El gozo de la vida es un estado de felicidad

Sadhguru explica como el gozo de la vida es un estado de felicidad en tu interior cada momento de tu vida. Es el punto de partida para vivir con sensatez.

SADHGURU

EL GOZO

El gozo es un raro visitante en la vida de la mayoría de la gente.

El gozo se debiera convertir durante toda la vida en tu compañero. El gozo no es un objetivo espiritual difícil de alcanzar, sino el entorno necesario para que cualquier aspecto de tu vida se desarrolle de forma mágica y maravillosa. Sin un sentimiento de gozo de fondo, incluso las actividades más agradables se vuelven molestas. Aunque trates de resolver los problemas que surgen a tu alrededor lo mejor que puedas, una vez que el gozo sea tu fiel compañero, tú mismo dejas de ser un problema en tu vida. Luego, la vida se convierte en una celebración y un descubrimiento sin fin.

Por primera vez en la historia de la humanidad tenemos los recursos, la capacidad y la tecnología necesarios para afrontar cada problema en el mundo: la nutrición, la salud, la educación, lo que sea. Disponemos de increíbles herramientas científicas y tecnológicas suficientemente poderosas como para hacer prosperar o destruir el mundo varias veces. Sin embargo, si la capacidad de manejar unos instrumentos tan potentes no está acompañada de un profundo sentido de compasión, inclusión, equilibrio y madurez, podríamos estar al borde de un desastre global. Nuestra búsqueda incesante de la felicidad externa está a punto de aniquilar el planeta.

Ninguna otra generación ha conocido las comodidades y servicios de los que disfrutamos hoy en día, y, sin embargo, no podemos decir que seamos la generación más feliz o amorosa de la historia. Un gran número de individuos vive en un estado constante de ansiedad y depresión. Aunque algunos sufren por sus fracasos, otros muchos, irónicamente, padecen las consecuencias de su éxito; aunque algunos sufren por sus limitaciones, otros muchos lo hacen a causa de su libertad.

Lo que falta es conciencia humana. Todo lo demás está en su sitio, pero no así el ser humano. Si los humanos dejaran de obstaculizar el camino hacia la felicidad, cualquier solución estaría a su alcance. No es posible transformar el mundo sin cambiar al individuo.

He dedicado mi vida a capacitar a los seres humanos para que se hagan cargo de sus destinos y a conducirlos hacia un estado de inclusión gozosa a fin de que, como una generación, no dejemos escapar la posibilidad que somos. Tu alegría, tu tristeza, tu amor, tu tormento, tu dicha están en tus manos.

Existe un camino fuera. Y ese camino está en nuestro interior. Solamente volviéndonos hacia nuestro interior podremos crear un mundo de amor, luz y risa. El gozo podría ser una puerta de entrada a ese mundo. Hagamos que esto suceda.

EL GOZO Y LA FELICIDAD

¿Qué consideramos un estado de felicidad?

La respuesta es sencilla: la felicidad es una profunda sensación interior de placidez. Cuando tu cuerpo se siente bien, a ese estado lo llamamos salud, y cuando esa sensación se intensifica la denominamos placer; cuando la mente se siente bien, lo llamamos paz, y cuando esa sensación se intensifica la denominamos gozo; cuando las emociones son agradables, lo llamamos amor, y cuando esa sensación se intensifica la denominamos compasión; cuando tu energía vital es grata, lo llamamos dicha, y cuando esa sensación se intensifica la denominamos éxtasis.

Todo lo anterior es lo que estás buscando: una sensación agradable interna y externamente. Cuando la felicidad es intern la llamamos paz, gozo, bienestar, y cuando te lo produce el entorno lo etiquetamos como éxito. Si no estás interesado en nada de eso y deseas ir al cielo, ¿qué estás buscando? ¡Simplemente el éxito en otro plano! De modo que, en esencia, toda la experiencia humana es una cuestión de felicidad o infelicidad en diversos grados.

