Cuentos sobre: SABIDURIA


Cuento Zen: El comportamiento

El comportamiento

Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con el comportamiento de ser bueno o generoso, porque siempre harás lo necesario, sin olvidarte de ti mismo.


Cuento Zen: El desapego de un sabio

El desapego de un sabio

Desapego, ese es el secreto. Todo lo que se guarda acaba estropeándose. La razón es que todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.


Cuento Zen: El intelectual y el sabio

El intelectual y el sabio

Para el sabio la verdad mental es un poste indicador que señala el camino hacia la verdad interior. Pero el necio se obstina en adherirse al indicador.


Cuento Zen: El sabio y la trampa

El sabio y la trampa

Si estás perdido, usa la sabiduría. No olvides el poder que llevamos dentro. La sabiduría es la cualidad del testigo; observa la mente y le da dirección.


Cuento Zen: Experimentar es de sabios

Experimentar es de sabios

La vida es experiencia, no teoría. No necesita de ninguna explicación. Está ahí, con toda su gloria, para ser vivida, disfrutada, gozada y experimentada.


Cuento Zen: La sabiduría de la naturaleza

La sabiduría de la naturaleza

Sé paciente con tu experiencia con la naturaleza. Sé paciente con la naturaleza errática de tu mente. Sin forzar, deja que el tiempo haga lo suyo.


Cuento Zen: La sabiduría de las arenas

La sabiduría de las arenas

Nosotros y la existencia somos uno. No hay necesidad de luchar. Si persuades, cooperas, invitas y amas, la existencia comenzará a revelar sus misterios.


Cuento Zen: La sabiduría y la lógica

La sabiduría y la lógica

El ahora es un ejemplo. A lo único que tendrás que renunciar es a tu mente lógica. Por eso empieza a vivir de manera existencial y sabia aunque ilógica.


Cuento Zen: La taza de té

La taza de té

Un hombre con conocimiento no puede ser engañado. Un hombre que vive en la verdad experimentada no es víctima de ignorantes y menos de un farsante.


Cuento Zen: No imites a nadie

No imites a nadie

Sabiduría es vivir plenamente la luz de tu propia consciencia sin la necedad de seguir a otros, de imitar y de convertirte en la sombra de alguien.