LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL

ESPIRITUALIDAD SIN ATADURAS
ESCRITOS Y CUENTOS PARA EL CRECIMIENTO Y CONOCIMIENTO INTERIOR
UNA PALABRA Y SIN TILDE

LA SENCILLEZ (REFLEXION)

POR: JIDDU KRISHNAMURTI

Quisiera dilucidar qué es la sencillez; y de ahí quizá podamos llegar al descubrimiento de la sensibilidad. Pensamos, al parecer, que la sencillez.

Imagen La sencillez (reflexion)

DESCUBRIENDO LA SENSIBILIDAD

La sencillez no es mera adaptación a un patrón de vida.

Quisiera dilucidar qué es la sencillez; y de ahí quizá podamos llegar al descubrimiento de la sensibilidad. Pensamos, al parecer, que la sencillez es mera expresión externa, vida retirada; tener pocas posesiones, andar de taparrabo, carecer de hogar, usar poca ropa, tener una exigua cuenta bancaria. Eso, evidentemente, no es sencillez. Eso es mero exhibicionismo. Y a mí me parece que la sencillez es esencial. Pero la sencillez sólo puede surgir cuando empezamos a comprender el significado del conocimiento propio.

La sencillez no es mera adaptación a un patrón de vida. Se requiere mucha inteligencia para ser sencillo, y no, simplemente, amoldarse a cierta norma por meritoria que ella sea en su aspecto externo. Por desgracia, casi todos empezamos por ser sencillos en apariencia, en las cosas externas. Es relativamente fácil tener pocas cosas y estar satisfecho con ellas, contentarse con poco y hasta compartir ese poco con los demás. Pero una mera expresión externa de sencillez en las cosas, en las posesiones, no implica por cierto sencillez en el fuero íntimo. Porque, tal como el mundo es actualmente, se nos incita desde afuera, desde lo exterior, a tener más y más cosas. La vida está haciéndose cada vez más compleja. Y, con el fin de escapar a todo eso, tratamos de renunciar o de desprendernos de las cosas: automóviles, casas, organizaciones, cines, y de las innumerables circunstancias que desde lo externo se nos imponen. Creemos que seremos sencillos viviendo retirados. Muchos santos, muchos instructores, han renunciado al mundo; y me parece que tal renunciación por parte de cualquiera de nosotros no resuelve el problema. La verdadera sencillez, la sencillez fundamental, sólo puede originarse en el fuero intimo; y de ahí proviene la expresión externa. Cómo ser sencillos es entonces nuestro problema; porque esa sencillez nos hace más y más sensibles. Una mente sensible, un corazón sensible, son esenciales, pues así uno es capaz de percepción rápida, de pronta captación.

Es, pues, indudable, que sólo se puede ser interiormente sencillo cuando uno comprende los innumerables impedimentos, apegos, temores, que a uno lo tienen sujeto. Pero a la mayoría de nosotros nos gusta estar sujetos a las personas, a las posesiones, a las ideas. Nos gusta ser prisioneros. Interiormente somos prisioneros, aunque en lo externo parezcamos muy sencillos. Interiormente somos prisioneros de nuestros deseos, de nuestros apetitos, de nuestros ideales, de innumerables móviles. Y la sencillez no puede hallarse a menos que seamos interiormente libres. Ella, por lo tanto, ha de empezar primero en lo interno, no en lo exterior.

Hay, por cierto, una extraordinaria libertad cuando uno comprende todo el proceso del creer, cuando uno comprende por qué la mente se apega a una creencia. Y, cuando uno se ve libre de creencias, hay sencillez. Pero esa sencillez requiere inteligencia; y para ser inteligente hay que darse cuánta de los propios impedimentos. Para darse cuenta hay que estar constantemente en guardia, sin asentarse en determinada rutina, en determinado tipo de acción o de pensamiento. Porque, después de todo, lo que uno es en su interior influye sobre lo externo. La sociedad, o cualquier formó de acción, es la proyección de nosotros mismos; y, si no nos transformamos interiormente, la mera legislación significa muy poco en lo externo; puede traer ciertas reformas, ciertos reajustes, pero lo que uno es en su interior se sobrepone siempre a lo externo. Si internamente uno es codicioso, ambicioso, si persigue ciertos ideales, esa complejidad íntima terminará por trastornar, por demoler la sociedad externa, por cuidadosamente planeada que ella pueda estar.

