LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL

TU LUZ INTERIOR
ESCRITOS Y CUENTOS CON SABIDURÍA
   
ESCRITOS Y CUENTOS PARA EL CRECIMIENTO Y CONOCIMIENTO INTERIOR

BUSCAR


       
   

FRASES NUESTRO

FRASES Y CITAS NUESTRO

Frases de Nuestro sobre espiritualidad y crecimiento

FRASES NUESTRO

ESCRITOS NUESTRO

Nuestro diálogo externo e interno viene del silencio, y se desarrolla y fortalece a través de la serenidad.

Estar despierto es estar en reposo, solo la paz interior y la serenidad, pueden dar la luz que todo lo ve, la que ilumina nuestro sendero.

El ego surge cuando nuestro sentido del ser, del yo soy, que es conciencia sin forma, se enreda con la forma.

El momento presente es nuestro verdadero hogar, antes del tiempo y del espacio. Es todo lo que hay, no lo que vendrá ni lo que pasó.

Nuestro futuro será consecuencia de la suma de determinaciones lúcidas que estemos tomando hoy desde la plena consciencia.

El verdadero problema comienza cuando comenzamos a rumiar acerca de nuestra tristeza, de nuestros miedos, de nuestros enojos, a desmenuzar nuestro malestar, rebobinando y avanzando rápidamente la película de nuestras vidas.

Despertar es nuestro patrimonio como humanidad del que ya disponemos y con el cual tenemos que sintonizar.

La consciencia nos permite además, ser conscientes de la muerte, y a partir de ese reconocimiento decidir cómo queremos invertir nuestro finito tiempo en este planeta.

Aunque hayamos logrado obtener y conservar el éxito y las riquezas, que nos proporcionan placer, todavía nos quedará un rincón vacío en nuestros corazones, que sólo se llenará cuando logremos alcanzar el estado de Iluminación.

El Zen no es un poco de fantasía, un arte especial de vivir. Nuestra enseñanza es sólo vivir, siempre en la realidad, en su sentido exacto. Hacer nuestro esfuerzo, momento tras momento, es nuestro camino.

Tenemos que estudiar con nuestro corazón caliente, no solo con nuestro cerebro.

No hacemos a la ligera la idea de la iluminación, pero lo más importante es este momento, no hay algún día en el futuro. Tenemos que hacer nuestros esfuerzos ahora mismo. Esto es lo más importante para nuestra práctica.

Cuando no esperamos nada, podemos ser nosotros mismos. Este es nuestro camino, vivir plenamente en cada momento.

Al reflexionar sobre nuestros problemas, debemos incluirnos a nosotros mismos.

Cuando la conciencia superior sale de nuestro interior. Nos volvemos más afectuosos, más conscientes y más amorosos.

Nuestro propósito es sacarnos las máscaras que impiden que esta inteligencia fluya en nuestro interior y que esta mente superior se exprese a través de nosotros.

Cuando tenemos el espíritu tradicional de marchar en pos de la verdad tal como es y practicamos nuestro camino sin abrazar ninguna idea egoísta, alcanzamos la iluminación en su verdadero sentido.

Cuando creemos firmemente en nuestro camino, hemos alcanzado ya la iluminación.

La comprensión trasmitida desde Buda hasta nuestro tiempo es que, cuando se comienza el zazén, hay iluminación, aun sin ninguna preparación.

Hay una cadena infinita de acontecimientos que subyacen a nuestros problemas vitales que nos separan de la unidad. Sean cuales sean, el hilo común de todos es sufrir la separación espiritual de nuestro Yo Superior.

El Ego le debe servir al Alma. Nuestro diseño original tiene ese propósito.

No hemos evolucionado como individuos interiormente, en la realidad, seguimos atados a lo que nuestros Niños Internos todavía no pudieron sanar ni elaborar.

El principio vital no envía ni enfermedades, ni accidentes, ni sufrimientos. Nosotros atraemos estas cosas sobre sí mismos por nuestros propios pensamientos destructivos negativos basados en la ley lo que sembramos, recogeremos.

La publicidad es una fábrica de sueños, de inventos maravillosos, que nosotros creamos en nuestro interior y que ella materializa en el exterior.

Salvo los más instintivos, todos nuestros goces son aprendidos, es decir imitados.

La envidia es el más sociable de los vicios. Proviene de nuestro carácter de animales gregarios.

Cuando el placer del amor nos abandona definitivamente, sabemos que nuestro pobre cuerpo se ha hecho del todo candidato a la muerte.

Lo más importante intelectualmente hoy no es tanto comprender los motivos de los terroristas, sino los nuestros para resistirles sin emplear sus propias armas.

La intensidad de nuestro sufrimiento es directamente proporcional a la de nuestro aferramiento propio.

Nuestros deseos son desmesurados.

Solemos culpar a los demás de nuestros problemas y de este modo los empeoramos.

Mientras no seamos capaces de controlar nuestros engaños, como el apego, tendremos que experimentar sufrimientos y problemas de manera continua, durante toda esta vida y en las vidas futuras sin cesar.

Nuestro enfado nunca nos ayuda a nosotros y el de los demás tampoco les ayuda a ellos.

Nuestro sufrimiento no es un castigo impuesto por nadie, sino que procede de la estimación propia, que solo desea nuestra propia felicidad sin tener en cuenta la de los demás.

Los problemas solo aparecen cuando no reaccionamos de manera constructiva ante las dificultades. Por consiguiente, si queremos solucionar nuestros problemas, debemos aprender a transformar nuestra mente.

Si respondiésemos ante las dificultades con una mente pacífica y constructiva, no nos causarían problemas, sino que las consideraríamos como oportunidades y retos para progresar en nuestro desarrollo personal.

