La iluminación espiritual

Frases Exceso

Citas Exceso


Sabía usted que a veces no somos conscientes que los excesos nos pueden arrastrar hacia situaciones muy problemáticas, accidentes, enfermedades graves o incluso la muerte.

Nuestro egoísmo genera un exceso de consumo, necesidades que para satisfacerse acaban siendo un gran problema para el medioambiente.

Los vicios son a veces virtudes llevadas al exceso.

Sabía usted que la satisfacción inmediata es el principal motivo por lo cual resulta muy fácil adquirir todo tipo de excesos, en principio, estos pueden resultar muy atractivos.

La culpa, el arrepentimiento, el resentimiento, la tristeza y cualquier forma contraria al perdón, es causada por un exceso de pasado y una falta de presente.

Solo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud.

Si aumentas el nivel de la sal de tu cuerpo bebiendo agua de mar, afectas tu metabolismo rápidamente y entras en una crisis. Las moléculas del agua pasarán muy rápido por todas tus células tratando de diluir la sal que ingeriste para eliminarla. Este sorpresivo flujo de agua en las células, las deja extremadamente deshidratadas. Los síntomas incluyen náuseas, vómitos y alucinaciones. Cuando la deshidratación llega a un nivel peligroso, puede causar convulsiones, coma y posibles daños en el cerebro. Si no se trata, los riñones también se verán afectados por tratar de eliminar el exceso de sal y dejarán de funcionar, lo que puede producir la muerte.

Todos los cirujanos saben que la gente muy asustada no responde adecuadamente a una intervención quirúrgica, ya que tienden a sangrar en exceso, son mas propensos a las infecciones y a las complicaciones y tardan mas tiempo en recuperarse.

La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un termino medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.

Sabía usted que solo un despertar espiritual verdadero puede evitar los excesos, experimentando un disfrute sano sin idolatrar y el regocijo consciente sin quedar atrapado.

Sabía usted que los excesos son ciertas conductas que portamos consientes o inconscientes cuando nos sobrepasamos el límite que se considera normal o razonable.

Una persona que se preocupa por el que dirán, nunca podrá ir hacia adentro, estará ocupado en exceso con lo que puedan decir los demás, con lo que puedan pensar.

La mente, al igual que el cuerpo, puede deteriorarse si se expone a un exceso de comodidad.

Somos medio atorrantes, no nos gusta tanto trabajar. Nadie se muere por exceso de trabajo, pero no es un país corrupto, somos un país decente.

Consumir arroz en exceso lleva a usar opio, hacer lo mismo con las papas conduce al alcohol, pero el peor efecto es conducir a formas de pensamiento y de sentir que actúan como narcóticos.

La conclusión es que el cuerpo humano es complejo y sutil, y simplificar en exceso - como el sentido común a veces nos impulsa a hacer - puede ser peligroso para su salud.

Cada uno de tus pensamientos crea un impulso eléctrico en el cuerpo. Cuando hay exceso, desequilibra el cuerpo.

Sabía usted que es por ello que generar consciencia acerca de la necesidad de evitar los excesos, también será parte de nuestra verdadera misión como seres espirituales.

Eliminar el exceso de posesiones y actividades que producen desorden físico o mental, o que son incompatibles con nuestros valores más importantes.

La felicidad es ahora, el miedo es exceso de futuro y la culpa exceso de pasado.

En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos.

Hace más de 2.000 años, en el mismo período en el cual los cristianos decían “Oh Señor, no me concedas ni pobreza ni riqueza” (Proverbios 30:8), los taoístas señalaban que “aquel que sabe lo que es suficiente, es rico” (Lao Tsé); Platón y Aristóteles proclamaban la importancia en la sociedad del “hombre de oro”, cuyo sendero en la vida no tenía excesos ni carencias; y los budistas promovían “el sendero medio” entre la pobreza y la acumulación sin sentido. Claramente, la vida simple no es una invención social nueva. Lo que es nuevo son los cambios radicales, tanto ecológicos, tecnológicos y sociales como psicoespirituales de las circunstancias del mundo actual.

Sabía usted que ahora estando consiente de que podemos caer en los excesos, mejor no nos dejaremos caer en ellos, porque sabemos que no será sano para nuestro cuerpo.

Significa que la forma en que vivimos representa el trabajo de un artista en desarrollo. Como dijo Gandhi: “mi vida es mi mensaje”. En este espíritu, la elegancia en la simplicidad es discreta, modesta y orgánicamente estética, contrastando con el exceso y la exuberancia del estilo de vida consumista.

El problema del ser humano no es una atención insuficiente, sino un exceso de información.

Sabía usted que generar consciencia acerca de la necesidad de evitar los excesos, también será parte de nuestra verdadera misión como seres espirituales.

La fortuna es una prueba mas difícil que la miseria porque es una tentación para el abuso y los excesos, y es mas difícil ser moderado que ser resignado.

Sabía usted que los excesos y adicciones en cualquier ámbito de nuestra vida se exteriorizarán en nuestro cuerpo físico y reflejarán nuestra falta dominio propio, autocontrol y voluntad.

A menudo no somos conscientes de la poca información que tenemos, y si no somos conscientes de esto, entonces tenemos el fenómeno del exceso de confianza. La confianza no es un juicio, es un sentimiento.

La ilusión de que entendemos el pasado fomenta el exceso de confianza en nuestra capacidad para predecir el futuro.

Sabía usted que los excesos son ciertas conductas que portamos conscientes o inconscientemente, las cuales son el resultado de sobrepasarnos del límite que se considera normal.

Solo puedes ser al mismo tiempo feliz y completamente presente en el Ahora. La ansiedad y el miedo son exceso de futuro, la culpa y la tristeza exceso de pasado.

Solo cuando tu mente ruidosa se queda en silencio puede conectar con la naturaleza y sanar la separación creada por el exceso de pensamiento.