Por eso, ciertamente, uno tiene que empezar por el fuero íntimo, sin excluir ni rechazar lo externo. No hay duda de que llegáis a lo interno al comprender lo externo, al descubrir por qué el conflicto, la lucha, el dolor, existen en el mundo exterior; y a medida que esto se investiga más y más, penetra uno naturalmente en los estados psicológicos que producen los conflictos y miserias externas. La expresión externa es mero indicio de nuestro estado interior; mas para comprender ese estado íntimo, uno ha de enfocarlo a través de lo externo. Eso es lo que casi todos hacemos. Y, al comprender lo interno ‑no en forma exclusiva, ni rechazando lo externo, sino comprendiendo lo externo y de ese modo llegando a lo interno-, encontraremos que, al proseguir investigando las íntimas complejidades de nuestro ser, nos hacemos cada vez más sensibles y más libres. Es esa sencillez interior la que resulta esencial, porque esa sencillez despierta sensibilidad. Una mente que no es sensible, que no está alerta, perceptiva, es incapaz de receptividad, de toda acción creadora. La conformidad, como medio de llegar a la sencillez, realmente embota e insensibiliza la mente y el corazón; Cualquier forma de compulsión autoritaria ‑impuesta por el gobierno, por uno mismo, por el ideal de realización, y lo demás-, cualquier tipo de conformidad tiene que contribuir a la insensibilidad, a que no seamos interiormente sencillos. Exteriormente podéis someteros y dar la impresión de sencillez como lo hacen muchas personas religiosas. Ellas practican diversas disciplinas, ingresan a distintas organizaciones, meditan de una manera especial y así sucesivamente, todo lo cual les confiere una apariencia de sencillez. Pero tal conformidad no contribuye a la sencillez. Ninguna forma de compulsión puede jamás conducir a la sencillez. Al contrario: cuanto más reprimís, cuanto más substituir, cuanto más sublimáis, menos sencillez existe. Cuanto mejor comprendáis, empero, el proceso de la sublimación, de la represión, de la substitución, mayor será la posibilidad de ser sencillos.

Nuestros problemas ‑sociales, ambientales, políticos, religiosos- son tan complejos, que sólo podemos resolverlos, no volviéndonos extraordinariamente eruditos y sagaces, sino siendo nosotros sencillos. Porque una persona sencilla ve mucho más directamente que la persona compleja; su experiencia es más directa. Y nuestra mente está tan abarrotada con un infinito conocimiento de hechos, de lo que otros han dicho, que nos hemos incapacitado para ser sencillos y tener nosotros mismos experiencia directa. Estos problemas requieren un nuevo enfoque, y tal enfoque sólo es posible cuando somos sencillos, realmente sencillos en nuestro fuero intimo. Esa sencillez llega tan sólo con el conocimiento propio, mediante la comprensión de nosotros mismos: de las modalidades de nuestro pensar y sentir, de la actividad de nuestros pensamientos, de nuestras respuestas; comprendiendo cómo nos sometemos, por miedo, a la opinión pública, a lo que otros dicen, a lo que ha dicho Buda, Cristo, los grandes santos, todo lo cual indica nuestra tendencia natural a someternos, a ponernos a salvo, a estar seguros. Y, cuando uno busca seguridad, es evidentemente porque uno se halla en un estado de temor. Y por lo tanto no hay sencillez.

