FRASES GONZALO GALLO

FRASES Y CITAS GONZALO GALLO

GONZALO GALLO

FRASES GONZALO GALLO

ESCRITOS GONZALO GALLO

  • La vida es bella, si eliges construir en lugar de destruir. Las personas felices suelen ser espirituales y saben amarse, amar y servir.
  • Cuida tu alma y crece en sabiduría y espiritualidad. Elige trascender, crea espacios de paz, relájate, medita y siente a dios en tu íntimo ser.
  • Crece en aceptación paciente y en desapego para poder disfrutar de tu paz interior.
  • Espera lo mejor si cuidas tu paz interior, y lo peor, si te subyuga el delirio del ego.
  • Sé consciente de que tu espiritualidad te centra en el amor.
  • Tener consciencia es despertar y vivir alerta en el aquí y en el ahora.
  • Navidad es vivir lo que el Maestro practicó: Aprendan de mí, no vine a ser servido, sino a servir.
  • Navidad es practicar el mandamiento de Jesús: Amaos los unos a los otros como siempre yo os he amado.
  • El espíritu de la Navidad es ir a la esencia de la vida con estos claros pasos. Sana, agradece, dar sin recibir, paz interior y sintonía con el amor.
  • No te dejes deslumbrar por lo material. Tu mejor regalo para los otros está en tu alma y es tu amor.
  • Sintonía con el amor: Vive en sintonía constante con Dios con una fe de buenas acciones. Hazlo y tu alegría será perdurable.
  • Paz interior: Crece en aceptación paciente y en desapego para disfrutar de paz interior.
  • Date y da sin esperar recibir: Así, amas de verdad como te ama Dios que es don gratuito.No te dejes hipnotizar por lo material, ya que tu mejor regalo para los otros no se compra y es tu amor.
  • Sé agradecido: cuenta tus bendiciones y destierra las quejas, porque aún con problemas eres un privilegiado. Dar gracias te colma de gozo y al contar tus dones le haces un conjuro al inconformismo.
  • Sana tu pasado: Un perdón generoso borra las culpas y el rencor, y te saca de una prisión emocional. Elige estar sereno, descarga el peso del ayer, cicatriza viejas heridas y reconcíliate.
  • Hoy voy a sembrar ánimo. Con mis acciones y mis palabras, con mis gestos y mis miradas, con los detalles y las sonrisas.
  • Con la poderosa medicina del amor puedes curar viejas heridas, estar en paz, ser feliz y dar felicidad. Ánimo, elige trabajar en ti mismo en cuatro espacios: el amor, la aceptación, el perdón y el desapego.
  • La luz brilla si amas tu alma, tu cuerpo y todo tu ser, aprecias tu dignidad y dejas de culparte y maltratarte. Sólo así el amor emana de ti, te envuelve con su magia y se irradia a los otros y al universo.
  • Hazlo en sintonía con Dios, lejos de cualquier autoengaño, y viéndote como realmente eres. Tienes derecho a ser feliz, eres muy valioso en el planeta y con amor real tu vida no es un limbo, es un edén.
  • Si te miras en el espejo del alma ves que peleas con otros o los rechazas porque estás en pelea contigo mismo. Toma conciencia de que sólo puedes amar a los demás si te aceptas, te valoras y te amas.
  • La emoción nace en la mente, se refleja en el cuerpo y eso permite identificarla y manejarla. Siente su campo de energía interna y pregúntate con frecuencia: ¿Que pasa dentro de mí en este momento?
  • Los seres buenos también atraviesan el árido desierto y pasan por la noche oscura. No es un castigo, es un duro aprendizaje.
  • Todo es pasajero y un día la luz vuelve a brillar. Ayúdame a tener paz y no sufrir presionado por necesidades innecesarias.
  • En ti confío, Señor, y actúo. Creo que hay que orar como si todo dependiera de ti y actuar como si todo dependiera de mí.
  • Concédeme, Padre bendito, paciencia en la adversidad, fe en medio del túnel y esperanza cuando sólo hay sombras.
  • Señor, todo llega a mi vida para el bien. Una prueba es para crecer en fe, paciencia, desapego y fortaleza.
  • En lugar de preguntarme por qué estoy en una crisis, quiero preguntarme para qué: qué necesito aprender.
  • Tú cuidas de mí y me das serenidad y confianza. Contigo puedo dominar las preocupaciones y la angustia.
  • Siendo un buen observador de tus emociones podrás controlar tu mente, pacificarte y dejar de sufrir.
  • Tú eres justo y en medio de la estrechez estás ahí, aunque te sintamos lejano.

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