Budismo zen

POR: AKASHICOS

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EL ZEN Y EL BUDISMO

Los 10 mandamientos de la comida Zen

En el budismo Zen, la cocina y la alimentación se concibe como kaisek, término que hace referencia a la forma de conseguir la armonía, la naturaleza y la moderación. Como verán a continuación este listado de reglas que rigen la alimentación Zen busca que el organismo se alimente en el sentido de que obtenga lo que es necesario para su funcionamiento y no más.

Seguir estos consejos puede llevarnos a mejorar nuestra calidad de vida, sintiéndonos más livianos y fuertes, pero antes siempre recuerda consultar a tu médico sobre las consecuencias que estos hábitos pueden tener en tu salud.

  1. Comer solo cuando se tenga hambre y beber solo cuando se tenga sed.
  2. No beber durante las comidas, los líquidos (en la menor cantidad posible) deben beberse después de las comidas, así no diluyen el jugo gástrico y entorpecen la digestión.
  3. Evitar los alimentos contaminados como colorantes, conservantes, edulcorantes o aquellos que tienen insecticidas. Estos aditivos se encuentran en fiambres, embutidos, conservas, gaseosas, aderezos y enlatados.
  4. Consumir alimentos siempre frescos: frutas y vegetales de estación, vale que siempre recuerdes la estación en la que están disponibles cada uno para evitar ingerir alimentos madurados artificialmente.
  5. No ingerir alimentos ni demasiados fríos ni demasiados calientes, eso provoca malas digestiones.
  6. Hacer las 4 comidas diarias, el índice más claro de una alimentación correcta está en no sentir hambre de 4 a 8 horas después de cada comida.
  7. Cenar liviano, recordando la frase que dice desayunar como reyes, almorzar como burgueses y cenar como mendigos.
  8. Caminar después de comer, eso ayuda ala digestión y sobre todo a la noche.
  9. Masticar lenta y cuidadosamente cada bocado es el primer paso para lograr una buena digestión.
  10. Evitar los nervios y el estrés a la hora de las comidas, solo concentrarse en la comida y disfrutarla.

DEFINICIONES DEL ZEN


El zen es una tradición ancestral que nació en la India y se expandió por China y Japón. Su propósito es lograr la iluminación, el estado de completa sintonía con la realidad tal cual es.

El zen no se basa en escrituras sagradas, rituales o ceremonias, sino en la meditación, el silencio y la conciencia plena.

El zen no busca dar soluciones, sino generar preguntas, cuestionar las creencias y los prejuicios, liberar la mente de las ataduras del ego y las ilusiones.

El zen utiliza las historias como un recurso para transmitir su esencia, pero no son historias ordinarias, sino historias que violan las reglas, que desafían la lógica, que asombran y desconciertan. Son historias que apuntan a lo esencial, lo que no se puede expresar ni pensar.

Las historias zen no son para entenderlas, sino para vivirlas, para dejarse impresionar por ellas, para despertar con ellas. Las historias zen son como dedos que indican la luna, pero no son la luna.

El maestro zen cuenta las historias con elegancia y humor, sin querer imponer nada, sino solo compartir su visión. El discípulo zen escucha las historias con interés y apertura, sin intentar analizarlas o juzgarlas, sino solo dejarse llevar por ellas.

Las historias zen son como semillas que se plantan en el corazón del oyente, y que pueden germinar en cualquier momento, dando frutos de sabiduría y compasión.

Las historias zen son un obsequio, una invitación a la aventura, una puerta abierta a lo desconocido.

En este blog te presentamos algunas de las historias zen más famosas y fascinantes, acompañadas de comentarios y reflexiones que te ayudarán a profundizar en su significado. Te invitamos a leerlas con calma y curiosidad, sin prisas ni expectativas, solo con la disposición a sorprenderte y aprender.

Esperamos que estas historias te inspiren y te acompañen en tu camino hacia la iluminación.