Si uno no es sencillo, no puede ser sensible: a los árboles, a los pájaros, a las montañas, al viento, a todas las cosas que ocurren alrededor de nosotros en el mundo. Y si no hay sencillez, no puede uno ser sensible a las profundas insinuaciones de las cosas. La mayoría de nosotros vive muy superficialmente, en el nivel superior de la conciencia. Allí tratamos de ser reflexivos o inteligentes, lo cual es sinónimo de religiosidad; allí tratamos de que nuestra mente sea sencilla, mediante la compulsión, mediante la disciplina. Pero eso no es sencillez. Cuando forzamos la mente superficial a ser sencilla, tal compulsión sólo consigue endurecer la mente, no la torna ágil flexible, lista. Ser sencillo en el proceso íntegro, total, de nuestra conciencia, es extremadamente arduo. Porque no debe existir ninguna reserva interior; tiene que haber ansia por averiguar, por descubrir el proceso de nuestro ser. Y ello significa estar alerta a toda insinuación, a toda sugerencia; darnos cuenta de nuestros temores, de nuestras esperanzas, investigar y libertarnos de todo eso cada vez más y más. Sólo entonces, cuando la mente y el corazón sean realmente sencillos, cuando estén limpios de sedimentos, seremos capaces de resolver los múltiples problemas que se nos plantean.

El saber no resolverá nuestros problemas. Podéis saber, por ejemplo, que existe la reencarnación, que hay continuidad después de la muerte. Puede que lo sepáis; no digo que lo sabéis; o puede que estéis convencidos de ello. Pero eso no resuelve el problema. A la muerte no podéis hacerla a un lado mediante vuestra teoría o información, o con vuestras convicciones. Es mucho más misteriosa, mucho más honda, mucho más creadora que todo eso.

Hay que tener capacidad para investigar todas esas cosas de un modo nuevo; porque es sólo a través de la experiencia directa como se resuelven nuestros problemas; y para tener experiencia directa ha de haber sencillez, lo cual significa que tiene que haber sensibilidad. El peso del saber embota la mente. Asimismo, la embotan el pasado y el futuro. Sólo una mente capaz de adaptarse de continuo al presente, de instante en instante, puede hacer frente a las poderosas influencias y presiones que el medio ejerce constantemente sobre nosotros.

Por eso el hombre religioso no es, en realidad, el que viste una túnica o un taparrabo, el que come tan sólo una vez al día, o el que ha hecho innumerables votos de ser esto y de no ser aquello, sino aquel que es interiormente sencillo, aquel que no está "deviniendo" algo. Una mente así es capaz de extraordinaria receptividad, porque no tiene barreras, no tiene miedo, no va en pos de nada. Ella es, por lo tanto, capaz de recibir la gracia, de recibir a Dios, la verdad o como os plazca llamarle. Pero la mente que persigue la realidad no es una mente sencilla. La mente que busca, que escudriña, que anda a tientas, agitada, no es una mente sencilla. La mente que se ajusta a cualquier norma de autoridad, interior o externa, no puede ser sensible. Y sólo cuando la mente es de veras sensible, cuando está alerta y es consciente de todo lo que en sí misma ocurre, de sus propias respuestas, de sus pensamientos, cuando ya ha cesado en su devenir, cuando ya no se modela a sí misma para ser algo, sólo entonces es capaz de recibir aquello que es la verdad. Es sólo entonces cuando puede haber felicidad; porque la felicidad no es un fin, es la expresión de la realidad. Y cuando la mente y el corazón se han vuelto sencillos y por lo tanto sensibles ‑no mediante forma alguna de coacción, de dirección o de imposición-, entonces veremos que es posible atacar nuestros problemas muy sencillamente. Por complejos que sean, podremos abordarlos de un modo nuevo y verlos en forma diferente. Y eso es lo que se necesita actualmente: gente capaz de hacer frente a esta confusión externa, a esta barahúnda y antagonismo, de un modo nuevo, creativo y sencillo, no con teorías ni con fórmulas, sean de la izquierda o de la derecha. Y no podéis hacer frente a eso de un modo nuevo si no sois sencillos.

