Cuentos sobre: SER


Cuento Zen: Buda y la imperturbabilidad

Buda y la imperturbabilidad

No trates de ser imperturbable, porque el esfuerzo es parte de la actividad. Sé totalmente activo permaneciendo en el medio, así es como llega a la calma.


Cuento Zen: Dios y las campanas del templo

Dios y las campanas del templo

Si deseas ver a Dios, mira atentamente la creación. No rechaces: no reflexiones de ella. Simplemente obsérvala. La observación es el camino a la no-mente.


Cuento Zen: El ángel observador

El ángel observador

La observación es sólo la semilla, es el método para alcanzar la no-mente. Naturalmente, sentirás que la observación es más fácil; está más cerca de ti.


Cuento Zen: El ciempiés no puede caminar

El ciempiés no puede caminar

Le sucedió al ciempiés. Perdió la unidad, se convirtió en dos: el observador y lo observado. Su mente fue alterada, perdió la felicidad y su fluir se detuvo.


Cuento Zen: El coco

El coco

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo…


Cuento Zen: El dolor y el placer

El dolor y el placer

La vida se halla entre el placer y el dolor. Esta tensión entre ellos te hace capaz de crear una música maravillosa; la música solo existe en esa tensión.


Cuento Zen: El gallo de pelea

El gallo de pelea

Nada perturba la calma de tu espíritu. Relájate, no te esfuerces tanto, porque solo puedes hacerte consciente mediante la relajación, no con el esfuerzo.


Cuento Zen: El loro que imitaba a Nasrudin

El loro que imitaba a Nasrudin

Incluso el loro que imitaba a todos puede aprender de los modos humanos, puede imitar, puede volverse neurótico. Ser imitativo es sin duda ser neurótico.


Cuento Zen: El maestro y el escorpión

El maestro y el escorpión

La consciencia es la naturaleza que puede ver la realidad y amar. Siendo la memoria que purifica la mente es capaz de ver la verdad sin obstrucciones


Cuento Zen: El místico observador

El místico observador

El hombre de consciencia no reacciona. La observación es el principio de la espontaneidad; la responsabilidad es la culminación de la observación.


Cuento Zen: El secreto de la serenidad

El secreto de la serenidad

Aceptar significa no resistirnos desde el interior. Cada situación tiene una explicación, que todas las cosas pasan por un por qué a nuestro favor.


Cuento Zen: El valor del ser humano

El valor del ser humano

Cuidémonos del hombre sin principios para no tener que preocuparnos por la falta de ética. Intenta no volverte un hombre de éxito sino un hombre de valor.


Cuento Zen: La calma

La calma

En la superficie, hay caos y agitación. Practica la meditación, el silencio y la respiración, te llevarán a tu interior donde todo se encuentra en calma.


Cuento Zen: La calma del maestro

La calma del maestro

Relájate, no te esfuerces tanto, porque solo puedes hacerte consciente mediante la relajación, no con el esfuerzo. Mantente tranquilo, callado, en calma.


Cuento Zen: La dieta mental

La dieta mental

Pon a dieta tu mente de ese parloteo continuo. Ese parloteo la mantiene viva. Así que libérate de las garras de la mente, libérate del parloteo interno.


Cuento Zen: La serenidad del maestro

La serenidad del maestro

Siéntate en silencio y observa, te llenaras de momentos de serenidad. Llegarán como gotas, son los momentos de consciencia que empezarán a fluir en ti.


Cuento Zen: Los zapatos del rey

Los zapatos del rey

Desarrolla tu observador consciente, no hagas problemas. En el fondo, tú creas problemas y luego deseas encontrar alguna solución estúpida como la del rey.


Cuento Zen: No soy yo

No soy yo

El Kybalión: Todo fluye y refluye. Debe existir balance, no todo perdura, al contrario, todo cambia, todo vibra, fluye y refluye, por lo tanto, no soy yo.


Cuento Zen: Observar a sus ojos

Observar a sus ojos

Los ojos que ven lo exterior y se rigen por normas, están ciegos. No son verdaderos ojos. Son primitivos. Los ojos que observan el interior son más reales.


Cuento Zen: Podemos ser diferentes

Podemos ser diferentes

No somos iguales, cada cual luchando a su manera por aquello que cree, y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor; el resto son solo apariencias.


Cuento Zen: Poder desprogramarse

Poder desprogramarse

El cuento Zen «Desprogramarse», enseña a liberarte de la programación para responder por ti. Lo que nace y se decide adentro es auténtico y te hace libre.


Cuento Zen: Relájate y ten calma

Relájate y ten calma

Con la conciencia adquieres claridad, soltura. Es la única manera, la correcta de que te mantengas calmado, de lo contrario, siempre estarás confuso.


Cuento Zen: Se vende agua del río

Se vende agua del río

Si me voy, dijo Jesús, despertará en ustedes el Espíritu Santo. Ofrezco a la gente lo que estas poseen, con tal que fueran capaz de abrir los ojos y mirar.


Cuento Zen: Ser feliz depende de ti

Ser feliz depende de ti

Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide. Ser feliz, depende de ti. Sé feliz, aunque estés mal o alguien no te amó o no te haya valorado.


Cuento Zen: Ser útil o valioso

Ser útil o valioso

Si te preocupas, piensa si lo que buscas es útil o valioso. Aprende a distinguir, y te darás cuenta que vivir bien no es tan caro como te habían contado.


Cuento Zen: Suponer y observar

Suponer y observar

Demasiadas suposiciones a priori y tu inteligencia pierde rapidez, intensidad. Se enturbia y se vuelve indiferente. Y la indiferencia mata al observador.