Gran crujido - Reflexión

El progreso moderno es una plaga macabra que está acabando con la naturaleza en todas sus manifestaciones de vida. El polvorín de la superpoblación.

JEBUNA

El mundo y su ego

El progreso moderno es una plaga macabra que está acabando con la naturaleza en todas sus manifestaciones de vida. Sabemos que el mundo llegará hacia donde se dirige y necesariamente desembocará en la temida hecatombe humana. Los actos de los hombres rebosaron la copa cuántica y el salto o chispa ocurrirá en cualquier momento. El polvorín de la superpoblación está activado y solo nos queda esperar.

Los poderes formidables de la Tierra pujan por defenderse de la ferocidad humana. Invisibles legiones de partículas cuánticas vivientes circundan la esfera terráquea y toman posiciones de defensa. En realidad, la Tierra, como todo ser vivo, tiene el poder de defenderse expulsando sus humanadas bacterias tóxicas. El negro caos de la noche tormentosa se cierne sobre la humanidad.

Cosmológicamente y biológicamente es necesaria la depuración planetaria, el gran crujido está servido y sus comensales se encuentran terminando de saborear el efímero postre del petróleo que los hizo engordar hasta reventar. El temible desenlace humano es irreversible. La regeneración del mundo se efectuará por la acción combinada de las fuerzas destructivas seguidas de las fuerzas constructivas. Nadie puede asegurar cuando acaecerá.

Debemos mantenernos informados y estudiar con cabeza fría los factores de riesgo. No obstante, el motivo que nos impulsa a proteger el planeta nunca debe estar influenciado por el miedo… sería como escribir con buena letra sobre un papel que tiembla.

Tampoco debe de movernos un interés mezquino de escabullirnos de este mundo en confusión: en la medida que un hombre desea el paraíso y teme al infierno no puede aspirar al más mínimo ascenso en el camino a la perfección; debemos amar el bien por amor al bien mismo sin esperar recompensas.

Convenimos ser como las abejas que trabajan sin saber para qué ni para quien… su armonía de vida radica en trabajar por un bien común. En cuanto a nosotros, la Consciencia Cósmica manipulará los resultados de nuestros esfuerzos incondicionados.

Otro error sería tratar de escapar encerrándonos en nosotros mismos con el pretexto de hacer una transformación individual, porque el ser humano fue concebido para vivir en comunidad… no es un caracol que se encierra en su propia y pétrea concha.

Cualquier acción que pretendamos hacer sin el consenso de los congéneres nos convierte en egoístas, personalistas y de nada servirá para enderezar el rumbo de la nave en la cual todos vamos como copilotos. El que se encierra en sí mismo para escapar no lo logrará, no puede detener el mundo para bajarse y el mundo egoísta lo llenará de hollín.

Además, desde su inmenso egoísmo interior no está sirviendo a los demás, y el que no sirve a los demás no sirve para vivir como ser humano. En cambio, si renunciamos a lo que creemos ser llegaremos a ser lo que realmente somos...