Relación de amor y odio

Las relaciones íntimas y disfuncionales pueden parecer perfectas, como cuando está enamorado, pero está perfección se interrumpe en las discusiones.

ECKHART TOLLE

EL AMOR Y EL ODIO

Las relaciones íntimas y disfuncionales pueden parecer perfectas por un tiempo, como cuando está enamorado; pero invariablemente esta perfección se interrumpe cuando las discusiones, los conflictos, la insatisfacción y la violencia emocional o incluso física ocurren cada vez con mayor frecuencia.

La relación entonces oscila por un tiempo, unos meses o unos años, entre las polaridades del amor y el odio, y le proporciona tanto placer como dolor. No es poco común que las parejas se vuelvan adictas a esos ciclos. Su drama los hace sentir vivos. Cuando se pierde el equilibrio entre las polaridades positiva y negativa y los ciclos negativos, destructivos, ocurren con frecuencia e intensidad crecientes, lo que tiende a ocurrir tarde o temprano, no pasará mucho tiempo antes de que la relación fracase.

La fuente de la negatividad es más fácil de reconocerse en su pareja que en usted mismo. Puede manifestarse en muchas formas: posesividad, celos, control, retraimiento y resentimiento no manifestado, la necesidad de tener la razón, insensibilidad y enfrascamiento, reclamos emocionales y manipulación, la necesidad de discutir, criticar, juzgar, culpar o atacar, ira revancha inconsciente por el dolor pasado infligido por un padre, rabia y violencia física. En el lado contrario, usted está enamorado de su pareja. Este es al principio un estado profundamente satisfactorio. Usted se siente intensamente vivo.

Sin embargo, puede que usted se haya dado cuenta también de que hay una cualidad de carencia y de apego en esa intensidad. Usted se vuelve adicto a la otra persona. La droga está disponible, pero incluso la posibilidad o el pensamiento de que pueda no estar ahí para usted puede llevarlo a los celos, la posesividad, los intentos de manipulación por medio del chantaje emocional, la inculpación y las acusaciones, el miedo a la pérdida. Si la otra persona lo deja, esto puede hacer surgir la más intensa hostilidad o la tristeza en un ataque salvaje o en una tristeza espantosa.

La relación de amor romántico es una experiencia tan intensa y universalmente perseguida es que parece ofrecer la liberación de un estado profundamente arraigado de miedo, necesidad, carencia y falta de plenitud. En este nivel, la añoranza de la plenitud – el retorno a la Unidad – se manifiesta como una atracción entre el macho y la hembra, la necesidad del hombre de una mujer, la necesidad de la mujer de un hombre. La raíz de este impulso es espiritual: la añoranza del fin de la dualidad, un retorno al Estado de Plenitud.

Pero la unión sexual no es más que un atisbo fugaz de la Plenitud, un instante de bienaventuranza. Mientras se busque inconscientemente como un medio de salvación, usted está buscando el fin de la dualidad en el nivel de la forma, donde no puede encontrarse. Usted recibe un atisbo tantálíco del cielo, pero no se le permite habitar allí y se encuentra a sí mismo en un cuerpo separado.

Este ser falso, elaborado por la mente, el ego, se siente vulnerable, inseguro y siempre está buscando cosas nuevas con las cuales identificarse para que le den una sensación de que existe. Pero nunca nada es suficiente para darle una realización duradera. Su miedo y su sentido de carencia y necesidad permanecen.

Si en sus relaciones usted experimente amor y su contrario – ataque, violencia emocional, etc. Es probable que esté confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor. Usted no puede amar a su pareja un momento y atacarla al siguiente. El verdadero amor no tiene contrario. Igual con cualquier adicción, usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero invariablemente llega el momento en que la droga ya no le hace efecto.

Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea adicto – alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o una persona – usted está usando algo o alguien para ocultar su dolor. Sacan a la luz el dolor y la infelicidad que ya hay en usted.

Si supieran lo fácil que es acceder en el Ahora al poder de la Presencia que disuelve el pasado y el dolor. Si solo supieran cuan cerca están de su realidad, cuán cerca de Dios. Evadir las relaciones en un intento por evitar el dolor no es la solución tampoco. Pero si pudiera traer intensa Presencia de Dios a su soledad, eso también funcionaría para usted.

Dejar de identificarse con el cuerpo del dolor es traer Presencia al dolor y así transmutarlo. Primero usted deja de juzgarse a sí mismo: después deja de juzgar a su pareja. El mayor catalizador par el cambio en una relación es la aceptación completa de su pareja como es, sin necesidad de juzgar o de cambiarla de ninguna manera. Esto lo lleva inmediatamente más allá del ego.

Todos los juegos de la mente y todo apego adictivo se acaban entonces. No hay más víctimas ni victimarios, ni acusadores y acusados, o bien se separarán – en el amor - o entrarán juntos más profundamente en el Ahora, en el Ser. El Amor es un estado del Ser. Su Amor no está afuera: está profundamente dentro de usted.