Pero observen lo siguiente: el cerebro humano tiene receptores naturales del cannabis para tu felicidad. ¿Por qué ocurre esto? Porque el cuerpo es capaz de producir su propio narcótico: puede fabricar su propia felicidad sin necesidad de ningún estímulo externo ¡y sin resaca! La razón por la que ciertas sustancias químicas, que son externas, nada que ver con tu interior, como el alcohol y las drogas de uso recreativo, son peligrosas porque pueden disminuir tu conciencia, arruinar tu salud, crear adicciones y destruirte.

¡Pero aquí tenemos al cannabis un narcótico de la felicidad creado y consumido por el propio organismo que tiene un gran efecto en tu salud y tu felicidad! Esto significa que el sistema humano es maravillosamente independiente. Si bien se han descubierto recientemente otras sustancias químicas similares, esta en particular se ha denominado anandamida basándose en la palabra sánscrita ananda, que significa felicidad o dicha. Podemos deducir de lo anterior que la felicidad es una especie de proceso químico, al igual que la paz. De hecho, toda sensación agradable que experimentamos —el sosiego, el gozo, el éxtasis— lo es. El sistema yóguico siempre ha sabido esto.

El yoga te proporciona una forma de distanciarte tanto del karma como del origen de este: el intelecto discriminativo. Te permite elegir en cada momento de tu existencia entre ser una víctima, un espectador o el dueño de tu propia vida. Con práctica y esfuerzo todos podemos escribir un software de gozo y tu felicidad para nosotros mismos.

EL GOZO Y LA PAZ

Sentirte en paz no te supone ningún esfuerzo.

La búsqueda espiritual no es una elección premeditada ni una búsqueda inducida: es un deseo natural, pero a menos que lo manejes conscientemente no dará fruto. Cuando sentirte dichoso y en paz ya no te supone ningún esfuerzo, comienzas a buscar de forma natural, deseas conocer la naturaleza de la existencia. El misticismo se ha desarrollado en los lugares donde la gente aprendió la forma de sentirse gozosa. Esto se debe a que solo cuando eres feliz te hallas en el estado más elevado de receptividad y con verdadera disposición para explorar todos los aspectos de la vida; de lo contrario, no te atreverías, ya que cuando sentirte bien te supone un gran reto, no eres capaz de afrontar otros desafíos.

Las elecciones que realizas desde la incapacidad no resuelven los problemas de tu vida. La incapacidad para sentir gozo de forma espontánea puede complicar los asuntos más simples. Ahora mismo sentirse contento y en paz se ha convertido en el problema más significativo de la existencia humana y fuera de eso en nuestra búsqueda errónea de felicidad estamos destruyendo el planeta.

La razón por la que cosas sencillas —como sentir serenidad, gozo y amor— se han convertido en las máximas aspiraciones reside en que vivimos sin prestar atención al proceso de la existencia. Cuando la gente dice vida, se refiere a los accesorios de la vida como el trabajo, la familia, las relaciones, el hogar, el coche, la ropa o los dioses a los que reza. La cosa más importante que olvidan es la vida: el proceso de vida misma, la vida esencial que eres tú. En el momento en que cometes este error fundamental de identificarte con algo que no eres tú mismo, la vida se convierte en una lucha innecesaria. Los fundamentos de la paz y la dicha no estriban en atender a la realidad externa, sino en acceder a tu naturaleza interna y organizarla.

El problema es que los fanáticos religiosos han trasladado todo lo que es bello en el ser humano al otro mundo. Si hablas de amor, ha de ser amor divino; si hablas de dicha, ha de ser dicha divina; si hablas de paz, ha de ser paz divina. Hemos olvidado que todas ellas son cualidades humanas. Un ser humano es plenamente capaz de sentir gozo, amor y paz. ¿Por qué llevar estos sentimientos al cielo?

Nos centramos tanto en Dios y en el cielo porque no hemos tomado conciencia de la inmensidad inherente al ser humano. Es obvio que la propia fuente de la existencia palpita en tu interior de alguna forma; la fuente de tu vida es también el origen de las otras formas de vida y de toda la creación. Esta dimensión de inteligencia o conciencia está presente en cada uno de nosotros: la liberación de cada ser humano radica en encontrar el acceso a esta dimensión inmortal.

