Preparación para la muerte

La serenidad a lo desconocido es la mejor preparación para la muerte en un año de vida. Tener consciencia plena de que cualquier día es bueno para morir.

STEPHEN LEVINE

LA MUERTE Y EL MIEDO

Frente al miedo del yo (nuestra autoimagen) a abandonar este mundo.

Stephen Levine le enseña al lector occidental a abrirse a la inmensidad de una vida que incluya a la muerte, y a participar plenamente en la existencia sin dejar de prepararse para lo que tenga que venir después. Sus enseñanzas aportan una mirada compasiva y serena al melodrama que, en nuestra sociedad, suele acompañar a las últimas despedidas.

Frente al miedo del yo (nuestra autoimagen) a abandonar este mundo, Stephen Levine propone cultivar una apertura serena a lo desconocido desde la confianza y la aceptación. Su mensaje entronca con diversas tradiciones de sabiduría espiritual e incluye enseñanzas y meditaciones budistas.

No trata sobre la muerte, sino sobre la recuperación del corazón que tiene lugar cuando contemplamos nuestra vida y nuestra muerte con atención y misericordia.

El propone un experimento de un año, sobre la sanación, la alegría y la revitalización. Un año para vivir tan conscientemente como sea posible, un año para terminar nuestros asuntos pendientes, para investigar nuestro miedo a la muerte y hacerle frente, para cultivar nuestro verdadero corazón y encontrar nuestra sabiduría y nuestra alegría esenciales. Un año para vivir como si fuera todo lo que nos quedara.

UN REGALO DIVINO

Valora cada micro instante porque es un regalo divino.

Stephen Levine, propone un pisco-experimento que consiste en vivir durante un año como si fuese el último de tu vida. Este épico ejercicio, que requiere de una espectacular entrega, tiene como fin, supongo, valorar cada micro instante cotidiano como si fuese este parte de un regalo divino —y creo que lo es, en especial porque no sabemos cuándo dejaremos de respirar.

La más profunda influencia de esta práctica fue un incremento en el valor. Cuando solo te resta un año de vida, el miedo te hace muy pequeño. ¿Qué sucede cuando descubrimos que solo nos queda un año de vida, cuando sabemos que ya no podemos ser lastimados, que quizá moriremos? Nos sentimos seguros, dice Levine.

Si lo anterior no fuese suficientemente benéfico, y si superamos ese año de vida —pues nadie nos garantiza que estemos vivos siquiera para completar el ejercicio—, entonces tendremos la oportunidad de protagonizar algo así como un explosivo renacimiento que seguramente nos permitirá valorar de forma inédita nuestra existencia (similar a lo que ocurre con los procesos de iniciación en diversas tradiciones místicas).

UN AÑO DE VIDA

Una especie de simulacro de preparación para la muerte.

Puesto que nadie sabe cuando empieza el primer día de su último año de vida, se plantea cómo organizar y qué hacer con su vida partiendo de que hoy es ese primer día de su último año. Entonces, lo mejor es ir desmenuzando pensamientos y técnicas de Meditación para afrontar ese proceso.

Lo primero que llama la atención es observar como negamos la muerte. Incluso los presos que están en el corredor de la muerte la niegan. El miedo a la muerte representa a todos los miedos y hay que superarlo, hay que prepararse para la muerte, siendo tan segura, es un acto de sabiduría y tan práctico como preparar el pasaporte.

Los pasos que va dando en este recorrido son:

REPASAR LA VIDA

A esto ayudará llevar un Diario, donde se recojan nuestros recuerdos, agradables y penosos, y los estados mentales. Reflexiona sobre las prioridades y deseos que observas.

PRACTICAR LA MEDITACIÓN

Meditar es cultivar la atención más profunda, que es una forma de Sanación. Hay una Meditación especial para explorar los miedos. Se llama la meditación para ablandar el vientre.

Esta practica comienza con respiraciones profundas que terminan concentrándose en el vientre y expresando deseos de sanación. Deja que salga el dolor, ablanda la armadura que rodea el corazón. Deja que salga el dolor.

Pero en realidad, más que miedo a la muerte, a lo que se teme es al proceso de morir y sobre todo que sea doloroso. El morir es a la muerte, lo que el nacimiento a la vida.

Acompañar en ese tránsito a tantos moribundos, me ha dado la capacidad para describir cómo se muere: una sensación de ligereza, como flotar en libertad,.. inunda el corazón una alegría inesperada.

PREPARACIÓN PARA MORIR

Para conseguir la paz hay que perdonar y hay que sentir gratitud.

Perdonar pone fin a los asuntos pendientes. Es lo que permite avanzar. El Perdón es la medicina más potente para curarnos. Pero no hay que forzar los recuerdos traumáticos. Hay que ir poco a poco y el solo hecho de tocar un recuerdo difícil con el ánimo de sanar, ya es un bálsamo para el que sufre.

El perdón y la gratitud suavizan el lecho de muerto. La cólera y las lamentaciones lo vuelven de piedra.