Un problema sólo puede ser resuelto cuando lo abordamos de un modo nuevo. Pero no podemos abordarlo de un modo nuevo si pensamos en términos de una u otra norma de pensamiento, religioso, político o de otra índole. Por consiguiente, para ser sencillos hemos de librarnos de todas esas cosas. Por eso es tan importante que nos demos cuenta, que tengamos la capacidad de comprender el proceso de nuestro propio pensar, que nos conozcamos a nosotros mismos totalmente. De ello proviene una sencillez, una humildad que no es ni virtud ni disciplina. La humildad que se gana, deja de ser humildad. Una mente que se torna humilde, ya no es humilde. Y es sólo cuando se tiene humildad ‑no una humildad cultivada- cuando uno puede hacer frente a las cosas apremiantes de la vida; porque entonces no es uno mismo lo importante, no mira uno a través de las propias presiones y del sentido de la propia importancia. Uno mira el problema en sí, y entonces puede resolverlo.


LA SENCILLEZ (REFLEXION)


REFLEXION SABIDURIA CUENTOS


TE PUEDE INTERESAR

HELIO 3 UN COMBUSTIBLE DEL FUTURO (REFLEXION)

CUENTOS ZEN

Si necesitan un combustible del futuro es probable que hablen del Helio 3. Es un elemento muy simple que se consigue en cantidades solo en la luna.

REFLEXIONES VITALES Y COTIDIANAS

WAYNE DYER

Wayne Dyer incorpora la dimensión espiritual como esencial en la persona, por la búsqueda de un sentido más trascendental de la realidad y de la vida.

CIVILIZACION FALLIDA (REFLEXION)

CRISTIANOS ORIGINARIOS

Quien mire el mundo sin prejuicios toma conciencia de que estamos en un compás de espera como nunca. El mundo anocheció y esperamos una nueva aurora.

LA TRANSFORMACION TANTRICA (REFLEXION)

OSHO

El Tantra dice: Hay otra clase de orden. Tú no impones ningún orden, tú no impones ninguna disciplina; tú simplemente abandonas todas las estructuras.

REFLEXIONES DE GANDHI SOBRE LA DEMOCRACIA

MAHATMA GANDHI

Mi concepto de democracia consiste en que el más débil, debe tener las mismas oportunidades que el más fuerte y ser el resultado de la no-violencia.

TU ERES EL RESULTADO DE TI MISMO (REFLEXION)

PABLO NERUDA

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente Tu has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti.

CAMINOS DISTINTOS (REFLEXION)

OSHO

Cualquier cosa que estés haciendo, no pienses en que vendrán resultados en el futuro. Si estás haciendo algo real, los resultados están ahí y ahora.

¿QUIEN ES MAMA? (REFLEXION)

OMRAAM MIKHAEL

Nosotros, los hombres actuales, queremos resolver el problema sobre cómo se debe vivir. Resolver el problema sobre qué madre y que padre se necesita.

EL MERITO VIBRA CON PERFECTA ARMONIA (REFLEXION)

JEBUNA

Para una sociedad perfectamente sincronizada debemos acudir a instrumentos sabios de la naturaleza y quizás uno de los más elocuentes es el MÉRITO.

¿EL SOLO CREER NOS LLEVA A LA FELICIDAD?

CRISTIANOS ORIGINARIOS

Cada uno de nosotros busca la felicidad y necesita creer en algo que le ayude a encontrarla. Necesitamos creer, porque el creer en algo que estimula.

ENERGIA SANADORA A TRAVES DE LA MEDITACION

SHAKTI GAWAIN

Canalizando la energía sanadora a través de la meditación puedes lograr sanarte a ti mismo y sanar a otros. Shakti Gawain nos da estos interesantes consejos.

¿QUE ES SER FELIZ?

GONZALO VELEZ

Puedes tener defectos, vivir ansioso e irritado algunas veces, pero no te olvides de que tu vida es la mayor empresa del mundo, tú puedes ser feliz.

