La iluminación espiritual

Frases Miguel Ruiz

Citas Miguel Ruiz


Tienes que confiar en ti y decidir si crees o no lo que alguien te dice.

El pensamiento esta libre de impuestos.

Si te preguntas por que en ocasiones te sientes desdichado, es porque te estas contando una historia que no es verdad, pero tu te la crees.

Seguimos buscando y buscando cuando ya todo esta en nosotros.

Considera las relaciones humanas diarias, e imagínate cuantas veces nos lanzamos hechizos los unos a los otros con nuestras palabras.

El primer paso hacia la libertad personal consiste en ser conscientes de que no somos libres.

Si todos los seres humanos fuésemos capaces de comunicarnos de esta manera, con la impecabilidad de nuestras palabras, no habría guerras, ni violencia ni disputas.

La única razón por la que eres feliz es porque eliges serlo.

Los chismes son magia negra de la peor clase, porque son puro veneno.

Cada día nos despertamos con una determinada cantidad de energía mental, emocional y física que gastamos durante el día.

Actuar una y otra vez fortalece tu voluntad, nutre la semilla y establece una base solida para que el nuevo habito se desarrolle.

Juraríamos que es real.

No esperes que los demás te digan la verdad, porque ellos también se mienten a si mismos.

Buscamos la belleza, porque, por muy bella que sea una persona, no creemos que lo sea.

Esto es lo que yo quiero, y esto es lo que tu quieres.

También juzgamos a los demás según nuestra propia imagen de la perfección, y naturalmente no alcanzan nuestras expectativas.

No pecar es hacer exactamente lo contrario.

Dedica unos momentos a aquietar la mente escuchando el silencio que reina en lo mas profundo de ti. Cuando la mente se aquieta, te ves a ti y a los demás como puro amor.

Si permitimos que las emociones consuman nuestra energía, no nos quedara ninguna para cambiar nuestra vida o para dársela a los demás.

El amor en acción solo genera felicidad.

Quizá no tengas una razón para amar, pero si lo haces, veras que te proporciona una gran felicidad.

El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto.

No hay ninguna razón para sufrir.

Tal vez no podamos escapar del destino del ser humano, pero podemos elegir entre sufrir nuestro destino o disfrutar de el, entre sufrir o amar y ser feliz, entre vivir en el infierno o vivir en el cielo.

Ser impecable es no ir contra ti mismo.

Soy capaz de hacer ciertas cosas y hay otras que no puedo hacer.

Por este motivo es tan importante que seamos impecables con nuestras palabras y que nos convirtamos en guerreros espirituales.

Si observamos la sociedad humana, comprobamos que es un lugar en el que resulta muy difícil vivir, porque esta gobernado por el miedo.

Somos imágenes de luz.

Hay una vieja expresión que dice: A la miseria le gusta estar acompañada, y la gente que sufre en el infierno no quiere estar sola.

Haz lo máximo que puedas, y tal vez aprenderás que independientemente del tiempo que medites, puedes vivir, amar y ser feliz.

Puedes buscar una manera de sanar y transformar tu sueño personal.

La oración hecha con fe multiplica tu intento en lo que quieres.

Todos somos iguales.

La verdad es que no sabemos si vamos a morir mañana.

Debemos aprender a controlar nuestras emociones a fin de tener el suficiente poder personal para cambiar los acuerdos basados en el miedo, escapar del infierno y crear nuestro cielo personal.

Esto es lo que creo.

En esos acuerdos te has dicho quien eres, que sientes, que crees y como debes comportarte.

Sabemos que no somos lo que creemos que deberíamos ser, de modo que nos sentimos falsos, frustrados y deshonestos.

Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte.

Este virus es lo que los toltecas denominaron mitote, el caos de miles de voces distintas que intentan hablar al mismo tiempo en la mente.

La oración crea un puente que va de tu yo verdadero al espíritu divino.

Si nos comunicamos de esta manera, nuestras palabras se volverán impecables.

El miedo y el sufrimiento son un aspecto importante del sueño del planeta; son la razón de que ese sueño nos continúe contrayendo.

Solo tu eres responsable de tu propia felicidad.

Tras muchas repeticiones, estos nuevos acuerdos se convertirán en parte de ti mismo.

Tu no escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras.

Todo lo que sientas, creas o digas que vaya contra ti es un pecado.

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