Practica el Perdón y la Gratitud, visualiza un encuentro con la persona que nos hizo daño o con la persona que nos dio amor.

PRACTICAR EJERCICIOS DE DESAMPARO

Realiza algunos ejercicios que son muy potentes como el de pasar un día entero en el que te den de comer y te vistan, como si tu no pudieras hacerlo. Otro es el de caminar por tu casa con los ojos tapados, como si fueras un ciego. Otro podría ser el de pasar todo un día sin hacer nada. Sin estímulo alguno, ni música, ni leer... Es verdaderamente difícil y, al no tener estímulo alguno, la mente comienza a sentir inquietud.

NO HAY SOLEDAD EN LA MUERTE

Una de las creencias que más miedo provocan es la de la soledad ante la muerte, pero eso no ocurre porque nuestro espíritu se une al de los cientos de miles que ese día parten de la tierra, como si fuesen relámpagos.

Al morir, la conciencia sobrevive y sale del cuerpo, me baso en cientos de experiencias con moribundos.

DESPRENDERSE DEL CUERPO

La experiencia de observar una autopsia deja completamente clara la idea de lo insignificante que es el cuerpo y da una importante lección sobre impermanencia.

Sin embargo, mucha gente dice que prefiere morir durmiendo, para no darse cuenta de nada. Pero también los hay que prefieren todo lo contrario, ser plenamente conscientes de todo el proceso y poder terminar todo lo que debe ser completado.

Hay gentes que no pueden morir en paz porque no han satisfecho sus ambiciones. Eso es porque no han descubierto su propia gran verdad. No han encontrado su Loto (símbolo de Liberación).

Y también hay quien es capaz de provocarse la muerte, desprendiéndose del cuerpo, iniciando una muerte consciente. Esto solo se conoce de algunos monjes tibetanos, con la práctica del Phowa, técnica que consiste en despejar el conducto a través del cual la fuerza vital viaja para salir mejor del cuerpo hacia el exterior. Son 5 los centros de energía que deben ser abiertos y atravesados para este proceso.

EL FINAL ANTES DE LA MUERTE

Van pasando los meses, y cuando se acerca el final de este último año de vida, cuando hay una consciencia de que cualquier día es bueno para morir porque se ha firmado la paz con la vida, después de haber dejado a todos los seres amados cartas, grabaciones... se da cuenta de que entra una nueva alegría de vivir y una gran tristeza por abandonar este mundo que ha observado, ya sin él, en la práctica llamada Muerto por un día (mirar el mundo sin nosotros).

Hay un Apéndice de trabajo en grupo, en donde da consejos sobre cómo enfocar el trabajo de preparación para la muerte, siguiendo este ejercicio de hoy es el primer día de mi último año de vida.

- En el primer mes aconseja reflexionar sobre qué harías ante el diagnóstico de una enfermedad por la que te dan un año de vida.

- En el segundo mes propone trabajar sobre el miedo a morir, con la Meditación de ablandar el vientre.

- En el tercer mes es para discutir sobre el miedo al dolor.

- En el cuarto mes se practicará una Meditación sobre la Muerte.

- En el quinto mes se hace un Repaso a la Vida, con Meditaciones de Perdón y de Gratitud, hasta llegar a firmar la paz con la vida.

- En el sexto mes se levantará un pequeño altar.

- En el séptimo mes Meditación sobre el Rostro Original.

- En el octavo mes Meditación sobre el Abandono.

- En el noveno mes Meditación del Cementerio y dejar expresado que se desea que hagan con nuestro cuerpo (incineración o sepultura).

- En el décimo mes escribir un testamento, cartas y epitafio. Práctica de Muerto por un día (ver el mundo sin mí).

- En el décimo primer mes dedicar más tiempo a la familia y amigos.

- En el duodécimo mes hacer el ejercicio de Barrido del Cuerpo y ya decir adiós a esta vida y prepararse a la Renovación con la muerte.

APRENDIZAJE

- Nuestra vida es solo un instante.

- Nada es demasiado bueno para ser cierto.

- Hasta que no dejemos de definirnos por nuestros recuerdos, no podremos descubrir quienes somos en realidad.

- El dolor lo que quiere es que se le haga caso.

- Si nos esforzamos en hacer bueno un día malo, seguro que será un día mejor.

- La satisfacción duradera no está en la obtención del deseo sino en su ausencia.

- Una vez nos hemos vuelto hacia la luz, no importa lo lejos que esté. Lo importante es mirar ya siempre hacia ella.

- Envejecer es la mejor preparación para la muerte. Nos enseña a seguir nuestra fuerza vital hacia dentro.

- Cuando se apaciguan las primeras etapas de la pena y sentimos la ausencia absoluta de la persona fallecida y la mente empieza a sumergirse en el corazón, aflora una sensación de inseparabilidad absoluta de esa persona que puede ser el puente de dos direcciones por el que se intercambian los sueños de ambas encontrándose en los sueños.

Liberarse del sufrimiento es la tarea más difícil que pueda hacerse. Pero es también la más fructífera.

Stephen Levine