LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL

TU LUZ INTERIOR
ESCRITOS Y CUENTOS PARA EL CRECIMIENTO Y CONOCIMIENTO INTERIOR

 

 

NOVEDADES MÁS RECIENTES

FRASE GRÁFICAFRASE TEXTO

CUENTO PARA HOY

FRASES PEMA CHODRON

CITAS Y PENSAMIENTOS PEMA CHODRON

Publicación mas reciente de Pema Chödrön sobre la crecimiento y la paciencia

| DOBLES | FAMOSAS | HUMOR |
|
FILÓSOFOS | CONCIENCIA |

PEMA CHODRON

| FRASES | ESCRITOS |

La agresividad es así: si hablas se te nota. El problema ya no es lo que se diga, sino que estás sentado sobre un polvorín y transmites esa vibración.

La paciencia posee una enorme honestidad. Cuando se practica la paciencia no se contraer la cólera, sino que uno se sienta directamente sobre ella.

La paciencia ve las cosas de manera que todo sea una alegría para usted.

La paciencia es la marca del verdadero amor. Si realmente amas a alguien, serás más paciente con esa persona.

La paciencia es el antídoto contra la agresividad. Al querer ser pacientes podemos superar toda nuestra cólera acabando con todo el dolor y el sufrimiento.

El miedo es la reacción natural al acercarse a la verdad, pero es la mejor alerta que te puede volver consciente de que la verdad esta rondando en tu vida.

Si se aprende a abrir el corazón, se reconoce que no hay mejor modo de recorrer el aprendizaje que en compañía.

Si se aprende a abrir el corazón, se permite reconocer al otro como maestro y darle autoridad, espacio y tiempo para que enseñe, lo haga dándose cuenta o sólo sirva como modelo.

Si se aprende a abrir el corazón, se busca comprender antes de acordar, se deja de adelantar conclusiones, se valida lo que el otro ofrece para dar y se construyen relaciones congruentes, el camino del aprendizaje aparece claro.

Si se aprende a abrir el corazón, se pide lo que se necesita, se trabaja las relaciones desde el 50 por ciento y se deja que los demás elijan la forma de aparecer.

Si se aprende a abrir el corazón, se elige lo que el otro tiene para dar y no se da prioridad a lo que no gusta, no satisface o se preferiría que fuera distinto.

Si se aprende a abrir el corazón, se bajan las etiquetas, se deja de juzgar, y fundamentalmente, no se intenta cambiar a los demás y se los libera a ser quienes están siendo.

Si se aprende a abrir el corazón, todos, incluso las personas que nos vuelven locos, pueden ser nuestros maestros.

Si se aprende a abrir el corazón, aparece el Maestro.

El odio nunca cesa con el odio, tan sólo desaparece con el amor. Ésa es una ley antigua y eterna.

Eres el cielo. Todo lo demás es justo el tiempo.

Si aprendemos a abrir nuestros corazones, cualquiera, incluso aquellos que nos vuelven locos, puede ser nuestro maestro.

Cuando nos protegemos del sufrimiento, pensamos que estamos siendo amables con nosotros mismos. La verdad es que nos asustamos, nos endurecemos y alienamos más.

Así que considérese afortunado la próxima vez que encuentre miedo, porque ahí es donde entra el valor.

Honestidad, sin amabilidad, humor y buena voluntad, puede ser simplemente mezquino.

Comenzar un viaje espiritual es como entrar en un barco muy pequeño y salir al mundo en busca de tierras inexploradas. Con la práctica viene la inspiración, pero tarde o temprano también encontraremos miedo.

La agresión más fundamental, el peor daño que podemos hacer nos hace a nosotros mismos es permanecer ignorantes porque no tenemos el valor y el respeto para mirarnos con honestidad y bondad.

Nada desaparece sin darnos lo que necesitamos saber.

Nuestra incomodidad surge de todo nuestro esfuerzo por poner tierra bajo nuestros pies, para realizar nuestro sueño de estar constantemente bien.

¡Nada desaparece sin antes habernos enseñado lo que necesitamos saber!

La verdad en la que crees y te aferras te hace incapaz de escuchar algo nuevo.

¿Estás experimentando inquietud? ¡Quédate! ¿Tienes miedo y el odio está fuera de control? ¡Quédate! ¿Te duelen las rodillas y te duele la espalda? ¡Quédate! ¿Qué hay para almorzar? ¡Quédate! ¡No puedo quedarme ni un minuto más! ¡Quédate!

La peor agresión a nosotros mismos, la peor de todas, es permanecer ignorante por no tener el valor y el respeto tratarnos a nosotros mismos con honestidad y ternura.

Cuando vivimos una gran decepción, no sabemos si ahí se acaba la historia; también podría ser el principio de una gran aventura.

Sólo podemos reconocer lo que estamos sintiendo si nos hallamos en un espacio abierto y libre de juicios.

El sufrimiento empieza a disolverse cuando cuestionamos la creencia o la esperanza de que hay algún lugar donde ocultarse.

Cuando nos aferramos agresivamente a nuestras propias opiniones, por muy válida que sea nuestra causa, simplemente estamos añadiendo más agresión y violencia a nuestro planeta, y por tanto aumentando su dolor. Cultivar la no agresión es cultivar la paz.

Sólo en la medida en que nos acontece la aniquilación una y otra vez podemos hallar en nosotros aquello que es indestructible.

Cultivar una mente ecuánime, que no se aferra a tener razón ni a estar equivocada, te llevará a un estado de ser presidido por la frescura. La cesación última del sufrimiento procede de ese estado.

El miedo es la reacción natural al acercarse a la verdad.

La agresión más fundamental hacia nosotros, el daño más importante que podemos hacernos a nosotros mismos, es permanecer en la ignorancia por no tener el valor y el respeto de mirar con honestidad y con cuidado.

La esencia de la valentía es estar aquí y ahora sin auto-engaño.

La práctica de la meditación no se trata de intentar mirar hacia otro lugar para convertirse en algo mejor. Se trata de hacerse amigo de lo que ya somos.

Tenemos que dar lo mejor de nosotros y al mismo tiempo renunciar a toda esperanza de resultados.

Sólo en la medida en que nos exponemos a la aniquilación una y otra vez podemos hallar en nosotros aquello que es indestructible.

No nos sentamos en meditación para convertirnos en buenos meditadores, sino para estar más despiertos en nuestra vida cotidiana.

Las personas que nos resultan repelentes nos muestran sin desearlo los aspectos inaceptables de nosotros mismos, que de otro modo no podríamos ver.

Lo que haces por tu persona, también lo haces por los demás, y lo que haces por los demás, lo haces por ti.

Todas las cosas de nuestra vida pueden despertarnos o ponernos a dormir, y básicamente depende de nosotros dejar que nos despierten.

Siendo bondadosos con nosotros mismos nos hacemos buenos con los demás. Siendo buenos con los demás —si lo hacemos adecuadamente, con la comprensión correcta— nosotros también nos beneficiamos.

La compasión hacia los demás comienza con la bondad hacia nosotros mismos.

Nos aferramos a la esperanza, y la esperanza nos roba el momento presente.

Hay tres venenos primordiales: la pasión, la agresión y la ignorancia.

La verdadera compasión no consiste en desear ayudar a aquellos que son menos afortunados que nosotros, sino en darnos cuenta de nuestro parentesco con todos los seres.

Nunca deberías tener expectativas con respecto a los demás. Simplemente sé bondadoso con ellos.