Cuando nuestros deseos no se cumplen, por lo general generamos sensaciones desagradables, como por ejemplo, de infelicidad o depresión; y tenemos estos problemas porque estamos muy apegados a que se cumplan nuestros deseos.

Una vez que hemos aprendido a aceptar con paciencia nuestro sufrimiento, si pensamos en el de todos los demás seres sintientes que están atrapados en el ciclo de nacimiento, generaremos compasión de manera natural.

El origen de todos nuestros problemas diarios son nuestros propios engaños, como el apego.

Esperar que una mera comprensión intelectual de los textos budistas nos ayude a solucionar nuestros problemas es como pretender que una persona enferma se cure leyendo.

Si distinguimos entre los problemas internos y los externos, podremos comprender que la verdadera naturaleza de nuestros problemas son nuestras sensaciones, que forman parte de la mente.

Nuestro trabajo en la vida es hacer una diferencia positiva, no demostrar que tenemos razón.

Lo nuestro es ese indefinido vínculo que ahora nos une.

Querido, nuestro matrimonio no ha sido un fracaso, sino algo mucho más horrible: un éxito malgastado.

Creo que aquello en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en pequeños momentos, cuando no están intentando enseñarnos. Estamos hechos de pequeños fragmentos de sabiduría.

El Señor nuestro Dios es Uno. La otra opción es elegir algo que no es perfecta Unidad, y por tanto es división.

El tiempo está de nuestro lado. No desperdiciemos otro minuto.

Dios es un concepto por el que medimos nuestro dolor.

Dios es un concepto por el cual medimos nuestro dolor.

La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.

Si se hacen categorías, si se piensa demasiado, nuestra propia conciencia queda encerrada en los límites de nuestro pensamiento.

Del mismo modo nuestros pensamientos giran alrededor de cada célula, imprimiendo en ellas la energía que portan.

Cuando entramos en el plano terrestre, olvidamos nuestro origen espiritual.

En lugar de condenarlos, deberíamos dar las gracias a estos seres por ser nuestros maestros.

Como toda elección, proporciona la oportunidad de experimentar la vida exactamente del modo necesario para nuestro reto.

Sólo cuando estamos en un cuerpo, y aparentemente separados unos de otros, expresamos falta de compasión en nuestros juicios.

El divorcio no es un fracaso; es parte de nuestro plan.

Nuestros miedos nos separan de nuestra identidad real, y por lo tanto tienen que ser buscados, no escondidos.

Cuando cerramos nuestros corazones, impedimos que las energías (principalmente la energía del amor) nos sanen.

No podemos completar nuestro ciclo de vidas físicas hasta haber dejado nuestra sabiduría en el plano terrenal.

Quienes somos importa más que lo que hacen nuestros cuerpos.

Abandonar nuestros prejuicios y amar con compasión indiscriminada es recordar quiénes somos realmente.

Cuando aceptamos nuestros desafíos, emergemos del viaje amnésico con un conocimiento de nosotros mismos más profundo.

Somos libres para elegir distintas respuestas, entre ellas la gratitud hacia aquellos que han hecho posible nuestro crecimiento.

Como las olas que rompen contra la costa, nuestros pensamientos barren con fuerza nuestros cuerpos. Y tal como las mareas mueven cada ola.

Cuando solo vivimos en la inocencia y el Amor… Desaparecen todos los «DEBES SER» que violentan y agreden nuestro ser interior.

Siempre hemos sido nuestro propio precursor, y lo seremos eternamente. Y todo lo que hayamos juntado y todo lo que recojamos no serán sino semillas para campos todavía sin cultivar. Somos el campo y el labrador, los segadores y la cosecha.

Es nuestro yo interno el que sufre cuando desobedecemos y el que nos mata cuando lo traicionamos.

Durante las horas de sueño, nuestro cuerpo recibe ciertas vibraciones energizantes específicas de la Tierra.

Nuestro deber particular es ayudar a aquellos quienes creemos que podemos ser más útiles.

La calma de la mente crea poder para profundizar cada vez más en las camas de los momentos significativos de la vida, en todos los recuerdos latentes e impresiones que a diario provocan nuestros hábitos y personalidades.

Cuando somos inadecuados nosotros mismos, pero nuestro ego es fuerte, tendemos a culpar a los demás.

Enseñemos a nuestros hijos a tomar conciencia de sí mismos en todos los niveles.

La calma de la mente crea poder para profundizar cada vez más en las camas de los momentos que provocan nuestros hábitos y personalidades.

Seguimos aquí y podemos hacer nuestro futuro. Todo el mundo puede hacer un buen uso del presente y del futuro independientemente de lo que sucedió en el pasado.

Cuando nuestro ego se da cuenta de algo que es más alto que él, el Espíritu individual o Alma; entonces la individualidad desaparece.

El mundo objetivo es solo la mitad del universo. Lo que percibimos mediante nuestros sentidos no es el mundo en su totalidad.

[1/13]

AUTORES RECOMENDADOS

ALAN WATTS
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

ALBERT EINSTEIN
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

BARRY LONG
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

BUDA
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

CARL GUSTAV JUNG
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

DEEPAK CHOPRA
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

ECKHART TOLLE
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

EL KYBALION
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

FACUNDO CABRAL
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

GONZALO GALLO
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

JEBUNA
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

JESUS EL CRISTO
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

JOE DISPENZA
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

LEON TOLSTOI
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

MAHATMA GANDHI
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

MOOJI
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

OMRAAM MIKHAEL
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

OSHO
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

PAULO COELHO
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

RAJINDER SINGH
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

SADHGURU JAGGI VASUDEV
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

SAINT GERMAIN
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

THICH NHAT HANH
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES 

WAYNE DYER
IMÁGENES  ESCRITOS  FRASES