LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL







CONSCIENCIA O ATENCIÓN

POR: JEBUNA

Estar consiente es no estar atento a lo frívolo renunciando a las seducciones que duermen nuestro interior, el consciente tiene despierto su espíritu.

Imagen Consciencia o atención

¿Está usted atento o consciente?

Estar atento no es estar consciente. Atenta es la persona concentrada en lo que está haciendo. Consciente el que sabe que lo que está haciendo está bien o mal. Aunque ambos significados estén ligados de forma íntima, su sutil diferencia radica en que una es supervisada por la mente y la otra por nuestro espíritu.

Casos Mentales

Caso mental N° 1: La persona que come carne. Esta, parte cuidadosamente la porción que va a comer, se la introduce en su boca, la mastica 30 veces o más, la traga y da gracias a Dios. Aquí podemos decir que es una persona atenta a lo que hace.

Caso mental N° 2: La persona que reza. Esta, extiende sus brazos con manos abiertas, repite sin equivocarse todo cuanto le programaron en su mente con ojos suavemente cerrados y con golpes de pecho. Aquí podemos decir que es una persona atenta a lo que hace.

Casos Espirituales

Caso espiritual N° 1: La persona que “NO” come carne. Esta, busca alimentos amorosos que no causen sufrimiento, la porción que se va a comer la toma con alegría y se la introduce en su boca, la mastica las veces necesarias, la traga y da gracias a Dios. Aquí podemos decir que es una persona que está consciente de lo que hace.

Caso espiritual N° 2: La persona que “NO” reza. Esta, dispone todo su ser con humildad para orar, expresa lo que su interior le inspira sin obedecer programación alguna y dispuesta plenamente a actuar con amor. Aquí podemos decir que es una persona que está consciente de lo que hace.

Conclusión

Los que amamos la vida y oramos sabemos que la humanidad está siempre atenta. Atenta a la moda, a la tecnología, al mejor asadero, están tan atentos a todo lo mundano que no se dan cuenta de lo dormidos que están. Estar consiente es dejar de estar atento a lo frívolo renunciando a las seducciones que duermen nuestro interior, el consciente tiene despierto su espíritu.


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