LA MEDITACION DINAMICA Y LA KUNDALINI

OSHO

El método de la Meditación Dinámica tiene que ver con la kundalini. Este método debería canalizar toda la energía en una dimensión hacia el chakra siete.

MEDITACION

OSHO

Lo que la mente es capaz de hacer no puede ser meditar. Se trata de algo que está más allá de la mente. Terreno donde la mente es totalmente inútil.

COMO SE PRESENTA LA FELICIDAD

ANTHONY DE MELLO

Si las ilusiones se derrumban conoces cosas que no pueden describirse. Eso se llama felicidad. Todo cambia y usted se vuelve adicto a la consciencia.

ASCENDER CON LA MEDITACION DE FOCO ABIERTO

GEORGES GURDJIEFF

Ascender con la Meditación de Foco Abierto es captar, sin más, desde la conciencia. Captarlo y ya está, no hay que juzgar, solo dejar que suceda.

LA MEDITACION TE LIBERA DE LO QUE TE ATRAPA

JIDDU KRISHNAMURTI

Si buscas armonía, paz y tranquilidad, la meditación te libera de lo que te atrapa. Meditar te da ese bienestar y esa liberación del condicionamiento.

REFLEXIONES SOBRE LA VERDAD

MAHATMA GANDHI

La verdad y la no violencia son tan antiguas como las montañas que existen. Todo lo que hice fue tratar de experimentarlas en la mayor escala posible.

REFLEXION SOBRE EL ABORTO

CONSCIENCIA ESPIRITUAL

El propio espíritu a encarnar sabe cuando su nacimiento no va a llegar a término, por una cuestión de propia elección debido a karmas que debe sanar.

OSO POLAR VENGO EN PAZ

CONSCIENCIA ESPIRITUAL

Actualmente hay 5 de las 19 especies de osos polares en un estado de vulnerabilidad. Esto se debe al descenso de su población y se habrán extinguido.

EL CIELO COMO ES

JEBUNA

Antes de empezar les recuerdo que el cielo no es un lugar, el cielo es un estado del ser donde el ser deja su yo integrándose totalmente con Dios.

ARMADURA CELESTIAL (CIELO)

DESPERTAR CONSCIENCIA

Cuando se presenta un mundo imaginario e irreal al receptor, en el cual, todo le parecerá ver. Se denomina ficción a la simulación de la realidad.

¿DE QUIEN ES LA CULPA?

CONSCIENCIA ESPIRITUAL

Somos nuestro propio juez y también asumimos el papel de verdugo, nos condenamos y a veces nos descubrimos haciendo y diciendo cosas que no queremos.

MEDITAR CON LOS OJOS ABIERTOS

LUZ INTERIOR

El cuerpo puede lograr meditar con los ojos abiertos e ir al interior, mientras nuestros sentidos estén con la atención en otra situación habitual.

ETAPAS PARA LA BIENAVENTURANZA DEL CORAZON PURO

SRI YUKTESWAR

El avance espiritual no se define por poderes sino por las etapas para la bienaventuranza del corazón puro. Jesús el Cristo lo dijo: ellos verán a Dios.

QUIMERA DEL CORAZON

OSHO

Yo soñaba que era una hoja perdida en la noche, flotando a la merced del viento. Pero Él brilló y con su luz pude contemplar totalmente extasiado.

MEDITACION EN GRUPO Y SU PODER

DEEPAK CHOPRA

Si la meditación funciona bien de manera aislada, imagina el poder que tiene en un grupo. Podría acelerar y expandir todo. Veamos sus posibilidades.

PUREZA DE CORAZON

OMRAAM MIKHAEL

El ermitaño se había hecho muy célebre y gozaba de gran reputación No hay mayor logro que la pureza de corazón y lo que obtiene un corazón limpio.

EL DESEO DE TU CORAZON

OSHO

Un viejo adagio reza: “Dios tiene un plan para todo hombre, y tiene uno para ti”. Tu verdadero problema es encontrar tu verdadero lugar en la vida.