Se mira más allá del velo y de la forma y la separación. Esa es la realización de la Unidad. Ese es el Amor. ¿Qué es Dios? La Vida Una, eterna bajo todas las formas de vida. ¿Qué es el Amor? Sentir la Presencia de esta Vida Una, en lo profundo de sí mismo y de todas las criaturas. Ser eso. Por lo tanto Amor es el Amor de Dios.

EL AMOR NO ES SELECTIVO

El Amor no es selectivo, lo mismo que la luz del sol no es selectiva.

No convierte a una persona en especial. No es exclusivo, la exclusividad no es el amor de Dios, sino el amor del ego. En una relación que es adictiva puede haber momentos que algo más real brilla, esto puede ocurrir a veces durante la intimidad física, o cuando los dos están en algún acontecimiento de su vida como el nacimiento de un niño, o en presencia de la muerte, o cuando alguno está gravemente enfermo, cualquier cosa que vuelva la mente o ego, carente de poder.

Cuando esto ocurre, su Ser, que está habitualmente enterrado bajo la mente, se revela y eso es lo que hace posible la verdadera comunicación. La comunicación es comunión, la realización de la Unidad, que es Amor, pero habitualmente esto se pierde de nuevo rápidamente, al menos que sea suficientemente capaz de mantener su Presencia presente.

La mayoría de las relaciones no se arraigan en el Ser y así se convierte en una fuente de dolor y permanecen dominadas por los problemas y el conflicto. Ahora hay millones de personas que viven solas, incapaces de establecer una relación íntima o renuentes a repetir el drama demente de las relaciones pasadas.

Otros saltan de una relación a otra, de un ciclo de placer y dolor a otro. Otros se comprometen y continúan juntos en una relación disfuncional – en la que prevalece la negatividad- por el bien de los hijos, por seguridad, por la fuerza de la costumbre, el miedo a estar solos o por algún arreglo beneficioso, o incluso por adicción inconsciente a la excitación del drama emocional y el dolor.

La oportunidad que está oculta en cada crisis no se manifiesta hasta que todos los hechos de una situación dada se reconocen y aceptan completamente. El reconocimiento y la aceptación de los hechos traen consigo un cierto grado de libertad. Así pues, siempre que su relación no funcione, siempre que lo enloquezca a usted y a su pareja, alégrese.

Lo que era inconsciente está saliendo a la luz, es una oportunidad de salvación. Si hay rabia, sepa que hay rabia, si hay celos, actitud defensiva, impulso de discutir, necesidad de tener la razón, una frialdad interior que pide amor y atención, o dolor emocional de cualquier tipo, lo que sea, conozca la realidad de ese momento y esté atento a ese conocimiento. La relación entonces se volverá su práctica espiritual.

No importa si su pareja o la otra persona no quiere cooperar, la salud mental – la conciencia – solo puede llegar a este mundo a través de usted. No necesita esperar a que el mundo cambie y se vuelva cuerdo, o a que otro se vuelva consciente, para ser un iluminado. No acuse a los demás de ser inconscientes.

Cuando la otra persona resulte ser un inconsciente, abandone todo juicio. Abandonar el juicio no significa que no reconozca la disfunción y la inconsciencia cuando la vea. Significa ser el que conoce en lugar de ser la reacción y el juez. En lugar de luchar contra la oscuridad, usted trae la luz.

Si usted practica esto, su compañero no puede quedarse y permanecer inconsciente. Aprenda a dar expresión a lo que siente sin acusar. Aprenda a escuchar en una forma abierta, no defensiva, dele espacio para expresarse. Esté presente.

No es fácil vivir con una persona iluminada, o más bien, es tan fácil que el ego lo encuentra extremadamente amenazador. El cuerpo del dolor está pidiendo retroalimentación sin recibirla. La necesidad de discusión, de drama y de conflicto no se satisface. Pero, atención: algunas personas que No responden, que se encierran, que son insensibles o están desconectadas de sus sentimientos pueden pensar, y convencer a los demás, de que son iluminadas, o al menos de que no hay nada malo en ellas y todo lo malo está en su compañero, esto es autoengaño del ego, entonces la vida pronto le ofrecerá un reto que sacará a flote su falta de conciencia en cualquier forma, como en miedo, ira, actitud defensiva, juicio, depresión, etc.

Cada amenaza es una oportunidad de salvación. En cada etapa del proceso disfuncional que se desarrolla, es posible la liberación de la inconsciencia. Si usted está mayormente presente en su relación, este será el mayor reto para su compañero. No podrá tolerar su presencia durante mucho tiempo y permanecer inconsciente. Si está listo, cruzará la puerta que usted le abrió y se unirá a ese estado. Si no lo está, se separarán como el agua y el aceite.

LA LUZ ES DEMASIADO DOLOROSA PAR EL QUE QUIERE
PERMANECER EN LA OSCURIDAD