LAS EMOCIONES Y EL PERD脫N
Muchas veces se siente inc贸modo cuando se trata de poner atenci贸n en el interior. Hay una sensaci贸n de agitaci贸n o n谩usea.
Lo que usted sinti贸 fue una emoci贸n que estaba ah铆, de la que probablemente no era consciente, hasta que empez贸 a prestar atenci贸n a su interior. A menos que le preste atenci贸n antes, la emoci贸n le impedir谩 tener acceso a su interior, que est谩 a un nivel m谩s profundo bajo ella. Atenci贸n no significa que empiece a pensar en ella. Significa solamente observar la emoci贸n, sentirla plenamente y as铆 reconocerla y aceptarla como es.
Algunas emociones se identifican f谩cilmente: ira, temor, tristeza, etc茅tera.
Otras pueden ser mucho m谩s dif铆ciles de clasificar. Pueden ser solo vagas sensaciones de desasosiego, pesadez o encerramiento, a mitad de camino entre una emoci贸n y una sensaci贸n f铆sica. En cualquier caso, lo que importa no es si usted puede ponerles una etiqueta mental, sino si puede traer la sensaci贸n de la misma a la conciencia lo m谩s posible. La atenci贸n es la clave de la transformaci贸n y una atenci贸n plena tambi茅n implica aceptaci贸n. La atenci贸n es como un haz de luz, el poder concentrado de su conciencia que lo transmuta todo en s铆 misma.
En un organismo completamente funcional, una emoci贸n tiene un lapso de vida muy corto. Es como una peque帽a arruga u ola en la superficie del Ser. Cuando usted no est谩 en su interior, sin embargo, una emoci贸n puede sobrevivir en usted durante d铆as o semanas o unirse con otras emociones de frecuencia similar que se han fundido y se convierten en el cuerpo del dolor, un par谩sito que puede vivir dentro de usted durante a帽os, alimentarse de su energ铆a, llevar a la enfermedad f铆sica y hacer su vida desdichada (vea el cap铆tulo dos).
As铆 pues, ponga su atenci贸n en sentir la emoci贸n y compruebe si su mente se est谩 aferrando a un patr贸n de queja como la censura, la autocompasi贸n o el resentimiento, que alimentan la emoci贸n. Si ese es el caso, significa que usted no ha perdonado. La falta de perd贸n es a menudo hacia otra persona o hacia usted, pero puede ser hacia cualquier situaci贸n o condici贸n -pasada, presente o futura- que su mente reh煤sa aceptar.
Puede haber falta de perd贸n incluso con relaci贸n al futuro.
Este es el rechazo de la mente a aceptar la inseguridad, a aceptar que el futuro est谩 en 煤ltimas m谩s all谩 de su control. El perd贸n es abandonar la queja y dejar ir la tristeza. Ocurre naturalmente una vez usted se da cuenta de que su queja no tiene ning煤n prop贸sito excepto fortalecer un falso sentido de uno mismo. El perd贸n es no ofrecer resistencia a la vida, permitir a la vida vivir a trav茅s de usted. Las alternativas son el dolor y el sufrimiento, un flujo de energ铆a vital muy restringido y en muchos casos, la enfermedad f铆sica.
En el momento en que usted de verdad perdona, ha recuperado el poder que estaba en su mente. La falta de perd贸n es la misma naturaleza de la mente, igual que el falso ser hecho por la mente, el ego, no puede sobrevivir sin lucha y conflicto. La mente no puede perdonar. Solo usted puede. Usted se hace presente, entra en su interior, siente la paz y quietud vibrantes que emanan del Ser.
Por eso Jes煤s dijo: Antes de entrar en el templo, perdonen.
EL PERD脫N
Se necesita estar consciente y entregarse antes de poder perdonar.
Perd贸n es un t茅rmino que se ha usado durante dos mil a帽os, pero la mayor铆a de las personas tiene una visi贸n muy limitada de lo que significa. Usted no puede perdonarse verdaderamente, o perdonar a los dem谩s, mientras derive su sentido de s铆 mismo del pasado. S贸lo accediendo al poder del Ahora, que es su propio poder, puede haber verdadero perd贸n. Esto hace impotente al pasado y usted comprende profundamente que nada de lo que haya hecho o que le hayan hecho pudo siquiera tocar en lo m谩s m铆nimo la esencia radiante de quien usted es.
Cuando se entrega a lo que es y as铆 se vuelve completamente presente, el pasado deja de tener poder alguno. No lo necesita ya. La presencia es la clave. El Ahora es la clave.
S贸lo la conciencia sabe perdonar y dejar ir, el perd贸n es no resistencia, es permitir a la vida vivir a trav茅s de usted.
Eckhart Tolle