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Frases de Seneca sobre espiritualidad y crecimiento

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La esclavitud más denigrante es ser esclavo de uno mismo.

No hay, en mi dictamen, hombre que aprecie más la virtud y la siga con más gusto, que el que por no hacer traición a su conciencia, ha perdido la reputacion de hombre de bien.

Lo mismo es nuestra vida que una comedia; no se atiende a si es larga, sino a si la han representado bien. Concluye donde quieras, con tal de que pongas buen final.

Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos.

¿Preguntas qué es la libertad? No ser esclavo de nada, de ninguna necesidad, de ningún accidente y conservar la fortuna al alcance de la mano.

En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.

Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.

La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.

El ardimiento juvenil en sus comienzos es fogoso, pero languidece fácilmente y no dura; es el humo de una fogata liviana.

La tristeza, aunque esté siempre justificada, muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste.

No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

Un hombre inútil es gravoso al estado, en que se pesa el mérito de los miembros por la utilidad que de ellos se saca.

Si me ofreciesen la sabiduría con la condición de guardarla para mí sin comunicársela a nadie, no la querría.

Viven más contentos aquellos en quienes jamás puso los ojos la fortuna, que los otros de quienes los apartó.

No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.

Si me ofreciesen la sabiduría con la condición de guardarla para mí sin comunicarla a nadie, no la querría.

No recibimos una vida corta, sino que nosotros la acortamos. No somos de ella indigentes, sino manirrotos.

Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.

Si os sujetáis a la naturaleza, nunca seréis pobres; si os sujetáis a la opinión, nunca seréis ricos.

El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder es el de ser capaces de soportar el odio.

El mejor límite para el dinero es el que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.

Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos.

La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias.

Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.

El favor consiste no en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con que se da o se hace.

La buena conciencia admite testigos; la malvada se agita y se conturba aún en la soledad.

Jamás se descubriría nada si nos considerasemos satisfechos con las cosas descubiertas.

Mostrarse asustado sin motivo aparente es dar a conocer que se tiene razón de temer.

La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada.

Incontenida, la cólera es frecuentemente más dañina que la injuria que la provoca.

Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente.

La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo.

Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti.

Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.

Los deseos de nuestra vida forman una cadena cuyos eslabones son las esperanzas.

Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas.

Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérela, pues, en todo lugar.

No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.

El camino del vicio no solamente se desliza, sino que se precipita hacia abajo.

Saber más que los otros es fácil; lo difícil es saber algo mejor que los otros.

La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.

Una discusión prolongada es un laberinto en el que la verdad pierde siempre.

Merece salir engañado el que al hacer un beneficio, cuente con la recompensa.

El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.

Sólo hay una manera de poner término al mal, y es el devolver bien por mal.

¿Qué importa saber lo qué es una recta si no se sabe lo que es la rectitud?

¡Oh, cuán extemporáneo es comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir!

Proporcionalmente al número de los admiradores crece el de los envidiosos.

Tan grande como la turba de los admiradores es la turba de los envidiosos.

A vivir se aprende toda la vida, y toda la vida se ha de aprender a morir.

Ningún descubrimiento se haría ya si nos contentásemos con lo que sabemos.

Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.

Cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto.

Este día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno.

Sólo en la fortuna adversa se hallan las grandes lecciones del heroísmo.

Hay ciertas cosas que para hacerlas bien no basta haberlas aprendido.

Nuestro defecto es que aprendemos más por la escuela que por la vida.

Cuanto mayor es la prosperidad tanto menor se debe confiar en ella.

El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.

Nuestra naturaleza está en la acción. El reposo presagia la muerte.

Las obras se tienen medio terminadas cuando se han comenzado bien.

Toda la armonía total de este mundo está formada de discordancias.

A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.

Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.

Un gran marinero puede navegar aunque sus velas sean de alquiler.

Escucha aún a los pequeños, porque nada es despreciable en ellos.

Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.

En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.

Igual virtud es moderarse en el gozo que moderarse en el dolor.

La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo.

¡Estudia! No para saber una cosa más, sino para saberla mejor.

El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo.

Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.

No he nacido para un solo rincón. Mi patria es todo el mundo.

Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.

El cabalgar, el viajar y el mudar de lugar recrean el ánimo.

No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros.

No hay ninguna cosa buena que no tenga su base en la razón.

La conversación es la expresión de nuestro modo de pensar.

No os espante la pobreza; nadie vive tan pobre como nació.

Si quieres que tu secreto sea guardado, guárdalo tú mismo.

La recompensa de una buena acción está en haberla hecho.

Seas parco en elogiar, y más parco todavía en vituperar.

La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.

No es preciso tener muchos libros, sino tenerlos buenos.

Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian.

No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.

Pobre no es el que tiene poco, sino el que desea mucho.

El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.

El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.

Estar en ocio muy prolongado, no es reposo, es pereza.

No hay viento favorable para el que no sabe donde va.

Gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno.

Es, a menudo, más conveniente disimular que vengarse.

No existe ningún gran genio sin un toque de demencia.

La voluntad es la que da valor a las cosas pequeñas.

Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo.

Aquel que tiene gran poder debe usarlo livianamente.

El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores.

Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida.

Parte de la curación está en la voluntad de sanar.

Forma parte de la curación el deseo de ser curado.

Una era construye ciudades. Una hora las destruye.

Peores son los odios ocultos que los descubiertos.

No podemos evitar las pasiones, pero si vencerlas.

No hay mayor causa de llanto que no poder llorar.

Para saber algo, no basta con haberlo aprendido.

Considera las contrariedades como un ejercicio.

El sabio en su retiro es útil a la comunidad.

No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.

Nunca fue fácil el aprendizaje de la virtud.

El mayor imperio es el imperio de uno mismo.

El peor enemigo es el que está encubierto.

En cuanto a mí, sólo sé que no sé nada.

Vencer sin peligro es ganar sin gloria.

Desdichado es el que por tal se tiene.

Los hombres aprenden mientras enseñan.

Languidece la virtud sin adversarios.

El poder y el despotismo duran poco.

Pesa las opiniones, no las cuentes.

La adversidad es ocasión de virtud.

El hombre es un animal racional.

Todo poder excesivo dura poco.

Sin estudiar enferma el alma.

El tiempo descubre la verdad.

Quien da pronto da dos veces.

El que teme es un esclavo.