Sentir paz y gozo en tu interior cada momento de tu vida, ser capaz de percibir la vida más allá de sus limitaciones físicas no son cualidades sobrehumanas, sino humanas.

EL GOZO Y LA VIDA

Despertar a un estado de gozo en vida.

En el momento en que me di cuenta de que el deseo humano no apunta a nada en particular sino que solo busca expandirse de forma ilimitada, surgió una cierta claridad en mí. Cuando vi que todo el mundo es capaz de esto, me pareció natural querer compartirlo. Mi objetivo desde entonces ha sido transmitir de algún modo esta experiencia a otras personas, despertarlas al hecho de que este estado de gozo en vida, de libertad, de ausencia de límites, no puede negárseles a menos que se interpongan en el camino de la efervescencia natural de la vida.

Todo lo que has hecho en la vida hasta ahora se resume en la búsqueda de una sola cosa. Ya sea que estudiaras una carrera, iniciaras un negocio, hicieras dinero o formaras una familia, detrás de todas tus acciones había un único y simple deseo: EL GOZO.

Si vives hacia fuera, el viaje resulta interminable, pero si vuelves a tu interior es cuestión de un instante. En ese momento todo cambia. En ese momento ya no buscas el gozo, sino que tu vida se convierte en una expresión de ese gozo.

En realidad, el mismo proceso de la vida constituye una disolución del karma. Si vives plenamente cada momento de tu vida, disuelves enormes cantidades de karma. Cuando experimentas de forma absoluta todo lo que te llega, cuando experimentas cada aliento de vida con total intensidad sin la distracción del pensamiento y la emoción —desprovisto de dramas psicológicos—, te liberas del proceso de la vida y la muerte. No solo estás más vivo: eres la propia vida.

EL GOZO Y LA MENTE

Haz solo una cosa cada vez, es un popular eslogan de autoayuda.

¿Pero por qué habrías de hacer solamente una cosa cuando la mente es una máquina multidimensional extraordinaria capaz de manejar diversos niveles de actividad al mismo tiempo? En lugar de domesticar y aprender a dirigir la mente, ¿Por qué quieres destruirla? Pudiendo conocer el emocionante gozo de la actividad mental, ¿Por qué optar por una lobotomía y ser un vegetal voluntariamente?

Ayúdate para que el gozo sea tu fiel compañero. Para que esto suceda, estas frases no te ofrecen un sermón, sino una ciencia; no te ofrecen enseñanzas, sino una tecnología; no te ofrecen un precepto, sino un camino. Ha llegado el momento de explorar esta ciencia, trabajando con sus técnicas, andando el camino.

Para mucha gente el desarrollo espiritual se produce de forma sumamente dolorosa por no haberse preparado adecuadamente. Por desgracia, la mayor parte de los seres humanos se han permitido ser moldeados totalmente por las situaciones externas, y avanzar con sufrimiento en el camino espiritual se ha convertido en la norma. El mismo avance podría hacerse de forma gozosa si el cuerpo y la mente se preparan previamente.

¿CUÁL ES LA SALIDA?

La salida es un simple cambio de dirección.

Solo necesitas ver que el origen de tu experiencia está en tu interior. Aunque la experiencia humana sea estimulada o catalizada por situaciones externas, la fuente de todo ello es interna. El dolor o el placer; el gozo o la tristeza; la agonía o el éxtasis suceden solamente dentro de ti. La locura humana radica en tratar de alcanzar la felicidad a través de las situaciones externas. Puedes utilizar lo externo como un estímulo o detonante, pero lo verdadero siempre viene del interior.

El yoga no consiste en ser sobrehumano, sino en darte cuenta de que ser humano es algo extraordinario. Sadhguru

Existen diversas formas de conseguir un estado de unidad absoluta y gozo permanente. Aunque sean diferentes, es importante que todas estén aplicadas de forma equilibrada e integrada. No hay ninguna división o jerarquía entre los diferentes enfoques. El yoga es completamente imparcial: hace uso de todos los aspectos de quien eres para conducirte a la unidad absoluta y a un gozo permanente.

El gozo, la paz y el amor no son metas espirituales. Son el punto de partida para vivir con sensatez. Sadhguru