. No seas tacaño. Gástalas hoy, para que el día de hoy sea completo; mañana, ya se verá; no te preocupes por el mañana. Las preocupaciones, los problemas, las angustias solo demuestran una cosa: que no vives como es debido, que tu vida no es una fiesta, una danza. De ahí surgen los problemas.

MEDITACIÓN NATARAJ

Deja que la danza fluya por sí misma, no la fuerces.

Más bien, síguela, déjala que actúe. No es un acto de la voluntad, es un dejar que suceda. No es una hacer, es un suceder. Permanece festivo, no estás haciendo nada serio, simplemente estás disfrutando, jugando con tu energía vital, jugueteando con tu bioenergía, dejando que actúe por sí misma. Del mismo modo que el viento sopla y el río fluye tú estás fluyendo y soplando. Percíbelo. Y mantente alegre. recuerda que la palabra alegre siempre está conmigo. Es fundamental. En este país denominamos a la obra de Dios, Léela, el juego de Dios. dios no ha creado el mundo; es su juego.

Desaparecer en la danza, relajándose luego en el silencio y la quietud, es la ruta hacia adentro que utiliza este método. Olvida al que danza, al centro del ego; vuélvete la danza. Ésta es la meditación. Danza tan profundamente que olvides por completo que tú estás danzando y empieza a sentir que tú eres la danza. La división debe desaparecer; así se convierte en meditación.

Si hay división , entonces es un ejercicio: bueno, saludable, pero no se puede decir que sea espiritual. Es simplemente una danza. La danza es buena en sí misma: Es buena hasta donde llegue. Finalizada ésta, tú te sentirás fresco, joven. Pero esto todavía no es meditación. El que danza debe irse, hasta que solo la danza permanezca.... No te quedes fuera, no seas un observador. ¡Participa!

Nataraj es la danza como meditación total.

Son cuatro etapas para un total de 65 minutos. Esta es una meditación para danzar durante 65 minutos, en tres etapas, con música creada específicamente para ello.

Y sé juguetón. Recuerda que la palabra juguetón, siempre, conmigo es muy básica.

  • Primera etapa : 40 minutos
    Con los ojos cerrados, baila como si estuvieras poseído. Deja que tu inconsciente tome el control por completo. No controles tus movimientos o mantenerte como testigo de lo que está sucediendo. Sumérgete por completo en la danza.
  • Segunda etapa : 15 minutos
    Mantén tus ojos cerrados y túmbate inmediatamente. Quédate quieto e inmóvil.
  • Tercera etapa : 5 minutos
    Danza celebrando y disfruta.